Küme Mogen, el Banco Mapuche

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Nació gracias al empeño de trabajadores, profesores, y comuneros, quienes debieron reunir cerca de 1.300 UF para ser reconocidos por el Estado. Hoy son una Cooperativa capitalizada, aunque nunca se les ha concedido fondos públicos. Küme Mogen -o Buen Vivir-, es para sus fundadores y socios “una acción colectiva de independencia económica”.

Arnaldo Pérez Guerra. Periodista. 07/2021. “A Leftrarü, vencedor de muchas batallas, el control del caballo le dio autonomía, eficiencia y eficacia; el control de nuestra propia economía, nos liberará…”.

Oficialmente, la Cooperativa de Ahorro y Crédito Endógena Mapuche Küme Mogen Ltda. -el primer Banco Mapuche-, se constituyó el 3 de octubre de 2015, con 63  socios. Pero la idea venía rondando en las mentes y corazones de un puñado de mapuches desde años. En 2019, contaban con 800 socios y un capital de unos 100 millones de pesos. Hoy, superan los 900 socios a pesar de la pandemia.

Nació gracias al empeño de trabajadores, profesores, y comuneros, quienes debieron reunir cerca de 1.300 UF para ser reconocidos por el Estado. Hoy son una Cooperativa capitalizada, aunque nunca se les ha concedido fondos públicos. Sin embargo, indirectamente ayudan a sus socios a constituir otras cooperativas de trabajo, y ellos sí postulan. Obtener el Registro DAES N° 5105, del Ministerio de Economía, les fue muy difícil, debido a burocracias y el racismo.

Vicente Painel Seguel, actual vicepresidente, quien ejerció el cargo de presidente cuando nació la organización, recuerda las inmensas trabas que sortearon para poner en marcha “el primer banco mapuche”: “Por ejemplo, el cambio de la ley de creación de cooperativas que significó que el proyecto demorara un año. Sufrimos mucha discriminación y la banca y las autoridades nos siguen mirado con desconfianza”, dice.

Küme Mogen -o Buen Vivir-, es para sus fundadores y socios “una acción colectiva de independencia económica”. Una organización con pertinencia cultural, dignificante y original en fomento de iniciativas productivas comunitarias. Y un instrumento necesario y popular para todos quienes lo necesiten. Por ejemplo, quienes están en DICOM y no pueden postular a subsidios o créditos, o aquellos que no poseen un ingreso regular que les permita obtener cuenta corriente, o quienes se ven amarrados a créditos de la banca y retail, pagando intereses sobre intereses y empobreciéndose aún más.

En el Banco Mapuche no se cobra por incorporación, ni se piden papeles. Así, el dinero ahorrado circula entre los propios socios. Al año, se puede solicitar un crédito. Ayudan a organizar cooperativas agrícolas y otras, pues entre cooperativas pueden hacer acuerdos y negocios. Los créditos son préstamos con montos de inversión, siempre en un cariz productivo, y aunque pequeños, a los socios les ayuda a sortear dificultades, invertir y producir. “Como colectivo productivo, tenemos un banco que nos apoya en nuestra inversión, negocio o incluso en la expectativa de que los trabajadores sean dueños de su propia empresa, lo que no es un horizonte lejano”, dice Painel.

“Recogemos los principios del Küme Mogen -Buen Vivir-, que están en nuestra cultura ancestral: vivir en armonía con la naturaleza, respeto a los sabios, a nuestros ancestros, también a nuestra cultura, practicarla y difundirla. Opera en la lógica del keyuwün: apoyo solidario entre socios, y pretende nacer desde las fuerzas propias de sus asociados como un choyüm -brote- nuevo y vivificante avanzando hasta lograr el verdadero ‘buen vivir’. Queremos constituirnos en una seria propuesta de cooperativismo que abarque la necesidad de entender al ahorro como la gran salida al endeudamiento masivo y aplastante que genera mayores círculos de pobreza y discriminación”, dice Jorge Huichalaf, Presidente del Consejo de Administración de la Cooperativa.

Entre sus proyectos está financiar la atención de salud con machis, un comprando juntos, una Universidad Mapuche, instaurar una divisa mapuche, construir lugares de veraneo, apoyar empresas pequeñas y/o familiares, luchar por la recuperación del agua, crear un banco de semillas, desarrollar la explotación apícola, y un largo etcétera. “En carpeta hay muchos otros…Financiar todo lo que no nos da el Estado”, agrega Huichalaf.

