España. El bloque reaccionario contra el bloque democrático

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Aumenta la agresividad para expulsar a Unidas Podemos del escenario político.

“Mundo Obrero”. Redacción. Madrid. 05/2021. El Partido Popular consiguió una contundente victoria en las elecciones de la Comunidad de Madrid aunque sin alcanzar la mayoría absoluta. Con el 44,73% de los votos, se hizo con 65 escaños, 35 más que en las elecciones de 2019. Más Madrid cosechó el 16,97% y 24 escaños, aumentando en cuatro su resultado anterior. El PSOE, ganador de las elecciones de 2019, quedó esta vez en tercera posición con el 16,85% de los votos, bajando de 37 a 24 escaños. Vox se hizo con el 9,13%, pasando de 12 a 13 su número de diputados.

Unidas Podemos, con el 7,21% de los votos, aumenta de 7 a 10 el número de escaños. Ciudadanos desapareció de la Asamblea de Madrid al no llegar al 5%, perdiendo los 26 representantes conseguidos dos años antes.

El aumento de escaños y votos de Unidas Podemos (3 escaños y 80.000 votos más que en las elecciones de 2019) supone también la presencia de dos representantes de Izquierda Unida en el nuevo grupo parlamentario: Vanessa Lillo y Sol Sánchez. Tal y como se recogía en la valoración de la colegiada de Izquierda Unida el 5 de mayo, esta subida en apoyos y representantes no habría sido posible sin el compromiso de la militancia de Izquierda Unida y de Podemos y sin la irrupción de la figura de Pablo Iglesias tras su renuncia a la vicepresidencia del gobierno de coalición. Sin embargo, el aumento del apoyo electoral de las fuerzas políticas a la izquierda del PSOE no ha podido compensar su derrumbe, alejando la posibilidad de una alternativa al gobierno de Ayuso.

La misma noche electoral ya se avanzaba una primera valoración. Los resultados suponían una mala noticia para las familias trabajadoras, pues el reforzamiento del gobierno conservador del Partido Popular, apoyado por Vox, supone revalidar una gestión basada en la corrupción, los recortes, las privatizaciones y la supeditación de la salud a la economía en las medidas adoptadas desde el surgimiento de la pandemia. Esta primera valoración vino acompañada por el anuncio, a pesar del aumento electoral, de la retirada de la política del Secretario General de Podemos y candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid Pablo Iglesias.

Los cientos de militantes comunistas, de Izquierda Unida y de Unidas Podemos que han trabajado duramente las semanas de precampaña y campaña electoral han tenido que soportar un escenario especialmente adverso. El nivel de agresividad contra el espacio de Unidas Podemos y especialmente contra Pablo Iglesias no ha podido ser más intenso. La persecución y el acoso a nuestro espacio político, normalizado por los medios de comunicación en los últimos años, se ha agudizado y ha supuesto una vuelta de tuerca más en la pérdida de los valores democráticos y de convivencia que deberían regir nuestro sistema político. Los poderes económicos, políticos y mediáticos se siguen movilizando para dejar fuera a Unidas Podemos no ya de la Asamblea de Madrid sino del escenario político en general.

Los órganos de dirección del Partido Comunista de España y de Izquierda Unida han comenzado un proceso de valoración y balance no solo de los resultados electorales sino también del panorama político que se dibuja para los próximos años. A continuación, y a falta de que acaben las reuniones y se construyan las síntesis colectivas necesarias tras el debate, destacamos algunos de los puntos de análisis que han estructurado las discusiones.

Hay que generar confianza en la izquierda ante el sólido arraigo de la derecha

A pesar del aumento de apoyos de Unidas Podemos, hemos de realizar una evaluación también autocrítica que, más allá de señalar el difícil contexto en el que afrontábamos la campaña (tendencia descendente, débil posicionamiento de nuestro espacio en la Comunidad de Madrid y el ataque sin precedentes a nuestra candidatura), sea capaz de arrojar algo de luz a los resultados finales.

En primer lugar, reconociendo que la candidatura de Pablo Iglesias consiguió un efecto revulsivo que ha garantizado nuestra continuidad con grupo parlamentario propio en la Asamblea de Madrid, esto no ha sido suficiente. El Partido Popular ha demostrado una enorme capacidad de conectar emocionalmente con la ciudadanía madrileña, haciendo una campaña de exaltación del modelo neoliberal pero bajo el símbolo de la libertad en un contexto de restricciones impuestas por la gestión de la pandemia. En la dicotomía vida versus libertad, Ayuso ha apostado durante toda la pandemia por la segunda pero por una libertad neoliberal, individual y deshumanizada.

La polarización de la campaña, que se ha reflejado especialmente en el plano discursivo en torno a la dicotomía democracia o fascismo, ha sido insuficiente para disputar con una derecha que tiene un sólido arraigo material, social y cultural. Unidas Podemos necesita trabajar para constituir un espacio con mayor capacidad para generar confianza, especialmente en tiempos de crisis e incertidumbre, desarrollando instrumentos de socialización con incidencia en la vida cotidiana de los sectores populares de nuestro país.

La deriva del Partido Popular hacia formas trumpistas de hacer política se consolida y puede tener efectos a nivel estatal. La progresiva desaparición de Ciudadanos es paralela a la normalización de buena parte de la agenda política introducida por Vox, que ha sido asumida por un PP capaz de reconocerse como fascista sin que ello suponga un terremoto interno ni una censura externa del conjunto de actores del sistema político español. Asistimos, sin duda, a una tendencia reaccionaria que canaliza un discurso rebelde e impugnatorio que parece conectar con éxito en la juventud y con algunos sectores normalmente poco activos políticamente.

La caída de Ciudadanos, si bien refuerza mayoritariamente al PP y a sus opciones de consolidarse como actor hegemónico del bloque conservador, también da al traste con el proyecto de reforzar un espacio de centro que permitiese al PSOE reducir su dependencia política de Unidas Podemos y los nacionalismos periféricos. Se consolida así un escenario de bloques definido de manera aún más nítida: el bloque reaccionario y el bloque democrático. Precisamente por ello, hoy más que nunca resulta imprescindible garantizar el cumplimiento del acuerdo programático del gobierno de coalición, de manera que se abra la posibilidad de fortalecer su base social y su utilidad para mejorar las condiciones de vida de las familias trabajadoras de nuestro país.

Finalmente, salimos de estas elecciones autonómicas con la certeza de que no podemos perder ni un minuto en los retos políticos y organizativos que ya avanzamos en la última Conferencia Política del PCE y en la reciente Asamblea de IU. Estas elecciones han vuelto a demostrar que necesitamos fortalecer el espacio de Unidas Podemos mediante la profundización democrática, el arraigo territorial y la apertura social que lo hagan más útil para la mayoría. El desarrollo de las mesas territoriales supone una oportunidad para consolidar un espacio de trabajo conjunto capaz de abordar en mejores condiciones los objetivos políticos a corto y medio plazo.

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