HABLEMOS DE LA TELE. Responsabilidad ante las cámaras

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Uno de los roles de los informativos en televisión es informar en forma oportuna y veraz, sin embargo, lectores de noticiarios y conductores de espacio políticos se dedican más bien a desacreditar el proceso constitucional actualmente en marcha, sobre todo atacando a integrantes de la Convención Constitucional, sobre todo si pertenecen a los pueblos originarios.

José Luis Córdova. Periodista. 09/09/2021. Hay colegas de la tele que utilizan ese medio para pontificar, emitir opiniones y postular posiciones políticas e ideológicas en circunstancias de que la inmensa mayoría de la población debe aceptar, callar y omitirse de opinar en esos mismos medios.

Uno de los roles de los informativos en televisión es informar en forma oportuna y veraz, sin embargo, lectores de noticiarios y conductores de espacio políticos se dedican más bien a desacreditar el proceso constitucional actualmente en marcha, sobre todo atacando a integrantes de la Convención Constitucional, sobre todo si pertenecen a los pueblos originarios.

Así también desacreditan debates y planteamientos manifestados en subcomisiones o comisiones provisorias de la misma Convención como si ya se tratara de acuerdos o compromisos para incorporar al texto definitivo de la Constitución.

La verdad es que se intenta censurar, impedir discusiones tan trascendentes como el futuro de nuestra policía uniformada, como si el cuerpo de Carabineros de Chile fuera absolutamente intocable, pese a las constantes violaciones a los derechos humanos de sus efectivos.

Asimismo, la iniciativa de proponer plebiscitos dirimentes en casos de que no se logren 2/3 para acuerdos trascendentes en materias constitucionales, es torpedeado con argumentos falaces y bastante poco democráticos. Igualmente, la idea de hacer públicos antecedentes recogidos por la Comisión Valech sobre prisión política y tortura surgió apenas se dieran a conocer sus resultados y muchos vieron en la disposición de ocultarlos durante 50 años en una especie de impunidad para impedir juicios al respecto. Obvio que podría tratarse cada casa según el parecer de las víctimas, pero continuar con el ocultamiento solo favorece a los victimarios.

Panelistas, especialistas en la “macroeconomía” y uno que otro diputado se suman al coro de animadores de televisión que no ocultan su rechazo al cuarto retiro de los fondos de pensiones e insisten en defender el sistema de ahorro obligatorio impuesto por las Administradoras de los Fondos de Pensiones (AFP).

La ciudadanía enfrentó anteriormente los catastróficos anuncios contra los anteriores retiros del 10%, tras los cuales -por el contrario- se reactivó la economía, los empleos, la oferta y la demanda.

Respecto al “fantasma” de la inflación y de las futuras pésimas pensiones, todo el mundo tiene claro que, con o sin retiros, los precios de productos básicos y otros suben sin freno ante la indiferencia del gobierno y los grandes empresarios y las pensiones seguirán igualmente de hambre para vastos sectores de jubilados.

Más de algún parlamentario invitado a los matinales pone el acento en la necesidad de “aprobar cuanto antes el proyecto de reforma a las pensiones” que duerme en el Parlamento, pero no falta quienes aseguran que esa iniciativa -en el fondo- fortalece y ratifica la existencia de un sistema privado de administración de los recursos de cada ciudadano.

Ni los más avezados economistas neoliberales, ni sus seguidores frente a las cámaras -léase comunicadores- pueden justificar a las AFP ni asegurar, al menos, una pensión básica universal solidaria como exige la ciudadanía en las calles. Lo saben los especialistas del Banco Central que súbitamente se convirtieron en adalides de la defensa del sistema, tal vez en un afán de preservar la autonomía de la entidad que, hasta ahora, no aparece en riesgo vital, salvo que insista en políticas regresivas e inhumanas en beneficio de las 7 familias más poderosas del país.

Sin pena ni gloria llegan a su término programas humorísticos como “Mi barrio”, las series tipo comedias “La torre de Mabel” y “Edificio Corona” y está por verse el destino de “Pobre novio”.

Con “¿Qué dice Chile?”, “Covers All Stars”, “Master Chef Celebrity” y otros espacios no se logra evadir grandes temas que la gente discute hoy en sus casas y exige a la TV, al menos, informar correctamente, sin cortapisas y educar en materia de formación ciudadana y entregar elementos básicos de economía, desnudando la verdad del nefasto modelo socioeconómico impuesto por la dictadura en Chile y del cual no pudo deshacerse la ex-Concertación durante la larga “transición” que encabezara durante tres décadas.

Es la hora de que lectores de noticias, conductores, animadores, panelistas e invitados a los estudios se responsabilicen de lo que dicen y cómo lo dicen.

 

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