En definitiva, se trata de establecer otro tipo de economía, desde la base; y un cierto resguardo, dada la precariedad de los trabajos y la incertidumbre de la inmensa mayoría sobre el futuro. “La Cooperativa nos puede brindar ese piso económico”, dice Huichalaf. Además, “muchos no tienen acceso a crédito o acceden a préstamos usureros. Somos, por tanto, un espacio económico distinto, que tiene otro carácter y otra ética, que tiene reciprocidad y solidaridad -añade Painel-. A pesar de los vaivenes de dinero, nuestro patrimonio se dobló en nuestro primer año. Hemos ofrecido decenas de millones en créditos a la tasa de interés más baja del mercado. Estamos combatiendo la usura, nuestra organización ha sido una red para los pequeños productores y tenemos un porvenir auspicioso”, dice.

Actualmente, cuentan con socios en todo el mundo y buscan acuerdos con bancos cooperativos europeos y latinoamericanos para recibir apoyo financiero y técnico. Sueñan con un banco “interandino”, porque el país mapuche cubría ambos lados de la cordillera de Los Andes.

La cuota mínima es de 5.000 pesos, que incluye un “capital social mínimo” y un “fondo solidario”. Funcionan en Aldunate Nº 35, en pleno centro de Temuco, y tienen sede en Santiago.

“Küme Mogen es una organización basada en la ética -azmapu-, que por vía de crédito y ahorro acciona reciprocidad y mancomunión de sus socios; en pro y por su empoderamiento en el ejercicio de los derechos económicos, portando en la praxis el desarrollo endógeno, el desarrollo con las originales fuerzas de la dignidad y la historia, el choyum mapuche -señalan en su página web, y agregan-, una organización estratégica en clave geopolítica, que produzca logística financiera al desarrollo endógeno mapuche y habitantes del Wallmapu; ejerciendo los derechos económicos, recuperando el valor del trabajo, abonando la recuperación de una epistemología mapuche, descolonización y liberación psíquica -rakizuam-, para el despliegue científico tecnológico. En síntesis, configuramos una herramienta para la recreación del Buen Vivir, el Küme Mogen”.

Trafkintun y reivindicaciones

Enfrentados a la contingencia sanitaria, debieron vincularse con sus socios por llamadas telefónicas y vías digitales. “Así, nos enteramos que habían visto alteradas sus cadenas de producción y distribución, e intentamos colaborar. Comenzamos con don Segundo Paillalao, antiguo socio con el cual la Cooperativa ha venido trabajando, primero apoyando su organización junto a otros vecinos de su comunidad para constituirse en Cooperativa de Quesos Ñirripil, y aportado a su propio  desarrollo como productor…Nos comentó que su precarización productiva se desató con la crisis de octubre y se consolida ya en marzo, dando por perdida su producción, lo cual afectaría seriamente su economía familiar”.

Desde Küme Mogen surgió la idea hacer llegar los quesos a la sede central de la Cooperativa, para su distribución y venta entre la red de socios tanto de Temuco como Santiago. “A partir de esta situación y de lo que desencadenó en Küme Mogen es que fue materializada rápidamente la iniciativa de poner en valor nuestras prácticas ancestrales de intercambio”. Así, desde el sueño de Küme Mogen brotó Trafkintun, un espacio de intercambio basado en el ejercicio de sus derechos económicos como naciones y pueblos, respaldados por el Convenio 169 de OIT y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, para alcanzar el anhelo de construir una economía justa, solidaria, sin discriminación y sin intermediarios.

“Trafkintun nació a partir de una necesidad ante un contexto de crisis. Conformando un espacio, una red de personas, basados en la confianza, validación y reconocimiento del valor que existen en nuestros procesos productivos ancestrales y presentes, en cuanto a calidad, trazabilidad, cuidado con el medio ambiente, trabajo digno e innovación tecnológica sustentable”, señalan desde los socios de la Cooperativa.

