Isabel Cademartori, una chilena-alemana en el Bundestag

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La legisladora ya está en ejercicio y dice que se preocupará del tema de violaciones a los derechos humanos en “Colonia Dignidad” y que se llegue a cuestiones concretas como la tramitación jurídica de esos delitos y reparación a las víctimas. Sobre la discusión de una nueva Constitución en Chile indica que “será interesante ver si en el debate se avanza hacia un Estado de Bienestar, o quizás hacia algo más avanzado como en los países escandinavos, o se vaya más allá aún”. Nieta del ex ministro de Allende, José Cademartori, habla de la influencia de Chile en su formación política y de desafíos como las alianzas políticas en Alemania.

Margarita Pastene, Hugo Guzmán. Periodistas. 29/10/2021. El martes 26 de octubre recién pasado, un renovado Parlamento alemán, más diverso, con más jóvenes, más mujeres y más diputados de origen extranjero, celebró la primera sesión. Y se podría decir que Chile entró al corazón de la política alemana, a través de una joven chileno-alemana de 33 años, que logró un escaño en el Bundestag: Isabel Cademartori, socialdemócrata, resultó electa por el SPD, en representación del distrito de Mannheim.

Aunque aún no se ha instalado en Berlín, ella sí sabe cuáles son sus prioridades políticas y valora, dice, los consejos de su abuelo paterno, el economista chileno, José Cademartori, ex ministro de Economía de Salvador Allende.

En entrevista con ElSiglo.cl, Isabel Cademartori, aclara que la experiencia política de su familia, el exilio, el retorno y la vuelta a una Alemania unificada, han sido determinantes para su interés en política.

La nueva diputada nació en Brandenburgo y pocos meses antes de la caída del muro de Berlín, sus padres regresaron a Chile, por lo que pasó gran parte de su infancia en Santiago, en donde inició su etapa escolar en el Colegio Alemán.

“En general -dice- aunque no recuerdo muy bien esa etapa porque era muy niña, si tengo buenos recuerdos y no diría que haya habido una discriminación contra nosotros. De lo que sí me di cuenta, después de un par de años, como en tercer año básico, es que políticamente éramos la minoría en el colegio. Entonces, nosotros, dentro de los hijos de retornados/as, éramos uno de los pocos que éramos alemanes, porque mi mamá es alemana.”

Recuerda que como en tercer grado también empezaron las discusiones políticas, “creo que fue en un año de elecciones presidenciales, donde (Ricardo) Lagos fue candidato y no me acuerdo quien fue el candidato de la derecha. Pero lo discutimos eso y ahí yo me di cuenta que había gente que pensaba que (Augusto) Pinochet había sido presidente, no dictador, y que en general encontraron que había hecho un buen trabajo y había sido un buen presidente. Para mí eso fue un shock muy grande, como niña, porque yo me crie con otra historia. Para mí esa historia, no era como nuestra versión, sino lo que realmente había ocurrido, yo sabía lo que le había pasado a mi familia”.

“Éramos en el colegio alemán una minoría política, aunque había otros que también eran más de izquierda y algunos, en general, no se metían en política. Yo creo que los papás de mis compañeros sabían de nuestra familia, pero eso no fue problema en las amistades que tuvimos de niños. Más tarde, cuando fui a Chile de vacaciones y también de intercambio, me junté con algunos compañeros de ese tiempo y fue interesante ver que algunos habían cambiado su opinión sobre la dictadura”.

Usted, finalmente, regresó a Alemania y ya había caído el muro de Berlín.

Mi familia materna proviene de lo que fue República Democrática Alemana (RDA). En el año 2000 cuando nosotros llegamos a Alemania, de vuelta de Chile, para nosotros de niños, no fue gran tema la relación este-oeste. En ese tiempo, la gente me identificaba más como latina que como alemana de la ex RDA (República Democrática de Alemania), eso era más obvio, por mi nombre. Yo diría que, en cuanto a lo cultural, todavía hay diferencias entre alemanes del este y oeste, pero la discriminación fue fuerte en un comienzo. En los años 90 hubo gente que tuvo dificultades, sobre todo quienes llegaron desde lo que había sido la Alemania Oriental, buscando trabajo y tuvieron experiencias de discriminación muy fuerte.

En los años 2000, a nosotros nos identificaban más llegando de Latinoamérica que llegando del este. Para mí, eso no fue un gran tema, aunque todavía creo que hay diferencias, es un tema que no se ha resuelto totalmente. Políticamente, se puede ver también en los resultados de las elecciones. El partido radical de derecha AFD, tiene los mejores resultados en lo que fue Alemania Oriental. En mi generación, hay mucha gente cuyos familiares vinieron de uno y otro lado y su origen ya no es un tema de discriminación”.

