El terror con las “govcoins”, y la afectación a las personas

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A pasos agigantados se acerca el fascismo financiero. Nuestro dinero será congelado, vigilado, devaluado, y no podremos expresar poder político ni opiniones disidentes. Estaremos total y absolutamente en manos del Gobierno de turno. Es otra moneda impuesta desde arriba, creada con una maraña de restricciones y regulaciones. Una distopia digital nos espera. Y el Banco Central avanza en esa dirección.

Pedro Solimano. Cientista Político (*). Santiago. 08/10/2021. Eres una ciudadana chilena, corre el año 2031 y existe un Gobierno autoritario en el poder (no muy distinto del que tenemos ahora). El dinero es digital -ganaron los orwellianos, que nos persuadieron que el mundo se caería a pedazos si no se eliminaba el efectivo- y el Gobierno tiene el control total sobre todos tus movimientos financieros.

Unas amigas te invitan a una actividad de política. No hay nada delictual en lo que acudes, sino un foro abierto para conversar de política local.

El Gobierno descubre que fuiste a esa reunión. Aunque no hablaste, ni fuiste de los organizadores, te congelan la cuenta. Te ponen en la lista negra hasta que demuestres que solamente fuiste una observadora y que estás alineada con el Gobierno de turno. Ya no tienes acceso a tu dinero, y no vas a tenerlo hasta próximo aviso. Eso puede -y va- ocurrir con las govcoins.

Las Govcoins, o Divisas Digitales de Bancos Centrales (CBDCs, por sus siglas en inglés) son la última maquinación del Gobierno por mantener su monopolio sobre la moneda. Colgándose de la palabra de moda –blockchain– hoy más de ochenta países están creando estrategias para la infraestructura de divisas digitales.

Esta semana, incluso, el Banco Central Chileno anunció que está analizando y creando su propia estrategia de peso digital. Cabe decir que existen más preguntas que respuestas, por lo que es importante hacernos algunas.

En términos muy básicos, blockchain -cadena de bloques- es un tipo de base de datos. Este registro, que cualquiera se puede descargar, revisar y validar (haciéndola descentralizada) lleva un record cronológico de las transacciones que se llevan a cabo en tiempo real. Además está protegido por criptografía computacional (técnica que hace que un mensaje sea ilegible para personas no-deseadas) protegiendo la privacidad de los usuarios y la seguridad de la red.

Una blockchain debe contar con ciertas características para que valga la pena. Si no, cometemos el error garrafal de quedarnos con la misma arquitectura de hoy. Al ser cerrada -como serán las govcoins– resulta la misma base de datos que hoy está en manos de unos pocos.

Bitcoin es una blockchain abierta, para lo cual es interesante pensar en el acrónimo RIPCORD. Este es el cordel que uno tira para que se abra su paracaídas. La metáfora viene a implicar que el dinero de hoy está en una caída libre y que es importante tener un respaldo que funcione.

El acrónimo RIPCORD significa: Revolucionario, Inmutable, Público, Colaborativo, Abierto (open, en inglés), Resistente a la censura, y Descentralizado. Bitcoin es una cadena RIPCORD. Revisemos a continuación cada componente:

