El académico y columnista Ernesto Águila, analizando las elecciones del 15/16M, indicó que el resultado otorga “la posibilidad real de redactar una Constitución que por un lado emancipe la soberanía popular y quite las trabas que han existido todos años a la voluntad popular”. Sostuvo que lo sucedido “remueve desde sus cimientos la política chilena en los últimos 30 años”. Planteó que triunfos de la izquierda en alcaldías y gobernaciones habla del nuevo Chile que nace. Específicamente apuntó que el PS debe reflexionar “si está en la alianza correcta”. Y expresó que la derecha vivió “una de las peores derrotas electorales en toda su historia”.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. Santiago. 17/05/2021. Ernesto, ¿qué ocurrió este fin de semana?

Creo que este resultado termina por consolidar el 18 de octubre de 2019, el estallido social, y lo que se expresó el 25 de octubre de 2020 en el plebiscito. Los resultados de este 15 y 16 de mayo son impactantes, son una especie de estallido electoral, para hacer el símil con el estallido social de 2019. Esto remueve desde sus cimientos la política chilena en los últimos 30 años. Lo que se expresa, por ejemplo, en la composición de la nueva Convención Constitucional, es la emergencia de una nueva representación política. Lo que ocurre con esos resultados es el inicio de una nueva representación política en Chile. En esa nueva representación, la derecha anda más cerca del 20 que del 30 por ciento, y la Convención nacerá sin el peligro de la posición del veto por parte de los sectores conservadores y neoliberales que no podrán aprovecharse del quórum de los 2/3 en la Convención.

¿Qué significado tiene la alta votación de las fuerzas antineoliberales y de izquierda?

Me parece que es la posibilidad real de redactar una Constitución que por un lado emancipe la soberanía popular y quite las trabas que han existido todos años a la voluntad popular. También la posibilidad de que el proceso constituyente y la nueva Constitución sea un camino de salida del neoliberalismo. Y se estructure en torno de principios, de valores, de instituciones, mecanismos y definiciones que expresen una posición democrática y social de avanzada. Con los resultados de ayer, la composición de la Convención contiene la posibilidad de efectivamente salir del neoliberalismo e instalar una Carta Fundamental de signo democrático y avanzado de manera clara. Con la norma de los 2/3 esa garantía no estaba, eso se discutió intensamente desde el acuerdo del 15 de noviembre del año pasado y la derecha estaba jugada y convencida de que tendría el tercio y la capacidad de vetar contenidos y de obligar a negociaciones que significaran mantener aspectos sustanciales del modelo neoliberal. Eso desapareció como posibilidad. Es muy difícil para la derecha estructurar algún tipo de mayoría o en torno del tercio, quedó bastante lejos de eso. Por el contrario, las fuerzas transformadoras, más democráticas y antineoliberales tienen la gran posibilidad de tener una mayoría de dos tercios para generar una Constitución que sea representativa de la gran mayoría de los chilenos.

Una de las falacias que se usa es que Chile está polarizado, pero cuando se tiene por un lado que el 80% está por una nueva Constitución y un 20% por el rechazo a eso, es que hay una mayoría democrática clara, no hay ninguna polarización. Más allá que ese 20% tiene un poder, por ejemplo, económico, que permite generar una sensación de polarización. Pero las mayorías que se han expresado, como este fin de semana, señalan que no existe tal polarización.

¿Qué efecto pueden tener estos resultados en la parlamentaria y la presidencial?

Hubo cuatro elecciones, y la que mejor refleja el Chile que viene, que mejor expresa lo que viene, fue la elección de convencionales. Las otras elecciones todavía muestran una inercia de la vieja institucionalidad y el viejo sistema de partidos, aun cuando hubo resultados francamente esperanzadores y que tienen que ver con este nuevo Chile. Estoy hablando de triunfos como el de Irací Hassler en Santiago, de Rodrigo Mundaca como gobernador regional en Valparaíso, los triunfos en las alcaldías de Maipú, de Valparaíso, es decir, hubo expresiones del nuevo Chile en esas elecciones. Pero creo que lo fundamental quedó expresado en toda su fuerza en la elección de convencionales. Allí está el germen de lo que podría significar una transformación institucional, política y económica bastante profunda y es bueno que empiece a expresarse.

¿Qué pasó con la ex Concertación, la Unidad Constituyente? ¿Hay una debacle?

En la Unidad Constituyente hay varios análisis que se podrán hacer y ellos harán como conglomerado, pero también como partidos, como actores dentro de esa alianza. Es bastante significativo que la Democracia Cristiana haya tenido solo dos convencionales de 155, siendo uno de los partidos más gravitantes de la política chilena en los últimos cincuenta años y queda reducido a dos en algo tan importante como redactar la nueva Constitución del país. En el caso del Partido Socialista tiene unos quince convencionales y la reflexión que tiene que hacer, creo yo, es si está en la alianza correcta. Debiera expresarla en función de lo que se expresó ayer que es un gran triunfo de fuerzas de izquierda, y de los movimientos sociales que se identifican con el 18 de octubre. En Apruebo Dignidad, independientes, representantes del mundo social, la Lista del Pueblo, hay una clara fuerza que expresa una voluntad y lo que tiene que decidir el PS si va a seguir insistiendo en una alianza transicional que tuvo algún sentido quizá en la transición, pero que hace rato dejó de tener sentido para el pueblo y la sociedad. Tendrá que tomar nota de lo ocurrido y recuperar su tradición en favor de la unidad de las fuerzas populares y de izquierda.

Fue enorme la derrota de la derecha y seguro van a responsabilizar al Presidente Sebastián Piñera por su mal gobierno.

Es una de las peores derrotas electorales de la derecha en toda su historia, en las últimas décadas. La derecha está más cercana del 20% que del 30% de votación, eso no había ocurrido, por lo menos en el período posterior a la dictadura. Se abre un signo de interrogación de si la derecha tiene posibilidades de pasar a la segunda vuelta en la elección presidencial, así es de complicado para ellos. Sobre todo después de lo que pasó en la Región Metropolitana, donde ganaron, y con bastante distancia, el candidato demócratacristiano y la candidata del Frente Amplio.

Seguramente la primera tendencia será identificar a Sebastián Piñera como responsable de la baja del sector, claro, con un gobierno nefasto, no solo en materia social sino en cómo enfrentó la pandemia, y con muchos descontento de la gente. Piñera será responsabilizado por la derrota de la derecha. Pero también es cierto que esto tiene que ver con la insistencia de las fuerzas conservadoras por seguir abrazando un modelo económico que generó tanta desigualdad en el país. Ellos están vinculados a este modelo, al neoliberalismo, y en Chile ellos promovieron un neoliberalismo radicalizado, así que ahí también un elemento a considerar.

 

Por El Siglo

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