La diputada, ante la pregunta si Ángela Merkel contribuyó al logro de una reunificación más fácil, desde el punto de vista cultural, siendo la Canciller alemana una persona proveniente de Alemania Oriental, piensa que sí. “Eso, sin duda, ha aportado a normalizar para que, en todo tipo de cargos, haya gente con todo tipo de historias, en cuanto a su origen sea del este u oeste.”

De acuerdo a su experiencia de vida, Isabel Cademartori afirma que ella es una migrante, y “la migración -dice- es un tema no resuelto hoy en Alemania, me refiero a los migrantes de otros países, de otras culturas. Tenemos que trabajar en eso, considerando que es una realidad mundial y se trata de personas que buscan refugio por diversas razones”.

La influencia de Chile, de la familia

Al conocerse en Chile de su elección como diputada al parlamento alemán, se ha comentado mucho que usted es nieta del economista José Cademartori, que fue parte del Gobierno de Salvador Allende, y que es sobrina de Jan Cademartori, quien también aspira llegar al Senado chileno.  ¿Cuánto ha influido en su formación política la relación con Chile, con el período de Allende, con la dictadura?

Muchísimo, porque es la historia de mi familia, lo que mi abuelo y mis padres me contaban. Desde un principio creo que fue lo que ha producido mi interés en la política, tener esa historia y tener esos referentes. Al menos una gran parte tiene que ver por lo cual yo hago política. Sé lo que luchó mi abuelo en el Gobierno de Allende y lo que les pasó por haber tratado de mejorar la vida de muchas personas. Pero, por otro lado, también sé lo que significó vivir, porque me lo han contado, en el socialismo real de lo que fue la RDA. Eso puntualmente para mí, no es un ejemplo a seguir. Yo sé que mis padres tampoco tuvieron una experiencia muy bonita ahí, por lo cual decidieron dejar Alemania del Este, antes de que cayera el muro. Por eso volvieron a Chile e intentar vivir ahí”.

La diputada Cademartori que asumió esta semana su cargo en el Bundestag, en Berlín, explica que ella encontró en la socialdemocracia alemana, en el SPD, su espacio político. “Para mí el partido socialdemócrata es el que reúne esa lucha por la democracia y con una historia más de 150 años luchando por democracia y cambios para mejorar la situación social para mucha gente, pero a través de reformas y no de revolución. Para mí las reformas sociales y la democracia, tienen que ser parte de la misma política”.

¿Esto la ha llevado a tener discusiones con su abuelo, con sus tíos, con su padre?

Sí, claro. Mi abuelo más que nada está orgulloso y siempre me pregunta y comentamos lo que hace uno y el otro. No estamos de acuerdo en todo, pero si estamos de acuerdo en la mayoría de las cosas. Yo pienso que las cosas por las que él luchaba, son las mismas por las que yo lucho, que es una buena educación para todos, un buen sistema de salud para todos, una red social y pensiones dignas. Eso es lo que nos unifica, en ciertas otras cuestiones no estamos siempre de acuerdo y claro que tenemos discusiones muy simpáticas, pero no peleamos sobre política, sino que más bien discutimos. Si ustedes conocen a mi abuelo, saben que no es alguien que pelea o se enoje. Para mí él ha sido un ejemplo a seguir y aprecio mucho su opinión.

La revuelta en Chile y la nueva Constitución

¿Cuál es la mirada que usted tiene de la situación política en Chile, específicamente lo que ha sido la revuelta social, incluso hace algunos días celebramos dos años del estallido y también cómo ve el proceso constituyente?

Me acuerdo que cuando empezaron las protestas, estábamos sorprendidos, porque siempre pensábamos que Chile era un país en donde eso no iba a pasar. Pero, aunque la historia de estas protestas ha sido también violenta, sobre todo para la gente que estaba protestando, parece que ha producido un cambio necesario. Me acuerdo que antes uno se preguntaba si hay tanta injusticia y desigualdad en Chile, ¿por qué tan poca gente sale a protestar? Parece que eso ha cambiado. Eso se vio en la votación mayoritaria por un cambio constitucional. Mi impresión es que en Chile hay gente con muchas expectativas en cuanto al proceso constitucional. Pueden mirar a Alemania como un modelo de economía social de mercado, y los sistemas de seguros sociales que tenemos aquí, pueden ser un ejemplo a seguir. Pero eso no significa que aquí se haya logrado todo a la perfección. Entonces, para mí eso puede ser un aporte, que podamos aportar desde Alemania quizás, a la discusión que se está dando en Chile.

