15/16M. Lo que está en juego y lo que está en proyección

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El análisis de las elecciones deberá leerse en clave de proceso y no solamente de resultado; en clave que permita descifrar su rol dentro de este tránsito y cómo se produce un cambio en nuestra cartografía política. Chile ha iniciado un camino de cambio y lo que está en disputa es el sentido y profundidad de éste. De esta forma, parece importante poder dar cuenta de algunas dimensiones importantes de seguir en este contexto electoral que nos entregará luces de la dirección de los cambios en curso.

Claudio Rodríguez Díaz. Secretario Ejecutivo ICAL. 14/05/2021. Las elecciones de este 15 y 16 de mayo serán un hito de alta significancia. Ello no está puesto en duda. No obstante, serán una foto de un proceso de transformación mayor en desarrollo, un punto relevante de éste, pero no su definición. Se trata de un camino, una ruptura constituyente que se inicia a partir de la Revuelta Social de octubre de 2019 y continuará su devenir en los próximos años, en clave de ruptura y/o cambio del modelo neoliberal, agonizante luego de cuatro décadas de implementación. Este sentido altamente transformador de la estructura institucional y la geografía política del país no es automático y presenta resistencias de aquellos sectores que se aferran al modelo y los privilegios que les ha endosado. No solo grupos económicos y políticos neoliberales, sino también de aquellos que aún defienden una institucionalidad en descomposición -o a lo menos fuertemente impugnada-, como si ésta permitiera conducir los cambios que el pueblo ha puesto en la agenda política.

Por ello que el análisis de las elecciones deberá leerse en clave de proceso y no solamente de resultado; en clave que permita descifrar su rol dentro de este tránsito y cómo se produce un cambio en nuestra cartografía política. Chile ha iniciado un camino de cambio y lo que está en disputa es el sentido y profundidad de éste. De esta forma, parece importante poder dar cuenta de algunas dimensiones importantes de seguir en este contexto electoral que nos entregará luces de la dirección de los cambios en curso.

La elección de constituyentes será sin duda la más relevante. En este sentido, será importante poder ver cómo se expresan en el sistema político electoral los independientes y los movimientos sociales agrupados en distintas listas, que tienen en común una visión crítica respecto de los partidos y que han sido protagónicos a la hora de posibilitar el proceso constituyente. Suele decirse, desde una lógica tradicional, que los movimientos demandan y los partidos conducen. En este marco, la ciudadanía es muy crítica a los partidos, no obstante, debemos ver si ello tendrá cabal expresión de su fuerza en la política electoral. Una primera proyección dada por expertos electorales indicaría que, dada la dispersión de listas existentes, su votación no será reflejada en su participación con asambleístas electos. Se señala serían entre 5 y 6 que podrían romper el dominio de las listas de partidos más grandes que se han conformado. En este sentido, la elección de más candidatos/as independientes y de movimientos sociales -10 o más, sin considerar los escaños reservados- podría entregarnos claves del surgimiento de nuevas formas y espacios políticos por donde curse el proceso de repolitización que se vive. Desde nuestra visión, en clave de proceso de desmontaje del neoliberalismo, una alta votación de Apruebo Dignidad y de las distintas listas de movimientos sociales críticas del neoliberalismo, puede dar cuenta de un activo político y social que puede cambiar el mapa electoral y político en el mediano plazo, incluyendo la futura elección presidencial.

En este sentido, la elección de constituyentes permitirá ver el potencial de un frente antineoliberal hoy aún disperso que, si bien es empujado por la articulación PC-FA, no logra confluir en un espacio político común;

Lo que sí podremos ver en esta elección, es la vuelta a los tres tercios de la política chilena, dando término a la binominalización de los actores y bloques políticos de la transición. Se puede anticipar que tanto la derecha como la ex concertación perderán un caudal electoral significativo aunque, paradójicamente, podrían no verse tan afectados en la representatividad que logren, dada la dispersión y diversidad de las listas antisistémicas. En este escenario, la tarea de rearticulación de la(s) izquierda(s) será clave para la etapa que se inicia el lunes 18 e implicará el diálogo entre la diversidad de sectores antineoliberales presentes en el nuevo mapa político nacional, que tendrán un caudal importante de votos, alrededor probablemente del 30%. Clave para ello será ver si se consolida la participación electoral, en particular de los y las jóvenes, en la medida que pueda acercarse al 50% del plebiscito del Apruebo y ese 1,5M de nuevos electores. Si la votación cae al 40%, es probable que el tercio antineoliberal sea el más afectado.

En el plano municipal, un punto central será el crecimiento de los sectores de oposición y el propio nuevo tercio que hoy se concentra en Apruebo Dignidad, que verá un crecimiento importante en sus concejales. No obstante, la dispersión de candidaturas opositoras a las alcaldías beneficiará de manera considerable a la derecha y, en segundo lugar, a Unidad Constituyente, por la alta probabilidad de continuidad que tienen los alcaldes que van a la reelección. Lo que pasará, ante la dispersión opositora, será una sobre representación de la derecha en las alcaldías, junto con la emergencia de un número importante de alcaldes con baja votación, con un 35% o inclusive varios con menos del 30%. Esto llevará al cuestionamiento del sistema de elegibilidad de alcaldes, donde probablemente se instale la discusión sobre la segunda vuelta en las elecciones municipales, para dotar de mayor legitimidad a las autoridades comunales electas. Además, se impondrá como una necesidad política, ante el triunfo de la derecha en muchas comunas, aún con baja votación.

Finalmente, la elección de gobernadores será donde mayor presencia e inercia tendrá la política binominal. Nuevamente la dispersión jugará en contra de la oposición. En este escenario, los candidatos/as del PC, FRVS y FA, según señalan distintos analistas, tendrían poco espacio ante figuras ya conocidas a nivel regional y solo 2 candidatos estarían con posibilidades reales de pasar a segunda vuelta, lo que pensamos está por dilucidarse. No obstante, si bien ello es factible, debiera manifestarse el nuevo tercio con un buen caudal electoral. El sistema de balotaje permitirá pensar en una mayoría de gobernadores de oposición, así como pondrá a prueba la capacidad de acuerdos y apoyo mutuo en detrimento de la derecha. Por otra parte, se verá el peso real de la emergencia de actores con un discurso basado en el desprestigio de la política. Ciertamente el resultado de la RM será clave en dicho sentido, mostrando la capacidad de movilización electoral que puede alcanzar Pamela Jiles, lo que nos dará un reflejo de la posibilidad real de la emergencia de candidaturas personales fuertes, por fuera del sistema de partidos, de cara a las futuras presidenciales.

En síntesis, estamos ad portas de una elección clave, que mostrará tanto el impacto como la velocidad de los cambios en curso y la posibilidad y concreción del fin del neoliberalismo en Chile, iniciado con las movilizaciones de los últimos lustros y el 18-O. Los sectores del establishment serán beneficiados por la dispersión de la oposición, lo que les permitirá mostrar cuentas alegres en su resistencia a cambios mayores pero, en definitiva, debiéramos ver el avance de una nueva cartografía política en el camino y desafío de construir un nuevo modelo de desarrollo.

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