Mientras se entregaba la cifra formal de más de un millón de desempleados (que de acuerdo a estudios independientes llega en realidad a 3 millones), decenas de miles de trabajadoras y trabajadores se movilizaron a lo largo del territorio nacional en la Huelga General Sanitaria. El gobierno, a través de Carabineros, promovió una fuerte represión y se agredió a dirigentes de la CUT. Bárbara Figueroa, presidenta de la multisindical advirtió que ña huelga general fue “una señal clara y contundente de que de no cambiar de actitud el gobierno, las movilizaciones se incrementarán. La frase “Renuncia Piñera” se vio en muchos lugares y sintetizó el deplorable rol de este gobierno de derecha frente a derechos laborales, donde se registra, además de la cesantía, la baja o cese de ingresos, aumento del empleo informal y el autoempleo, la precarización de las condiciones de trabajo y la falta de apoyos reales a las familias trabajadoras. La carta de la CUT a Piñera.

Equipo “El Siglo”. 01/05/2021. Represión autorizada por el gobierno de Sebastián Piñera en contra de trabajadores,  comprobación de pésimas condiciones laborales en el país con aumento del desempleo, y una extendida huelga general sanitaria este 30 de abril, marcaron la previa del 1º de Mayo en Chile.

Decenas de miles de trabajadoras y trabajadores se movilizaron a lo largo del territorio nacional en una huelga exigiendo derechos básicos, realizando protestas callejeras, cacerolazos, banderazos, presentando petitorios ante ministerios y entidades del Estado, entre ellas el palacio presidencial de La Moneda, mientras se daba a conocer la cifra formal de desempleo que afecta a más de un millón de asalariadas y asalariados en Chile.

En varios puntos, empezando por el propio palacio presidencial, dirigentes sindicales, trabajadores, estudiantes y pobladores fueron reprimidos por Carabineros, siguiendo instrucciones del gobierno, donde hubo golpes, insultos y acciones represivas de parte de los uniformados. En varias zonas la policía uniformada actúo con carros lanza gases y lanza agua.

Como sea, en avenidas, centros laborales, puentes, barrios, oficinas públicas, se colocaron lienzos y se efectuaron manifestaciones. En muchos lugares se pegaron papelógrafos y se realizaron mítines relámpago, expresando, por ejemplo, la demanda de un salario mínimo de 500 mil pesos, el freno a los despidos, apoyos concretos a las familias trabajadoras, una renta básica de emergencia para el 80% de la población, el fin a la represión y el respeto a los derechos humanos. La frase “Renuncia Piñera” se vio en muchos lugares y sintetizó el deplorable rol de este gobierno de derecha frente a derechos laborales.

En varias regiones del país, medios de prensa, sobre todo los alternativos, las redes sociales, radios comunitarias, dieron cuenta de un sinnúmero de actividades protagonizadas por el pueblo, por trabajadores, pobladores, feministas, estudiantes, artistas, el mundo de los derechos humanos y más de un centenar de organizaciones sindicales, sociales y territoriales.

En un acto represivo, Carabineros impidió que los dirigentes de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), hicieran llegar una carta al Presidente Sebastián Piñera, y golpearon y forcejearon con los representantes sindicales. Fueron detenidos Erick Campos, Paula Rivas, Juan Moreno, Osvaldo Cortez, Maurício Verá, Andres Arce, Mauricio Navarro, Daniela Barriga, Eduardo Martínez y Hernaldo Troncoso. Al final, cuando la noticia estaba en la prensa nacional y extranjera, un funcionario de La Moneda autorizó que se entregara la misiva, en medio de un dispositivo de seguridad no visto, por ejemplo, cuando el gremio empresarial de los camioneros llegó hasta el recinto presidencial hace unos meses. (Ver carta al final de esta nota).

Hubo muchas manifestaciones afuera de recintos hospitalarios del país, donde se denunció la particular situación difícil y de desprotección que están enfrentando trabajadoras y trabajadores de la salud en medio de la pandemia del Covid-19.

“Una señal clara y contundente”

Bárbara Figueroa, presidenta de la CUT, dijo a la prensa que “la evaluación que nosotros hacemos es una evaluación positiva, creemos que ha cumplido el objetivo, y que ha quedado claro que lo que ha marcado y lo que ha motivado esta jornada de movilización es dar alerta sobre el escenario que se va a vivir en este país de no escucharse la voz de los trabajadores y trabajadoras, tanto públicos como privados”.

La dirigenta de la multisindical expresó que esta huelga general fue “una señal clara y contundente de que de no cambiar de actitud el gobierno, las movilizaciones se incrementarán, en la misma medida que las demandas urgentes de la población”.

Insistió en que “se recojan las demandas de la renta básica de emergencia de 500 mil pesos para el 80% de la población, el salario mínimo por sobre la línea de la pobreza y el congelamiento del precio de los alimentos”.

