Mientras la mayoría de los habitantes de Chile se empobrece, algunos dependiendo de la solidaridad de las ollas comunes para alimentarse, los súper ricos amasaron una cuantiosa fortuna. Urge avanzar con la propuesta que hemos hecho como bancada comunista de un impuesto a los súper ricos y un royalty minero, que permita financiar un ingreso universal estatal a todo evento.

Rubén Moraga Mamani. Diputado. Iquique. 14/04/2021. Durante la semana nos enteramos con disgusto, pero sin sorpresa, del informe de la revista Forbes respecto al aumento de la riqueza en el mundo y particularmente en Chile. La publicación dio a conocer el ranking de las personas más ricas a nivel mundial, entre las que destacan las familias chilenas de Iris Fontbona, matriarca del Grupo Luksic; Julio Ponce Lerou de SQM; Horsts Paulmann de Cencosud; y Sebastián Piñera. También, pero mucho más abajo en el ranking, figuran Roberto Angelini, Álvaro Saieh, Patricia Angelini y Luis Enrique Yarur.

Mientras la mayoría de los habitantes de Chile se empobrece, algunos dependiendo de la solidaridad de las ollas comunes para alimentarse, los súper ricos amasaron una cuantiosa fortuna. Atestiguamos cómo muchas PYMES cerraron, mientras los malls, el retail y los grandes supermercados siguieron abiertos. Los bancos continúan prestando dinero y renegociando deudas con miles de clientes en mora. Las empresas extractivas siguen explotando nuestros recursos naturales, aprovechando el alto precio de los metales. La movilización de capitales hacia el exterior para sostener la especulación financiera les resultó beneficiosa. Economía y políticas nacionales funcionando a la medida de este pequeño grupo de familias, que son las dueñas de los malls, de los supermercados, de los bancos, de las empresas mineras, y de gran parte de las acciones en la bolsa de Santiago y Nueva York.

Hace un año, Sebastián Piñera anunciaba a todos los chilenos y chilenas, que “la recesión se traducirá en pérdidas y muchos otros males que afectarán especialmente a la clase media y los sectores más vulnerables”. Hoy somos testigos que el anuncio de Piñera se quedó corto, ya que la afectación no fue especialmente a estos sectores, sino absorbida únicamente por los más vulnerables y la clase media. En tanto, los súper ricos -él inclusive- sacan cuentas alegres debido al considerable aumento de su fortuna.

El gobierno insiste en atrincherarse en la ideología neoliberal de una economía con un Estado mínimo, donde prevalece el “sálvese quien pueda”. Piñera, por cuestiones de principio e intereses, se niega a extender el rol del Estado. Sigue empecinado en que una economía con un Estado ausente es la que debe hacer frente a la actual crisis económica

En conclusión, todas las medidas adoptadas han resultado mezquinas, y en su mayoría, apuntan a que los trabajadores sin trabajo mantengan un mínimo nivel de gasto que permita solventar no sus necesidades, sino la economía de los malls, el retail, las grandes cadenas de supermercados y el pago de cuentas a los grandes consorcios. Todas las medidas tienen como beneficiario final a los mismos millonarios de siempre.

Tal como dijo Branko Milanovic, investigador del Banco Mundial, “los más ricos en Chile ganan como los más ricos de Alemania y los más pobres como en Mongolia”.

Por todo lo anterior, es que urge avanzar con la propuesta que hemos hecho como bancada comunista de un impuesto a los súper ricos y un royalty minero, que permita financiar un ingreso universal estatal a todo evento, al que todos y todas puedan acceder sin restricciones, además de hacer algo de justicia ante el abuso de estas familias. ¡Basta de beneficiar a los mismos de siempre!, y que, por lo demás, hoy tienen descomunalmente aumentada sus riquezas. De hecho, desde el gobierno, advirtieron el aplicar reserva constitucional a estas propuestas, en beneficio de los más ricos, y en desmedro del resto de la ciudadanía. Pero seguiremos exigiendo dignidad al pueblo chileno, sin miedo y en todos lados, pues los mismos de siempre se aprovechan una y otra vez de los recursos que son de todos los chilenos y chilenas.

El actual escenario nacional nos lleva a recordar las palabras de Shakespeare en su obra “El  rey Lear”, donde plantea: “Es el tiempo de la peste cuando hombres dementes lideran a los ciegos”.

 

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