Los ejes del debate para una Nueva Constitución.

 Pablo Monje-Reyes. Miembro del Comité Central del Partido Comunista. 20/04/2021. Chile se encuentra -afortunadamente- en un optimista camino sin retorno respecto a la calidad que está alcanzado el actual debate constitucional y que nos tiene positivamente tensionados como sociedad. La última encuesta del Barómetro del Trabajo realizada por la Fundación FIEL y la empresa MORI, nos entrega información muy interesante que demuestra la riqueza de contenidos políticos y valóricos que hoy cursa el pueblo chileno en materias constituyentes.

En el estudio señalado una de las preguntas abiertas que más destaca es; ¿Qué espera usted que cambie la nueva Constitución? Las respuestas principales de las personas encuestadas sorprenden porque colisionan frontalmente con los principios de la constitución del ‘80 elaborada con “manu militari”. Los dos temas de mayor importancia mencionados son el acceso a la salud y a pensiones dignas con un 10% y un 7% respectivamente. Lo cual coloca en el centro del debate y las expectativas de la población; el buen vivir, la preocupación por la salud de la población y atender a quienes han entregado una vida al trabajo y cómo se le garantiza a esa tercera edad un buen jubileo. Así, se pone en el foco central de la discusión pública los temas más relevantes para la población mayor y que es la que más se moviliza durante los procesos electorales. Hay que reflexionar sobre este punto porque ello no es especular respecto de un plano subjetivo de derechos, sino que es algo concreto con demandas reales y sentidas, y que se grafica en acceso a un derecho social y de mejor calidad de vida para las personas que han aportado al desarrollo productivo del país y a la evolución cultural de las nuevas generaciones.

Otros dos temas que instalan los consultados y consultadas otorgándoles similar importancia, son la igualdad de género y reducir las desigualdades sociales, económicas y culturales, ambas opciones con un idéntico 6%. De esta manera, se sitúa como gravitante el fundamental debate valórico, pero que sorprendentemente no va por la línea argumental de una mayor libertad individual y autónoma para expresar y validar las diferencias, sino que -en sentido contrario-, va por la línea argumental de proyectar la igualdad en la construcción de un ethos social y cultural para el país, así, se integra en el debate constitucional el concepto y paradigma de la equidad como algo deseado y que debe ser garantizado en términos de ordenamiento jurídico. Ello golpea con fuerza el diseño de sociedad mercantil que promovió la constitución de 1980. Esto se ratifica cuando un 5% de los y las encuestadas plantean que las leyes deben apuntar a una mayor justicia social. Por tanto, corrobora la tesis que el pueblo está cansado de promesas de justicia social desde las ideas de la máxima liberalización de las relaciones sociales, así, se constata el interés por una vuelta a la idea de comunidad política que instala justicia y elabora tejido social, y que lo principal es que la arquitectura legal a construir garantice esa condición y que -al mismo tiempo- sea sentido de horizonte para el avanzar de nuestra sociedad.

En la misma línea argumental, emergen otras tres variantes claves en los resultados del estudio señalado: educación gratuita con un 4%, no más AFP y un país más justo, ambos con un 3%. Esto fortalece la línea que el debate constitucional va a pasar por situar en el fondo el principio de la igualdad, un aseguramiento de derechos sociales, y la garantía y control jurídico para que se implementen y cumplan mayores niveles de equidad entre chilenos y chilenas. Un 26% define otros temas y otro un 30% no responde.

Este debate que ya se toma la calle, el escenario político y la agenda comunicacional, promete ser profundo, y si observamos en detalle el estudio social analizado, nos muestra un 44% de los encuestados y encuestadas que se pronuncian con claridad sobre temas de equidad, sin entenderla como una igualdad aritmética de individuos, sino que, esa equidad anhelada es la resultante ética y comunitaria del afán cada vez más resuelto, mayoritario y masivo, por derribar las estructuras jerárquicas y autoritarias de las -hasta ahora- inamovibles fronteras económicas, culturales, sociales y políticas, que han promovido y fomentado por casi medio siglo profundas desigualdades, las mayores injusticias y las máximas exclusiones que el pueblo chileno busca dejar definitivamente atrás. Un pueblo trabajador que desde la confusión por el rigor de las adversidades, ya empieza a dibujar y a trazar desde sí y para sí, y cada vez con mayor claridad, transparencia y certeza, un sentido, un trayecto y un destino que lo moviliza.

Estas son las razones que explican el porqué la derecha política y económica de nuestro país esté colocando tantos recursos económicos en la elección de convencionales constituyentes; 15.480 millones de pesos en candidaturas de su sector. Saben y a ciencia cierta, que el debate público constituyente actual no se está encaminando para nada y ni por asomo, en la línea de mantener y seguir sustentando como eje del andamiaje jurídico los principios de las libertades neoliberales, y el dejar hacer y el dejar pasar por parte de un Estado inerme y pusilánime, lo que tantos beneficios económicos les ha traído en los últimos 42 años.

En síntesis, la información que recoge el Barómetro del Trabajo, nos dice y concluye que el debate constitucional en Chile ya empezó a ser una cuestión de principios, de valores éticos y de realidades sociales objetivas a transformar para construir equidad y justicia social en nuestro país. Ciertamente, que ello es de muy buenos augurios y es -también- una muy prometedora esperanza para el futuro de Chile, de sus hijas e hijos y de nuestras próximas generaciones por las que hoy también debemos velar.

 

 

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