Otra dura derrota de los partidos eje de la derecha

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Por primera vez en el período pos dictatorial, el aspirante presidencial del sector no es de las filas de la UDI ni de RN. Sichel se abrió paso como opción ante colectividades tradicionales, en un intento de reoxigenación que respaldan sectores empresariales e inclusive de poderes fácticos. La derecha orgánica continúa sumando catástrofes estratégicas.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 18/07/2021. Por primera vez en la época pos dictatorial, los partidos ejes de la derecha, la Unión Demócrata Independiente (UDI) y Renovación Nacional (RN), no tendrán candidato presidencial de sus filas. Joaquín Lavín, de la UDI, volvió a sufrir una derrota electoral presidencial, y Mario Desbordes, de RN, tuvo un estrepitoso fracaso al salir penúltimo en las primarias de su sector.

El triunfador de la derecha, Sebastián Sichel, se impuso por simpatías entre sectores conservadores, liberales, empresariales y del mundo financiero, queriendo distanciarse a las opciones de las dos colectividades mayoritarias del conglomerado Chile Vamos. Con su 49% dejó atrás a los candidatos de la UDI y RN y al ex ministro de Hacienda Ignacio Briones. Logró captar a la base electoral de la derecha orgánica.

En horas de la noche se supo de breves reuniones de directivas de los dos principales partidos de derecha, donde en principio se hacía una mala evaluación del desempeño en primarias y donde en RN se abrieron más aun las disputas internas, ya que un sector nunca respaldó a Mario Desbordes, considerando el apoyar a Sichel o a otro nombre que se consideraba más vinculante a la estructura y las posturas de esa organización. De hecho, ahora se recordó que Desbordes perdió en la disputa por la presidencia de su partido, lo que fue una señal más del descontento con su postulación a La Moneda, sobre todo queriendo representar a una “derecha social”. En el caso de la UDI se comprobaban ciertas aprehensiones que existieron por la figura de Lavín, que tuvo problemas con el sector duro de su partido, y que recibió críticas por desmarcarse doctrinariamente de su colectividad al autodefinirse, por ejemplo, como “socialdemócrata”. Hubo momentos en que dirigentes y dirigentas representativas de la UDI hicieron público que no votarían por Lavín.

En los primeros comentarios de analistas, panelistas y periodistas durante la noche de este domingo, aparecía relevada la nueva derrota de la UDI y RN que pasan a estar en serios problemas electorales y políticos, ahora con sus aspirantes presidenciales derrotados.

Este golpe para la derecha orgánica se suma a la derrota que sufrieron con la opción del Rechazo en el plebiscito del año pasado, cuando el Apruebo nueva Constitución tuvo el 80% de los votos, y luego al no lograr el tercio en la Convención Constitucional, en objetivo estratégico frustrado que se había planteado el oficialismo para incidir en el proceso constituyente.

Pero además, la UDI y RN se quedaron sin gobernadores de sus filas después de las primeras elecciones para ese cargo, salvo un caso de un independiente ligado a Evópoli, y sufrieron derrotas de primera importancia en la elección municipal, a perder las alcaldías de Santiago, Maipú, Ñuñoa y Viña del Mar entre varias otras.

Ahora Sichel pasó a representar a “una nueva derecha” o “al centro” como dice él, reoxigenando al sector con su figura de “independiente” y “liberal”, su buen manejo comunicacional y siendo una carta fresca de sectores empresariales, financieros, conservadores e incluso de poderes fácticos, para ver si pueden evitar un triunfo de la izquierda en las presidenciales y evitar salir terceros o cuartos en la primera vuelta.

En un lenguaje que seguramente replicará durante la campaña, Sichel expresó este día que llegó el “adiós a la política de las corbatas y bienvenida la política de los bototos”. Indicó que “el proyecto de justicia y libertad es el mejor para los chilenos. Y vamos a ganar en noviembre y en diciembre, porque es un mejor proyecto para los chilenos”.

En sus promociones, el ahora abanderado presidencial de Chile Vamos planteó cuestiones como “que el Estado haga mejor la pega” y que “el estado debe coordinar, regular y proveer bienes públicos cuando sea necesario”, abandonando cierta doctrina rígida de la derecha y su rechazo al papel del Estado.

Para quien fuera Ministro de Desarrollo Social -en este Gobierno de Sebastián Piñera-, es importante abordar materias relacionadas con pobreza, discapacidad, diferentes orientaciones sexuales, la ruralidad y a los pueblos originarios, algo que no ha estado presente con énfasis en programas de candidaturas de la derecha.

Además, Sichel se muestra absolutamente ajeno a la dictadura cívico-militar y alejado de las orgánicas tradicionales de los partidos de la derecha, lo que para muchos en su ámbito es una cualidad. Por lo demás, ahora la UDI y RN estarán obligados a respaldarlo y sumarse a su estrategia.

Claro, tiene problemas a futuro, como ver si tendrán, realmente, la capacidad de ordenar a Chile Vamos y evitar roces y desacuerdos programáticos y doctrinarios.

Este domingo hacia la medianoche, en redes sociales y pasillos de la política, se instalaba que con la candidatura de Sichel decidida en primarias, el ultraderechista Partido Republicano impulsará con más decisión la postulación presidencial de José Antonio Kast, pudiendo acarrear votos de amplios sectores de la base electoral de la derecha, sobre todo de segmentos de la UDI.

Por ahora, la palabra más precisa en torno de Sebastian Sichel parece ser recomponer más que instalar, porque tienen una primera tarea dentro de su sector, derrotado, fragmentado y ya en bancarrota.

 

 

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