  • Revolucionario. Bitcoin permite un libre flujo de información y dinero, sin autoridad central y basada en técnicas de criptografía, colaboración y computación. Es la primera vez en la historia que tenemos un tipo de dinero que crea confianza a partir de su red y no de terceros; tiene el potencial de cambiar el mundo, tal como lo hizo en su momento el internet.
  • Inmutable. Con la creación de cada bloque de información, se vuelve imposible cambiar el registro de una transacción. El precio y tiempo necesario para poder cambiar el libro de cuentas es incalculable ya que para alterar una cadena de bloques con miles de computadores verificando la red, necesitarías muchísimo poder computacional, y aun así, tendrías que hacerlo antes del siguiente bloque (en el caso de Bitcoin, antes de diez minutos).
  • Público. El libro de cuentas es transparente y de conocimiento general. Aunque emplea técnicas de encriptación para mantener anónima la identidad de quienes transan, se sabe exactamente cuánto se transa y la cantidad de dinero que pasó de una persona o institución a otra.
  • Colaborativo. La arquitectura económica, política y social del siglo pasado se basaba en la centralización. Son sistemas opacos y arcaicos, donde quienes tienen recursos y acceso al poder pueden hacer y deshacer los sistemas que utilizamos. Tienen barreras de entrada altísimas, y no permiten la participación del 99%. Las blockchain RIPCORD son formas voluntarias de colaboración para aplicar las reglas del protocolo y usar el sistema.
  • Open o Abierto. Comparado con el sistema financiero tradicional, no conoce fronteras: cualquiera puede participar de la red. No importa tu raza, género, orientación sexual, inclinación política o religión. Las barreras de entrada son bajísimas -solamente se requiere de una conexión a Internet-.
  • Resistente. Se resiste a la censura, interferencia, incautación, manipulación o control, lo que hace que todos sus participantes y transacciones sean neutras.
  • Descentralizado. Quizás la más fundamental de estas características es que es un protocolo distribuido. No está en manos de una autoridad central, y sus redes no son capaces de censurar una transacción.

Para entender por qué esta tecnología es necesaria, vale la pena preguntarse: ¿Qué está mal con el sistema tradicional?

Hoy, de acuerdo a la Human Rights Foundation, alrededor de 4,2 mil millones de personas viven bajo tiranías o gobiernos autoritarios. Más de mil millones viven con monedas inflacionarias de dos o tres dígitos y unos 1,7 billones no tienen acceso a servicios bancarios básicos.

Con la vista gorda (o colusión) de las instituciones financieras más importantes del planeta -FMI, Banco Mundial- vivimos presos de un sistema financiero exclusivo y excluyente. El dinero nos hace más pobres todos los años, necesitamos de procesos ilógicos para abrir cuentas bancarias, y gobiernos autoritarios son los guardianes de la economía.

La crisis climática es causada y exacerbada por el sistema actual, dónde el dólar americano está directamente anclado al petróleo (un análisis al sistema del petrodólar viene en camino). Un aporte fundamental es además la moneda fiat que no tiene respaldo, incentiva el consumo y alimenta las máquinas de guerra internacionales.

Las divisas digitales de bancos centrales son una estrategia de marketing que busca cambiar la conversación, porque el dinero ya es digital. Alrededor del 90% de las “monedas” que hoy circulan existen solamente en formato digital, en bases de datos mantenidas por bancos comerciales y centrales. Lentamente el efectivo desaparece.

Es imposible saber realmente cómo funcionan las govcoins. De la misma forma que no sabemos en profundidad cómo funcionan los bancos comerciales que usamos a diario, la conversación y el diseño de las CBDCs se está dando entre cuatro paredes.

Siendo que estas van a ser las monedas legalmente aplicadas creo que deberíamos entender bien de qué forma funcionan. Pero, al Gobierno le encantan los secretos, a pesar de odiar nuestra privacidad.

La idea detrás de las govcoins es simple: en vez de tener una cuenta en un banco retail tienes una cuenta con el Banco Central. En vez de escribir un cheque o pagar con una tarjeta de crédito, usas las redes del Central. Y en teoría, tu dinero está respaldado por la completa confianza del Estado. Vaya tranquilidad, ¿no?

Sin embargo, no se les permitirá a estas monedas ser abiertas, públicas, sin fronteras, resistentes a la censura, neutras e inmutables. Los mismos pilares que hoy hacen a BTC especial ya están ausentes de la conversación y sin dudas estarán ausentes del diseño.

Apliquemos estas características a las CBDCs para ver si están a la altura de una tecnología que valga la pena utilizar.

¿Las govcoins serán inmutables? Estas monedas estarán sujetas a los caprichos del momento. Su política monetaria, sus reglas, y sus mecanismos de consenso podrán ser cambiados sin justificación, tal como ocurre hoy.

