“Colonia Dignidad”. Exigen renuncia del Ministro de Justicia y DDHH

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Hernán Larraín estuvo directamente vinculado al enclave alemán donde se perpetraron violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. Fue un amigo del criminal Paul Schäfer. Se considera un contrasentido democrático que hoy dirija la cartera de Justicia y DDHH, algo sólo posible en una realidad como la chilena. “Él nunca nos preguntó qué nos sucedía en ese recinto que él defendía, solo se preocupó de los victimarios y del hospital en el que también se cometían muchos de los horrores”, indicaron víctimas del reducto delictivo.

Patricia Ryan (*). Periodista. “El Siglo”. Valparaíso. 14/10/2021. Es un contrasentido de un sistema democrático, algo que sólo puede ocurrir en una realidad como la chilena. Que un amigo del criminal nazi Paul Schäfer y vinculado al enclave creado por ultraderechistas alemanes, “Colonia Dignidad”, donde se cometieron violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, pueda ejercer en la actualidad como Ministro de Justicia y Derechos Humanos.

Es el caso del abogado Hernán Larraín, quien además es parte del ultraderechista grupo de “Los Coroneles” de la ultraconservadora Unión Demócrata Independiente (UDI), partido fundado por los pinochetistas al final de la dictadura, y uno de los líderes del “gremialismo”, corriente ideológica conservadora que enfrentó al Presidente Salvador Allende y promovió y respaldó el golpe de Estado de 1973.

Larraín fue senador por la UDI y desde esa posición defendió “el legado del gobierno militar”, negó o relativizó las violaciones a los derechos humanos y civiles que se cometieron durante el periodo dictatorial y lideró proyectos ultraconservadores en el Parlamento.

Durante décadas fue amigo de Schäfer a quien visitó y apoyó, siempre otorgó su apoyo a “Colonia Dignidad”, prestó ayuda y amistad de los nazis, abusadores de menores de edad y violadores de derechos humanos. Durante un par de décadas no tuvo reparo en las vinculaciones con el enclave de nazis y alemanes ultraderechistas, conociendo cuál era el pensamiento y trayectoria de ellos. Como sucedió con otros personeros de la UDI y ministros del Gobierno de Sebastián Piñera, como el ex titular de Interior, Víctor Pérez.

Larraín, pese a las denuncias de crímenes que se cometieron en el recinto y procesamientos a los jerarcas nazis, en 1994, cuando eran senador por la UDI, junto a militantes de la UDI y pinochetistas, participó en la creación del grupo “Amigos de Colonia Dignidad”.

También estuvieron ligados amistosamente a “Colonia Dignidad” el actual ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Allamand, el diputado del ultraconservador Partido Republicanos, Ignacio Urrutia, el ex ministro del Interior de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick, el ex ministro del Interior del dictador Augusto Pinochet, Sergio Fernández, la actual alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, y el actual senador de la UDI, Juan Antonio Coloma.

En medio del impacto generado por la serie de Netflix, “Colonia Dignidad: una secta alemana en Chile”, un grupo de víctimas de delitos cometidos en ese lugar, situado en la zona sur del país, emitió un comunicado donde exigieron la renuncia de Hernán Larraín como ministro de Justicia y DDHH y emplazaron a que el funcionario ofrezca “las disculpas que hasta ahora se ha negado a expresar, ya que solo ha dado excusas extemporáneas e insuficientes”.

En el texto se indicó que Larraín “nunca nos preguntó qué nos sucedía en ese recinto que él defendía, solo se preocupó de los victimarios y del hospital en el que también se cometían muchos de los horrores”. Frente al historial de “Colonia Dignidad” y el papel del actual ministro de Justicia y DDHH, en la declaración se planteó: “Exigimos verdad y justicia plena. Exigimos la responsabilidad y acción de las autoridades que siguen permitiendo la impunidad, la injusticia y la opresión de la Colonia”.

También se apuntó: “Hasta ahora no hay arrepentimiento verdadero, pues el que se arrepiente debe reparar y no apropiarse de todo en perjuicio de los demás, con inaceptables justificaciones. Las indemnizaciones que se nos deben y que fueron confirmadas por la Corte Suprema el año 2013 aún no se nos pagan, porque esos nuevos jerarcas usan y abusan de las leyes para dilatar y obstaculizar el pago, no tienen ética, ni tienen empatía, sino que todo lo contrario, solo tienen la arrogancia del poder que se les permite ejercer”.

“La historia de la Colonia dignidad tampoco ha terminado”

Además, en el comunicado se sostuvo que “la historia de la serie de Netflix está contada mayoritariamente por victimarios, algunos de ellos condenados por los graves crímenes que cometieron. Está contada como si hubiera sido la obra de un solo hombre, lo que constituye una visión reduccionista que no podemos aceptar. La historia de la Colonia dignidad tampoco ha terminado”.

Hubo, de nueva cuenta, críticas al papel jugado por el Estado alemán en este caso, que dejó decenas de torturados, abusados y desaparecidos. “Las autoridades del gobierno alemán y la diplomacia alemana han alimentado a las empresas, y siguen dialogando con los nuevos jerarcas, le importan más las estructuras y la existencia de las  empresas que las verdaderas víctimas, y al apoyar a las empresas son responsables de la opresión y la injusticia que ellas representan.  La justicia alemana es también responsable de la impunidad de los criminales que se ha fugado  a dicho país, como el Dr. Harmuth Hopp, que hoy camina libre por las calles alemanas. No se ha aclarado tampoco el cuantioso capital existente en Chile y el extranjero” se apuntó.

“Somos los que con nuestra valentía y junto a nuestras madres y familias, ayudamos a derribar las murallas de Colonia Dignidad, sin embargo, los Estados de Chile y Alemania nada efectivo hicieron después, por eso hasta ahora no hay reparación ni justicia como debe ser” se declaró en el texto difundido en estos días.

También las víctimas salieron al paso de una situación que raya en el cinismo y la anomalía, convirtiendo “Colonia Dignidad en un recinto turístico, algo aceptado por las autoridades chilenas y alemanas y que distorsiona el significado de ese enclave. “Las actividades de turismo de la colonia, realizadas en el casino y en otros lugares.  No es aceptable que donde se torturó y se cometieron atroces abusos y masacres se siga celebrando con fanfarria estridente,  ante  el dolor de las  víctimas que aún llevan las cicatrices de los horrores, y de los familiares que buscan sin descanso y consuelo a sus seres queridos, detenidos, torturados y desaparecido en Colonia Dignidad” se expresó en el escrito elaborado por las víctimas.

(*)Patricia Ryan es periodista chilena, reportera de «El Siglo».

 

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