Pero no solo nació Trafkintun. Como Cooperativa elaboraron un pliego de reivindicaciones, que han entregado a diputados y senadores: Participación en el Área Social y la Protección de los Fondos de Pensiones; Exención del IVA e impuestos en y a las comunidades mapuche y sus productos; Democratización de la ley de Cooperativas y reconocimiento de las empresas indígenas; una Zona Franca, libre tránsito, ciudades libres en el Wallmapu y Bolsa Mapuche; Asignación de señal abierta para televisión y radio mapuche; Respeto irrestricto y efectivo al Convenio 169 absolutamente vigente, cuando el Congreso se pronuncie o firme nuevos acuerdos o convenios internacionales; Necesidad de una Ley de Reforma Agraria con Pertinencia Cultural; y Consideración del Tratado de Tapihue de 1825.

“Seguimos interpelando al Congreso a asumir un rol activo, pero al mismo tiempo es sano que la sociedad civil se articule y reflexione colectivamente empoderándose de interacciones y mancomunando sus empeños. Se nos ha dicho que nuestras propuestas transitan por la ruta del libre comercio. Precisamente el racismo económico nos resta de la libertad de comercio”, señalan en un comunicado.

A la Comisión de Trabajo le exigen que toda Cooperativa de Ahorro y Crédito pueda participar del 4% a cargo del empleador respecto a la reforma al sistema de pensiones. Hasta ahora sólo se contempla a las cooperativas de gran patrimonio y el resto, pertenecientes a la economía social, son simplemente excluidas. “Esto resulta especialmente sensible pues siendo Küme Mogen la única instancia financiera indígena de condición autónoma, no deja a nuestros socios elegir a su propia cooperativa como receptor de aquel porcentaje, resulta ser el colmo del racismo económico”, dicen.

En Hacienda: “No obstante existir las facultades en el Servicio de Impuestos Internos para la exención del IVA a productos hechos a mano en comunidades indígenas, se insiste en cobrar tasación a los artesanos, e inclusive algunos municipios, usan como herramienta de presión cobrar permisos municipales o mandar inspectores en ferias dentro de las comunidades”.

El Convenio 169 de la OIT establece en toda consideración el respeto y el fomento al desarrollo indígena más aún si se trata de comunidades, pues se trata de pueblos preexistentes al Estado chileno. “Se debe aplicar en criterio al Convenio 169 para las comunidades con las exenciones impositivas debidas. Y derechamente adherimos a la propuesta de Zona Franca Mapuche, incorporando fórmulas de libre tránsito entre el Ngulu Mapu y el Puelmapu, hoy bajo los estados de Chile y Argentina. Consideramos además, que se debe legislar en favor de una ‘Bolsa Mapuche’”.

En Economía: exigen una reforma a la ley que permita a los pobres tener sus Cooperativas de Ahorro y Crédito. “Nosotros somos y seremos la última con la actual ley; dado que la modificación de la ley hace un par de años obliga a tener 97 millones de pesos para fundar una. Además, en la legislación chilena no están reconocidas las cooperativas y empresas indígenas, evidenciando su retraso normativo respecto al estándar internacional”.

En Telecomunicaciones: Advierten que no ha sido asignada señal abierta de TV y radio en concomitancia al articulado de fomento a la cultura indígena del Convenio 169. “Existiendo la radio mapuche Kurruf por ejemplo, se debe avanzar efectivamente en legislar sobre esta asignación”.

En Constitución: Reivindican que se debiera explicitar “la inconstitucionalidad de irrespetar el Convenio 169, por una eventual aprobación del TTP11 y otros tratados o acuerdos internacionales”. Advierten que el Convenio 169 es un Convenio Internacional que fue ratificado por el Congreso y cualquier acuerdo posterior no puede afectar en ningún caso lo ya establecido por dicha legislación internacional. “Debiera instaurarse en declaración explicita anexa en cada instancia, puesto que los gobiernos de turno insisten en burlarlo, y tener que recurrir una y otra vez a la Contraloría, el Tribunal Constitucional, el Poder Judicial y las Cortes Internacionales es un tedio que permanentemente debemos costear”.

Insisten, además, en la necesidad de un Proyecto del Ley de Reforma Agraria con Pertinencia Cultural. “Mientras las tierras se sigan comprando a precio o sobreprecio mercado, se seguirá produciendo una especulación de precios de los predios, y se seguirán creando intereses espurios que provocan el conflicto. Para que exista el Estado de Derecho al sur del Bío Bío se debe establecer la legitimidad y ley, para ello debe elaborarse una Ley de Reforma Agraria con Pertinencia Cultural. Sin avalúo fiscal y expropiación mediante, solo se provoca el estado de asamblea, el caos jurídico y la asociación ilícita contra quien no tiene el monopolio de la fuerza”.