¿Las govcoins serán públicas? El diseño de estas monedas será cerrado, no podrá ser auditado por quienes serán sus usuarios (nosotros), y sus transacciones -como las reservas de las monedas- no podrán ser verificadas. Tendremos que seguir confiando en los mismos de siempre.

¿Las govcoins serán colaborativas? A puertas cerradas, entre el 1% y sus expertos se llevará a cabo la construcción de este modelo monetario. Impondrán la misma arquitectura opaca y arcaica de hoy, donde quienes tienen poder podrán hacer y deshacer las reglas del juego. La ciudadanía está y seguirá siendo excluida del diseño del dinero que últimamente nos regirá.

¿Las govcoins serán abiertas? El sistema financiero tradicional es completamente cerrado y tiene barreras de entrada altísimas. Necesitas demostrar identificación, liquidaciones de sueldos, pruebas de residencia, estatus legal y un sinfín de otros papeles que no hacen más que proteger a los controladores del sistema. Se aplicará el mismo proceso al dinero de mañana.

¿Las govcoins serán resistentes a la censura? Lo respondo con otra pregunta: ¿Qué pasará con personas non-gratas o para financiar organizaciones como Wikileaks? La censura es un componente clave de estos sistemas.

¿Las govcoins serán neutras? Las divisas digitales necesitarán aplicar políticas de verificación para asegurarse que no estás involucrado en actividades no-aprobadas por el gobierno de turno o sistema legal del país donde resides. Todos los participantes serán investigados y aprobados (o rechazados) para usar estas divisas.

¿Las govcoins serán descentralizadas? Su enfoque es justamente la aplicación del control centralizado.

No seremos ciudadanos con derechos soberanos en estos sistemas. Bancos centrales, bancos comerciales, e instituciones financieras serán los clientes, mientras que nosotros seremos el producto que lo mantiene vivo.

Cuando uno observa una tecnología -sea cual sea- es importante entender cuál problema viene a resolver. Las govcoins no vienen a resolver la inflación, ni la vigilancia, ni el control sobre el dinero, tampoco la corrupción del Gobierno, ni la acumulación del poder, y ni pensar en las máquinas de guerra o la contaminación medioambiental.

A pasos agigantados se acerca el fascismo financiero. Nuestro dinero será congelado, vigilado, devaluado, y no podremos expresar poder político ni opiniones disidentes. Estaremos total y absolutamente en manos del Gobierno de turno. Es otra moneda impuesta desde arriba, creada con una maraña de restricciones y regulaciones. Una distopia digital nos espera.

Por suerte, existe una alternativa. Bitcoin entrega empoderamiento y soberanía económica. Con un teléfono móvil y acceso al Internet puedes entrar a una economía igualitaria. Juegas con las mismas reglas de todos, sin importar quién eres y de dónde vienes. Es dinero inconfiscable, fuera del control de gobiernos autoritarios e instituciones centralistas.

Es una red monetaria basada en matemáticas y energía. Es una solución real a los problemas medioambientales que hoy nos afligen. Elimina la necesidad del intermediario, y deja obsoleta la institución más contaminadora del planeta: el dólar americano.

Bitcoin es dinero comunitario, basado en la libre asociación de confianza y cooperación de base. No conoce colores políticos ni inclinaciones sexuales. Es el dinero para el 99%, por el 99%, con el 99%. Si no lo quieres utilizar, no tienes que hacerlo.

Pero si crees que algo está profundamente mal con los sistemas que hoy nos rigen, y te aterra lo que esos sistemas están creando, Bitcoin te estará esperando.

(*)Pedro Solimano. Chileno, Cientista Político. Editor Boletín “La Cadena”. Analista y educador en materias financieras.
(El Siglo es Soberanía Informativa. Información para el Conocimiento. Por ello es generador de contenidos que contribuyen al análisis, el debate, la profundización temática)

 

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