Líder del magisterio, hombre de izquierda, tiene tanto solo unos 3 mil seguidores en Twitter y no buscó nada por redes sociales; se fue a los territorios, regiones y sectores populares. En CNN no encontraban una foto de él cuando se supo que había ganado los comicios presidenciales peruanos. Pedro Castillo quiere reducir a la mitad los sueldos de parlamentarios y ministros, poner las riquezas naturales en manos del Estado y está por una  nueva Constitución para su país. Es cuestionado por segmentos de la izquierda y criticado por la derecha, y se le tacha de “ultraizquierdista”. Representante de “Perú Libre”, ya pasó a segunda vuelta y está a las puertas de presidir al Perú.

Hugo Guzmán. Periodista. “El Siglo”. 12/04/2021. “Hoy al pueblo peruano se le acaba de quitar la venda de los ojos” dijo el profesor Pedro Castillo. Parafraseándolo, también se le abrió los ojos a la comunidad latinoamericana e internacional sobre él mismo y el proceso político peruano.

Es que nadie esperaba, realmente, que este líder del magisterio, nacido en un remoto lugar rural del territorio peruano, ocupara el primer lugar en las elecciones presidenciales del Perú, destrozando todas las encuestas. La cadena televisiva CNN no pudo encontrar, el domingo por la noche, una foto del candidato, y medios de prensa y partidos políticos de la región se preguntaban quién era Pedro Castillo, buscando por todos lados antecedentes de este dirigente social encumbrado en la victoria electoral.

En Twitter no tiene más de 3 mil seguidores, nunca entró en la línea de las redes sociales y priorizó por un intenso trabajo territorial, se movió sobre todo en regiones y poblaciones más pobres de Perú. Fue omitido en los principales medios de prensa hegemónicos, optando por la prensa popular y alternativa.

Algunos dicen que es “un desconocido en Lima”, la capital peruana. En otras capitales también. Bueno, nació en Chota, en Cajamarca, a mil kilómetros de Lima, en esas localidades latinoamericanas que pocos conocen y que no tienen mucha importancia para los políticos en general.

Dicen que fue “rondero”, porque habría pertenecido a Ronda Campesina, un grupo que se organizó para enfrentar la intromisión en sus territorios de Sendero Luminoso, con sus métodos salvajes, y a la guerrilla del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA). Ahora, desde sectores de izquierda lo cuestionan, no confían en él, y desde la derecha califican a Castillo como “ultraizquierdista”, de una “izquierda radical” o de la “izquierda más ortodoxa”.

Claro que este maestro inició sus pasos políticos en “Perú Posible”, un partido político “de centro”, liderado por el ex mandatario Alejandro Toledo, del cual fue candidato regional y dirigente del sector magisterial. Luego se desprendió de esa colectividad.

Él estudió educación primaria en el en el Instituto Superior Pedagógico “Octavio Matta Contreras” de Cutervo. Tiene un magister en psicología educativa, obtenido en la Universidad “César Vallejo”. Trabaja hace más de 20 años como profesor de primaria.

Las informaciones indican que Pedro Castillo comenzó a participar activamente en el movimiento magisterial desde el 2005, reivindicando derechos para los profesores, pero también denunciando y criticando la corrupción en distintos gobiernos de Perú, en presidentes de esa nación y en el aparato público.

En ámbitos del movimiento  social y también en algunos partidos políticos, se hizo más conocido al aparecer como líder de los maestros peruanos, sobre todo en la huelga de 2017, que fue un hito en las luchas sociales peruanas. También en las manifestaciones populares del año pasado y en la promoción de una nueva Constitución, con Asamblea Constituyente de por medio.

Luego se integraría a “Perú Libre”, una organización de izquierda, definida como marxista, leninista, socialista, mariateguista y antineoliberal. Castillo, desde esa organización, ha planteado transformaciones profundas en Perú y ha sido solidario con Cuba y Venezuela. De hecho, reiteró hace poco que en Venezuela hay una democracia y no una dictadura como sostienen otros líderes del mundo progresista o de izquierda en Perú. Desde hace un par de años en “Perú Libre” se planteó llevar la candidatura presidencial de Pedro Castillo, que se concretó el 2020; su compañero de fórmula, como candidata a la Vicepresidencia, fue Dina Boluarte.

