El camino comunicacional de Sichel

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Definirse “de centro”, no de derecha, salir a competir con la palabra “libertad”, cambiar la marca “Chile Vamos”, alejarse de los partidos de la derecha orgánica. Buscará reoxigenar/realimentar a la derecha alicaída, captar el voto “de centro”, y reforzar la base electoral del oficialismo. Podría encontrarse con el contrapunto hecho desde la oposición, de que finalmente es el candidato de la Sofofa, de las forestales y del modelo que la gente quiere cambiar, y que fue cómplice activo de Piñera, como su Ministro de Desarrollo Social. Quiere llevar a contramano el deseo de amplios sectores de la sociedad de que no haya otro Gobierno de derecha.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 23/07/2021. Mostrarse como un político “de centro” y no de derecha, cambiar la marca “Chile Vamos” del conglomerado conservador, enarbolar la palabra “libertad” como síntesis de su propuesta programática, verse como un candidato social, y atribuirse el cambio del relato/tesis de la derecha tradicional, aparecen como tareas/objetivos comunicacionales de Sebastián Sichel, candidato presidencial del oficialismo elegido en la primara del 18 de julio pasado.

La derecha orgánica chilena está en los 20 puntos. Nunca había estado tan abajo en la era pos dictatorial. Incluso en el plebiscito del Si o el No a la dictadura, estuvo en los 40 puntos. Eso plantea el desafío/objetivo principal de Sichel, de llegar/superar los 30 puntos en la primera vuelta presidencial.

Aquello pasa, en lo básico, por consolidar la base electoral de “Chile Vamos” y ampliar el abanico de captación de electores hacia independientes e inclusive segmentos conservadores y viudos de la ex Concertación.

Paradójicamente, una de sus estrategias comunicacionales para captar votos es desmentir que sea de derecha y sostener que él es “de centro”. Desde su equipo y medios de prensa proclives a su candidatura, se suele insistir en que fue militante de la Democracia Cristiana y del grupo Ciudadanos, ambos vinculados a la ex Concertación.

En una contradicción tácita, no mostrarse tanto como candidato de la UDI y de RN, y menos del mundo ultraderechista y pinochetista.

Está el dato de que este abogado es el primer candidato presidencial en la era pos dictadura, que no es militante de alguna de las colectividades ejes de la derecha. En el encuentro de esta semana de su equipo con dirigentes de la UDI, RN y Evópoli, una exigencia básica fue que Sichel mantenga su perfil de independiente y que su comando no sea tomado por personeros o legisladores de esos partidos.

Aquello llega a tal nivel, que un punto que está por dirimirse, a modo/gusto de Sichel, es que se cambie la marca del conglomerado oficialista, deshaciéndose de la denominación “Chile Vamos”, para presentarse con un sello renovado, no desgastado.

Sichel ni por nada rescatará la tesis de la “derecha social” porque es identificarse con el perdedor Mario Desbordes, pero sí posicionará un perfil de candidato social.

En este camino, el candidato continuará levantando con mucha fuerza la palabra “libertad”, como identificación de ideario.

Con eso no sólo perfila un rostro liberal y abierto de la derecha, sino que se lo enrostrará a la izquierda y sectores antineoliberales, en esa insistencia mediática de que los sectores transformadores son estatistas y atentan contras las libertades individuales y ciudadanas.

La idea de Sichel es decirle a la ciudadanía que él encarna la libertad de decidir, de ir a tal o cual escuela, tal o cual hospital, de querer emprender, de viajar, de estar en cual o tal fondo de las AFP. Que con él habrá libertad de prensa, libertad empresarial, libertad de las familias sobre su destino.

Es, en esencia, y también paradójicamente, la tesis de “libertad” que construyó la derecha en el período dictatorial, con el discurso/relato de Augusto Pinochet, consagrado en Chacarillas por jóvenes que hoy son parte del apoyo ideológico y orgánico/financiero a Sichel y que se graficó en la escultura de “la llama de la libertad”.

Un diseño comunicacional destinado a reoxigenar/realimentar a la derecha alicaída, a captar voto “de centro”, reforzar la base electoral del oficialismo y hacerse de votación de un sector electoral desinformado y no complejizado en los debates políticos.

Por lo demás, con ese sello “de centro” y de promotor de la “libertad”, le presta ropa a los empresarios, grupos financieros y fácticos, conservadores y pro neoliberales que lo están apoyando, pretendiendo sacarlos a ellos también de la caracterización “de derecha”.

Es absolutamente previsible que en ese camino cuente con el respaldo de la prensa dominante/empresarial y de línea editorial conservadora, y de paso pretenda saldar temas como derechos humanos y derechos sociales.

El cómplice activo de Piñera

Ciertamente que siendo el representante del poder financiero y fáctico en el país, tiene mucha base material y político/ideológica ganada, pero lo que pueda ganar o no con su diseño comunicacional/propagandístico podrá depender también de cómo se muevan las piezas comunicacionales de la oposición, específicamente de los sectores antineoliberales y de izquierda.

Lo primero, es que no se desinstale, finalmente, que Sebastián Sichel es candidato de la derecha a La Moneda. Además, que es el candidato del neoliberalismo, del modelo que la gente quiere cambiar, es el candidato de la Sofofa, de las forestales, de las AFP y de los bancos que cobran el CAE.

No sacar el dedo de que Sichel es el candidato de Sebastián Piñera, el presidente peor evaluado en el tiempo pos dictatorial, acusado de violaciones a los derechos humanos, del mal manejo de la crisis sanitaria y social, y que él fue el Ministro de Desarrollo Social de la administración piñerista en momentos de un pésimo desempeño en los apoyos a la población.

Sichel fue un cómplice activo de Piñera, y eso es parte de su historial político y de gestión muy reciente.

Otro factor que gravita contra el postulante del oficialismo, es que él representa otro gobierno de derecha, cuando lo que la gente quiere, demostrado en sondeos y análisis transversales, es precisamente que no haya otro gobierno de derecha.

Sichel, como las demás candidaturas, en una competencia abierta, con la tensión de lograr la meta de no salir tercero o cuarto, y pasar a segunda vuelta en diciembre.

 

 

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