Aumento de desempleo y precariedad laboral y social

El Instituto Nacional de Estadística (INE) reportó este viernes, a 24 horas del 1º de Mayo, que el desempleo aumentó en Chile a 10.4%, en relación al trimestre móvil enero-marzo,  2.2 puntos porcentuales más respecto al mismo período el 2020. Esto significa más de un millón de trabajadoras y trabajadores cesantes.

Pero análisis de centros de estudio y economistas independientes apuntan a que considerando las reales condiciones de las y los trabajadores en la empleabilidad, se puede decir que en el país hay alrededor de 3 millones de personas sin trabajo formal.

La ocupación informal llegó a 26.7%, considerada alta. Las tasas más altas de desempleo se registraron en la Región Metropolitana con 12,1%, Atacama y Los Ríos con 10,1% en ambos casos.

Según el INE los ocupados tuvieron una disminución del 8,9 %, incididos más por las mujeres (-11,3 %) que por los hombres (-7,2 %), mientras que la tasa de ocupación informal alcanzó el 26,7 %, disminuyendo un 2,2 % en doce meses.

Además de la cesantía, el mundo laboral enfrenta la baja y cese de ingresos, aumento del empleo informal y el autoempleo, la precarización de las condiciones de trabajo y la falta de apoyos reales a las familias trabajadoras.

Parlamentarios PC: “No es posible que la crisis la sigan pagando los trabajadores”

La bancada parlamentaria del Partido Comunista emitió una declaración donde se denunció y rechazó “la represión y amedrentamiento del que han sido objeto hoy dirigentes, dirigentas y personas que han recurrido válidamente a la movilización pacífica, esto, en el marco del llamado a la Huelga General Sanitaria convocada por la CUT  y que ha tenido un altísimo nivel de adhesión”.

Se dijo que “aumentar en un 50% la presencia de las fuerzas policiales en las calles de Santiago para hacer frente a esta gran movilización viene a demostrar nuevamente una sola cosa: El Presidente y su gobierno no saben cómo hacer frente a las necesidades de la gente y actúan basados en la represión”. Y se añadió: “Ante un gobierno ciego y sordo, nos hacemos parte de esas demandas de un pueblo que no está dispuesto a seguir aguantando su tozudez”.

Las y los parlamentarios del PC expresaron: “No es posible que la crisis la sigan pagando los trabajadores y trabajadoras mientras un grupo privilegiado de la población se sigue enriqueciendo. Esto muestra la indolencia de un gobierno con un nivel de aprobación por el suelo y fuertemente cuestionado. De nada sirven los llamados del Ejecutivo a un trabajo conjunto si en ese diálogo quedan excluidos, una vez más, los actores principales de esta movilización, que son las y los trabajadores. Creemos que el Presidente de la República no entrega garantías, ni tiene la legitimidad para encabezar un proceso de acuerdo ante el país”.

Se añadió que “es por ello que reafirmamos la necesidad de debate y dialogo se dé en el Congreso Nacional, ya que es el espacio democrático  y abierto para discutir de cara al país, en torno a las propuestas ya mencionadas”.

La carta de la CUT al Presidente

Señor Sebastián Piñera Echeñique. Presidente de la República. Presente.

Presidente, una vez más, le presentamos una carta oficial expresando nuestras demandas frente a la crisis sanitaria, económica y social que estamos viviendo como país.

El 17 de marzo del 2020, hicimos entrega a su ministra del Trabajo, María José Zaldívar, un primer Plan Nacional de Emergencia con medidas que permitiesen, tempranamente, hacerse cargo de la pandemia y de efectivas cuarentenas para mitigar el contagio y proteger así, la vida de la población, resguardando los ingresos, salarios y protegiendo de manera efectiva los empleos. Sin respuesta, volvimos a presentar, el 01 de junio del 2020, un segundo Plan Nacional de Emergencia, con nuevas medidas para hacer frente a una pandemia sin control, que, además, enfrentaba a las familias a la difícil decisión de proteger la vida o asegurar los ingresos para subsistir. Nuevamente no fuimos escuchados.

Mientras presentábamos propuestas para enfrentar de manera integral la crisis, el Gobierno imponía una agenda anti trabajadores, aprobando, bajo presión, una Ley de Teletrabajo que ha significado más agobio para los trabajadores, especialmente para las trabajadoras, sin fiscalización ni control del gasto que ha significado para las familia el uso de servicios básicos que no son cubiertos por los empleadores y que ha profundizado las desigualdades, pues mientras en las familias que se declaran de clase alta, sobre el 80% declara que tiene algún familiar que teletrabaja, eso, en las capas bajas no supera el 30%.

