La colusión de propietarios de Medios de Comunicación

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La declaración de la Anatel se aparenta bastante a una operación destinada a mantener tal situación anómala -indispensable al mantenimiento del sistema neoliberal con evidente déficit democrático-, denunciada por el conjunto de organismos nacionales e internacionales de periodistas y de protección de la libertad de expresión.

J.C. Cartagena. París. 07/2021. El viernes 25 de junio de 2021, la Asociación Nacional de Televisión (Anatel), emitió una declaración reafirmando su compromiso con la libertad de expresión y opinión y la consecuente existencia de medias que aseguren el pluralismo “sin discriminaciones arbitrarias o ideológicas”. El pluralismo de los medias es garantía de una sociedad diversa y plural, continúan. Terminan aseverando que “la experiencia demuestra que quienes temen al escrutinio público buscan formas para coartar la libertad de expresión, intervenir la línea editorial y de programación de los medios y afectar el pluralismo” ( https://www.anatel.cl/declaracion-publica-anatel/ ).

Sin hacer mención al candidato a la presidencia Daniel Jadue, resulta evidente que esta declaración se refiere a su programa. Sin embargo, en Chile, fue el golpe de Estado en Chile en 1973, organizado por la derecha con apoyo de los Estados Unidos, los que inauguraron la etapa más negra de la libertad de expresión en Chile. Varios de los socios de la Anatel (TVN, Canal 13, Chilevision, Mega, TV+, TeleCanal, La Red), existían en ese período y algunos no solo se beneficiaron de la censura impuesta por la dictadura sino que participaron activamente para imponer “discriminaciones arbitrarias o ideológicas”. Aún más, desde esa fecha la pluralidad de los medias no ha sido jamás restablecida de manera permanente, sin que esto los inquiete mayormente. Hoy la concentración de los medios de información y la exclusión arbitraria e ideológica sigue siendo brutal. Es la opinión de Colegio de Periodistas de Chile ( https://web.elpatagondomingo.cl/2015/04/06/colegio-de-periodistas-de-chile-cuestiono-la-concentracion-mediatica-en-el-pais/ ), que exige desde hace años, justamente, una ley de medias para Chile ( https://www.elciudadano.com/medios/colegio-periodistas-urge-una-ley-de-medios-para-chile/05/04/ ). Después del llamado estallido incluso la situación ha empeorado como lo ha constatado el organismo internacional Reporteros Sin Frontera ( https://www.ciperchile.cl/2012/02/07/libertad-de-expresion-por-que-cayo-chile-en-el-ranking-de-reporteros-sin-fronteras/ ). Incluso la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) así como el Observatorio Latinoamericano de Medios y Convergencia (Observacom) han manifestado su preocupación ante la concentración de medios de prensa, que “afecta el fortalecimiento de la democracia y el ejercicio de la libertad de expresión de los ciudadanos” ( https://www.nodalcultura.am/2016/12/crece-la-concentracion-mediatica-en-america-latina/ y https://www.servindi.org/actualidad-noticias/16/08/2016/informe-revela-que-la-concentracion-de-medios-en-chile-es-una-de-las ).

Ante tales evidencias, la declaración de la Anatel se aparenta bastante a una operación destinada a mantener tal situación anómala -indispensable al mantenimiento del sistema neoliberal con evidente déficit democrático-, denunciada por el conjunto de organismos nacionales e internacionales de periodistas y de protección de la libertad de expresión.

Esta actitud hegemónica heredada de los tiempos dictatoriales pretende continuar la coerción y la exclusión a los medios de difusión, no adictos al sistema, de grandes sectores sociales y políticos de nuestra sociedad.

Un vistazo a algunas joyas de los responsables y/o dueños de tales medios nos puede orientar en la explicación de su reacción corporativa. Entre sus directivos pasados y presentes podemos encontrar personajes de la envergadura de Sergio Melnick (La Red), acusado de violación de los derechos humanos ( https://eldiariojudio.com/2021/03/04/masiva-carta-de-judios-solicita-a-la-cjch-y-bnei-brit-bajar-a-sergio-melnick-por-colaborar-con-la-dictadura/ ). Del propietario de Mega Ricardo Claro Valdés, también ligado a casos de violación de los derechos humanos. Del magnate Andrónico Luksic propietario al 67% de Canal 13.

Como vemos, una diversidad de opiniones, una pluralidad muy al estilo y muy acorde a la Constitución de Pinochet que aún nos rige.

En la presentación del desarrollo histórico, de su página web, de cada uno de los canales, se señalan hitos históricos televisivos y nacionales. Sin embargo, ninguno de ellos hace referencia al quiebre democrático del país de 1973. Alguien diría, sospechoso, no?

Resulta difícil, en esas condiciones, comprender la reivindicación de pluralidad de los miembros de Anatel, a menos que ellos hayan decidido redefinir la noción de pluralismo de la lengua castellana.

Según todos los profesionales y organismos pertinentes a los medios de información, Chile necesita urgentemente una ley de medias. Ley que debe ser definida, como lo anuncia el programa del candidato Daniel Jadue, con la participación y discusión activa de toda la ciudadanía, pero en ningún caso tan solo, como lo pretende Anatel, únicamente por los propietarios de los medios de comunicación hegemónicos.

 

 

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