En 1976 se llevó a cabo operativo del organismo represivo dirigido por el dictador Augusto Pinochet y el criminal Manuel Contreras, en contra de la dirección nacional clandestina del Partido Comunista. Uno de los episodios más macabros en la extendida violación a los derechos humanos cometida por la dictadura cívico-militar.

Equipo “El Siglo”. Santiago. 04/05/2021 Pese a quienes pugnan por el olvido, Chile tiene una memoria del horror, originada en las acciones represivas y genocidas de las cuales son responsables los civiles y militares que encabezaron la dictadura que se impuso entre 1973 y 1990.

Entre los episodios de crímenes horrendos está lo que se denomina como el caso de Calle Conferencia, operativo organizado y ejecutado por la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), al mando de Augusto Pinochet y de Manuel Contreras, para exterminar a dirigentes del Partido Comunista (PC).

Ese suceso represivo significó el arresto, secuestro, tortura, asesinato y desaparición forzada de dirigentes y militantes del PC, utilizándose métodos sanguinarios e inhumanos. Civiles y militares comprometidos con la tiranía, quisieron desmentir y ocultar esos hechos, que fueron esclareciéndose por testimonios e indagaciones judiciales. Sobre todo por la lucha y el esfuerzo de los familiares de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos, especialmente de madres, esposas, hijas e hijos, de quienes cayeron ultimados en la operación de Calle Conferencia, que se inició a mediados de 1976.

En ese lugar llegaron agentes que llevaron a cabo una acción conocida como “ratonera”, donde esperaban, disimulando absoluta normalidad, a las personas que ingresaban al domicilio para arrestarlas y trasladarlas a centros de reclusión donde fueron brutalmente torturados, ejecutados y hechos desaparecer.

Tras investigaciones se supo que a varias y varios de ellos les inyectaron cianuro, les aplicaron gas sarín, quemaron las yemas de sus dedos y rostros con sopletes provocando mutilaciones que impidieran su identificación. Fueron llevados al centro de detención de Villa Grimaldi y algunos, después, al siniestro Cuartel de Simón Bolívar. Fueron torturados y asesinados, y luego hechos desaparecer. Se usó el método de amarrarlos a rieles de tren y lanzarlos al mar desde helicópteros del Ejército para ocultar para siempre sus cuerpos.

En la lista de las víctimas de esas salvajes acciones represivas se cuentan los casos de Mario Zamorano Donoso, Onofre Muñoz Poutays, Uldarico Donaire Cortez, Jaime Donato Avendaño y Elisa del Carmen Escobar Cepeda, aparte de otros militantes y ayudistas apresados.

En similares condiciones fueron detenidos otros miembros del PC: Fernando Lara Rojas, Lenin Díaz Silva, Marcelo Concha Bascuñán, Víctor Manuel Díaz, Eliana Espinoza Fernández y César Cerda Cuevas. Todos estos hombres y mujeres pasaron dramáticamente a formar parte de la lista de víctimas del genocidio dictatorial contra los comunistas y contra cientos de miles de chilenas y chilenos.

Pero sobre todo, como lo ha recalcado el PC, esas mujeres y hombres forman parte de la historia de heroísmo y resistencia que construyó el pueblo chileno y sus organizaciones populares y democráticas en la lucha contra la tiranía y el crimen, por la recuperación de la democracia y de los derechos de la ciudadanía.

El Partido Comunista, según las condiciones sanitaria que existan en la comuna de Estación Central, realizará actividades de homenaje a las y los militantes y dirigentes caídos en calle Conferencia y producto del operativo en contra de la dirección de la colectividad en 1976. Habría colocación de ofrendas florales este miércoles 5 de abril en el lugar de la detención de los miembros del PC y el sábado se realizaría una actividad telemática en recuerdo de esos sucesos.

Algunas de las víctimas:

Mario Zamorano Donoso, estaba casado, tenía 45 años a la fecha de su detención. Obrero marroquinero, miembro del Comité Central de su partido.

Jorge Muñoz Poutays, casado, dos hijos, tenía 35 años al momento de ser detenido. Ingeniero Civil de profesión. Miembro del Comité Central de su partido.

Uldarico Donaire Cortés, 51 años, casado, obrero gráfico, también miembro del Comité Central del PC.

Jaime Donato Avendaño, casado, 41 años, mecánico eléctrico, dirigente nacional del Partido Comunista.

Elisa Escobar Cepeda, soltera, 42 años, dirigente del  Partido Comunista.

Víctor Díaz López, 56 años, casado tres hijos, Subsecretario General del Partido Comunista.

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