Vivimos la ofensiva de una Ley de Protección del Empleo, que no solo ha mermado los ingresos de los trabajadores, al utilizar sin discriminación una norma que está contemplada para tiempo de efectiva cesantía, en un tiempo excepcional de crisis sanitaria, sino que además se le permitió a empleadores subsidiar con los recursos de sus trabajadores el salario que les correspondía asumir durante este tiempo, sin ninguna restricción a la hora de despedir, lo que ha ocurrido en este período, en sectores como el comercio y otros. En sectores que han establecido protocolos sanitarios, como el área del Comercio y la Construcción, la falta de fiscalización ha permitido todo tipo de abusos y vulneraciones de derechos y de seguridad y salud de sus trabajadores, al incumplir estos protocolos y amenazar a los trabajadores, quienes frente al riesgo de estar contagiados se les impide declarar los potenciales contactos estrechos en el espacio laboral, o la circular de la Subsecretaria de Salud que pretendía vulnerar el derecho irrenunciable de los trabajadores a la licencia médica y que producto de la acción sindical y el pronunciamiento de la Contraloría General de la República se desechó.

A ello, sumamos la exposición de cientos de trabajadores diariamente en el transporte público, donde en el caso del Metro, circulan en promedio 500 mil personas, en plenas cuarentenas.

Punto aparte, es la situación crítica que han debido enfrentar las familias y trabajadores y trabajadoras informales e independientes, quienes han sido los más abandonados en esta pandemia. Trabajadores que no han parado un solo día en medio de una pandemia que no da tregua y que no acceden a ninguno de los bonos o IFE que, de manera rimbombante, el Gobierno anuncia y que, supuestamente, llegan a millones de familias, por no contar con Registro Social de hogares o que su actualización igual los deja fuera al no cumplir con la letra chica de los beneficios, lo que implicado que más de un millón de personas fueran rechazadas en el primer IFE y miles los que no califican para el bono clase media. Presidente, no hablamos de casos aislados.

Nuestras demandas y exigencias, que hoy nos han llevado a convocar a una Huelga General Sanitaria frente a su indolencia, son la única respuesta que podemos tener, como trabajadores organizados, frente al costo que hemos debido asumir de la crisis. Mientras vemos cómo otros, incluido usted, han visto acrecentadas sus ganancias y se hacen más ricos en plena pandemia, los trabajadores y trabajadoras hemos debido asumir en nuestros hombros todo el peso de la crisis sanitaria, social y económica.

Pero ¡ya basta! Hoy nos manifestamos contra usted, contra su decisión política de dejar de gobernar para el país y defender desde su trinchera los intereses de los más ricos, de la clase económica dominante. De esa clase de la que usted es parte y a la que defiende al punto de poner en riesgo la vida de cada uno de nosotros, con tal de proteger sus ganancias. Contra su tozudez frente al retiro del 10%, llevando hasta el Tribunal Constitucional, un conflicto que es político y que solo se explica por su decisión de proteger a las AFP.

Nos manifestamos para exigir, una vez más, políticas universales ante la crisis social y económica que se recrudece cada día. Exigimos una Renta Básica de Emergencia de $500 mil, que llegue al 80% de la población; demandamos que haga uso de la atribución que tiene, por el Estado de Excepción, de congelar el precio de los alimentos; presionaremos, una y mil veces, por un salario mínimo por sobre la línea de la pobreza. Todo ello, acompañado del respaldo al proyecto de ley que establece un impuesto a los súper ricos, el royalty a la minería, entre otras medidas que den soporte y sustentabilidad económica a las demandas señaladas. Si nuestras exigencias no son escuchadas, sepa desde ya, Presidente, que seguiremos movilizados para presionar por respuestas que durante un año no han llegado, y generaremos la más amplia coordinación desde el mundo social en miras a un proceso movilización.

Advertimos desde ya, que no aceptaremos nuevos acuerdos a puertas cerradas, no es la institucionalidad política la que podrá dar respuesta a una crisis profunda, que lo tiene a usted como principal responsable. Advertimos, además, que, en ningún caso, caeremos en el juego de hipotecar los procesos electorales próximos y futuros. Si pretende provocarnos con sus acciones para poner en riesgo el Proceso Constituyente o permanecer por más tiempo en el Gobierno, sepa que se enfrentará de manera frontal con la clase trabajadora organizada.

Hoy, nuestra única esperanza es que termine lo antes posible su mandato y que se consolide el proceso de transformaciones en nuestro país, al calor del Proceso Constituyente, y defenderemos ese proceso que se ganó en las calles.

Lo invitamos, Presidente, a revisar los documentos y propuestas que hemos entregado, en distintos momentos, en esta casa que lo cobija. A responder a la altura del cargo que ostenta y dar tranquilidad y certeza a las familias, presentando el proyecto de ley que asegure una Renta Básica de Emergencia a la brevedad y no seguir obstaculizando el avance de proyectos de ley como el impuesto a los súper ricos. Si su disposición no es esta, nos parece necesario que asuma que debe dar un paso al costado y no seguir sometiendo al dolor y la angustia a las familias chilenas.

CENTRAL UNITARIA DE TRABAJADORES (CUT).

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