La diputada Cademartori pone énfasis en el sistema neoliberal imperante en Chile. “En cuanto a ese sistema, en muchas partes estamos de acuerdo que la extrema versión del neoliberalismo que aun existe en Chile no funciona y obviamente no da para que la mayoría de la gente viva bien o se desarrolle bien un país. Será interesante ver si, en el debate sobre la nueva Constitución, se avanza hacia un Estado de Bienestar, como en Alemania o quizás hacia algo más avanzado como en los países escandinavos, o se vaya más allá aún. Eso si será interesante de ver”.

Lo complejo de las alianzas políticas

En cuanto a las alianzas políticas que se han dado en el último tiempo en Chile, en comparación con Alemania, señala que en ese país existe un sistema distinto, en donde las alianzas se generan después de las elecciones y no antes. “Se me hace difícil estar al día en cuanto a los partidos políticos en Chile. En mi tiempo, estaban el PS, PC, el PPD, como muy fuertes y parece que hoy ya no lo son. Pero en Alemania también dijeron sobre nosotros, el SPD, que nuestro tiempo ya había pasado y que ya no éramos relevantes y ahora, probablemente, vamos a liderar el país. Eso puede cambiar muy rápidamente también.”

Cabe destacar que en las recientes elecciones parlamentarias en Alemania, la socialdemocracia superó al conservador partido CDU, la Democracia Cristiana alemana, y el triunfo, por ejemplo, de la candidata socialdemócrata de 27 años Anna Kassautzki, en el reducto electoral de Ángela Merkel, se interpretó como el símbolo de la debacle del partido de la ex Canciller.

Cademartori señala que “los nuevos movimientos generan expectativas muy, muy altas. La política es compromiso. Esto quiere decir que cuando haces las alianzas, antes o después, eso implica compromiso. Y si cada compromiso implica traicionar tus ideales, no se va a poder hacer política. Entonces se trata de pragmatismo, que no se lo pedirás a la gente que está en la calle, pero sí a los políticos que la representan. Eso es lo que me preocupa, si es que se logra manejar esas expectativas y explicar que los compromisos, sí son necesarios.”

Los y las 736 diputados/as del Bundestag asumirán sus respectivos compromisos cuando deban elegir oficialmente al nuevo canciller, que probablemente sea el socialdemócrata Olaf Scholz. Su partido, el SPD, hará alianza con el Partido Los Verdes (Die Grünen) y el Partido Liberal.

La diputada chileno-alemana, Isabel Cademartori, dice que a ella no le corresponderá estar en las negociaciones para esta alianza, llamada “semáforo”, por lo colores de cada partido, pero que sí espera estar involucrada de manera colateral en los temas que se debatan para el programa de Gobierno, principalmente en aquellos que son de su interés, como la planificación urbana, migraciones y asuntos sociales.

“Colonia Dignidad”

Asegura en esta entrevista a El Siglo.cl, que espera poder participar activamente en un tema que también preocupa a Chile, como es “Colonia Dignidad”. Consultada sobre los resultados del informe de septiembre pasado de la comisión mixta del Bundestag alemán y del Gobierno Federal sobre la los crímenes de “Colonia Dignidad”, señaló que sabe lo sensible que es este tema para nuestro país y por eso piensa que recurrirá a diversas organizaciones, como la Fundación Friedrich Ebert, y también pedirá incorporarse a la Comisión Mixta que ha estado abordando en este tema para que no sólo haya un reconocimiento de estos crímenes durante la dictadura militar y las responsabilidades por parte de Alemania, sino que también, como miembro del Bundestag alemán, se llegue a cuestiones concretas como la tramitación jurídica de estos delitos y reparación a las víctimas.

En el renovado Parlamento alemán, Isabel Cademartori, no es la única migrante. Los y las parlamentarios/as nacidos/as en el extranjero o con alguno de sus padres extranjeros, representan el 11,3% del Bundestag (83), contra 8,2% (58) en la legislatura anterior, como Awet Tesfaiesus, la primera mujer negra en lograrlo. Nacida en Eritrea hace 47 años, abogada, diputada por Los Verdes, llegó a Alemania con 10 años y consagró su carrera a defender los derechos de migrantes y refugiados; Karamba Diaby, de origen senegalés y Armand Zorn, llegado de Camerún a los 12 años.

 

 

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