Este profesor es uno de los ocho candidatos presidenciales en Perú que no tiene ningún proceso judicial en su contra. Los otros diez tienen abiertos, o tuvieron abiertos, procesos por corrupción, delitos electorales o irregularidades financieras.

Sus demandas y planteamientos

Pedro Castillo, de alguna manera, ratificó las peculiaridades y rarezas del proceso electoral presidencial peruano. Un proceso producido después de la salida de varios mandatarios en los últimos años, todos por casos de corrupción e irregularidades, y con una inestabilidad política palpable.

Este profesor de 51 años, fue uno de las y los 18 postulantes presidenciales, un verdadero record de candidatos. Y ganó, en otro dato peculiar, con algo más del 18% de los votos, claramente un porcentaje bajo y alejado del 50% más uno que se requería para ganar en primera vuelta.

Pero así se plantearon esos comicios. Probablemente era previsible con tanta candidatura y un mosaico multicolor de candidatas y candidatos, que representaban fuerzas desde el ultraconservadurismo hasta la izquierda.

Se suma el dato llamativo para muchos, de que el segundo lugar lo ocupó  Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, con un 13% de los votos (hasta la tarde de este día), hija del cuestionado ex mandatario Alberto Fujimori, preso, y ella misma varias veces metida a la cárcel y procesada.

Como sea, el triunfo de Pedro Castillo fue positivo para “Perú Libre” y quienes lo apoyaron. El candidato ganó en 16 de las 26 circunscripciones electorales y su partido, en un hecho sorpresivo también, tenía casi 30 escaños en el Parlamento, siendo la fuerza más votada.

“Querido pueblo peruano, queridos compatriotas, queridos maestros del Perú, en primer lugar quisiera saludar a los pueblos más olvidados de mi patria, saludar a los hombres y mujeres que están en el último rincón del país, saludar a quienes están allá en los rincones de la patria donde no hay presencia del Estado”, declaró Castillo en su primera alocución como vencedor de la presidencial peruana.

Ante el hecho de que él, como profesor y representante de una fuerza popular, ganara las elecciones, dijo que “se ha dicho que solo los politólogos o los que tiene grandes pergaminos pueden conducir un país, y han pasado décadas, lustros y miren cómo han dejado el país”. Apuntó, como lo dijo en campaña, que él seguirá con su sueldo de maestro, no obtendrá el de Presidente, y le bajará a la mitad el salario a los parlamentarios y a los ministros.

Frente al triunfo y manifestaciones populares que generó, el líder magisterial sostuvo: “Pido calma, pido tranquilidad a mi pueblo” porque “es cierto que hay una efervescencia del pueblo”.

Entre lo que se conoce de sus demandas e idea, está que el Estado regule la explotación de riquezas naturales como el petróleo, el gas, la energía hidroeléctrica y tenga mayor incidencia en proyectos de agricultura y desarrollo industrial.

En el programa de “Perú Libre” se señala: “Como medida no descartada frente a no aceptar las nuevas condiciones de negociación, el Estado peruano debe proceder a la nacionalización del yacimiento en cuestión de los sectores mineros, gasíferos, petroleros, hidroenergéticos, comunicaciones, entre otros”.

Pedro Castillo y su organización demandan una nueva Constitución para Perú y dejar atrás la de 1993 que impuso Fujimori. Está también por cambiar el Tribunal Constitucional de su país.

Sostiene el uso prioritario de recursos financieros públicos para solventar programas sociales en educación, salud y vivienda. Para Castillo un eje de trabajo es desbaratar la corrupción en su país, sobre todo a nivel del Estado.

Ahora habrá que esperar si el 6 de junio, fecha de la segunda vuelta presidencial, Pedro Castillo vuelve a dar una sorpresa y supera a Keiko Fujimori (que hasta ahora será su contrincante), convocando a un arco progresista y de izquierda más grande que el que atrajo “Perú Libre”. Seguramente tendrá que tejer alianzas, pero eso está por verse y verificarse. Claro, la enorme sorpresa, en América Latina y en la comunidad internacional, sería que este profesor, líder magisterial, representante de una organización de izquierda, solidario con Venezuela, voz de sectores populares, llegue a presidir al Perú.

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