Agregan que en 2025 se cumplirán doscientos años del tratado de Tapihue (1825). “Siguiendo el poder del derecho internacional establecido en el Art. 35 del Convenio 169, llamamos al Congreso a ponerse a la altura de los Parlamentos; costumbre irrespetada por la ocupación político militar llamada Pacificación de la Araucanía, del lado chileno, y Guerra del Desierto, del lado argentino”.

Moneda propia: Kullin

“Nos parece primordial caminar hacia la moneda social mapuche: el kullin; y hacia la moneda de internet mapuche: kullin digital. Invitamos a todo el pueblo a sumarse y multiplicarse en la Cooperativa Küme Mogen. En definitiva, a organizar y preparar la independencia económica de los pueblos, y a exigir cuenta a diputados, senadores y autoridades”, agregan en un comunicado.

“A pesar de la pandemia tuvimos números azules. Que no tuviéramos pérdidas es notabilísimo. Muchos agoreros señalaban que no podríamos sostener una instancia financiera; es evidente la derrota del estereotipo, lamentablemente alojado muchas veces entre nosotros mismos. Pero aquello es una lucha permanente de descolonización y amor propio”, dice Jorge Huichalaf, y agrega: “Pretendemos llegar donde otros no llegan. Sin ánimo de lucro y con una visión de lo indígena como génesis”.

El Banco Mapuche da créditos, incentiva el ahorro de los asociados, y elabora convenios con instituciones, promoviendo la creación de otras cooperativas, y además solidariza activamente con los prisioneros políticos mapuches y sus familiares.

“Nuestra idea es conformarnos en un Banco comunitario de figura toroidal, que se alimenta de sí mismo. Nos encontramos con la fórmula cooperativista que está muy en coincidencia con nuestras tradiciones: el keyuwün -trabajar entre todos-, o el mingako -trabajo colectivo que se hace en el campo-, o el trafkintu -intercambio y comercio justo-, que son parte de nuestras tradiciones. El cooperativismo, como fórmula moderna, nos ofrece esa oportunidad, más aún una cooperativa financiera. Al revisar la ley, nos dimos cuenta que en realidad, si bien por nuestra impronta la cuestión mapuche está muy presente, no era una limitante, como sí lo es en las asociaciones indígenas donde sólo pueden participar quienes acrediten ser de algún pueblo originario. La Cooperativa nos pareció una fórmula para aportar al desarrollo de todo el territorio, más aún con los sujetos de a pie”, señala Vicente Painel.

Relata que en Suiza existe WIR, un banco y organización independiente de moneda complementaria que sirve a empresas de hotelería, construcción, manufacturas, comercio minorista y servicios profesionales, entre otros. WIR emite y gestiona una moneda privada llamada “wir franc”, que se utiliza en forma combinada con el franco suizo. “WIR es un banco enorme. Todos negocian con su moneda. Creció tanto que el estado les impuso como restricción utilizar como mínimo un 35% en francos suizos”, dice. “Ese ejemplo queremos seguir. Construir a futuro nuestra propia moneda y, de paso, reconstruir nuestra economía. Pero hay que ser realistas. Para proclamar una moneda necesitamos una logística que haga real este cambio, y en eso estamos trabajando”.

Huichalaf concluye: “Agradecemos y valoramos la labor que durante todos estos años nos ha entregado el medio alternativo El Ciudadano, poniendo en diálogo a las instituciones de base y a la ciudadanía. Estamos hoy más y mejor informados gracias a la labor de El Ciudadano. Así también, la Cooperativa Küme Mogen busca ser un espacio para el trabajo solidario, para el trabajo de la economía y motorizarla en una de las regiones, sino la más pobre, de las más pobres del país. Acá en el Wallmapu está nuestra acción, pero también en todo Chile. Puedes unirte desde cualquier punto del país y formar parte de la economía social y solidaria, que hoy tiene casi mil socios, y que ha entregado alrededor de 400 créditos populares de libre disposición, y que se preocupa por el desarrollo no solamente local, sino que también por la defensa de los derechos de la Ñuke Mapu, nuestra madre tierra. Ven, participa con nosotros”.

 

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