El Partido Comunista y su candidatura presidencial tienen, además, una potente y sólida lista a nivel nacional de candidaturas a concejales y concejalas, candidaturas a alcaldes y alcaldesas, candidaturas a gobernadores y gobernadoras y candidaturas a convencionales constituyentes, que le permiten dinamizar y proyectar el debate del Partido en todo el país en un diálogo cara a cara y de cuerpo presente con el pueblo en todo el territorio nacional, y a propósito de las inquietudes de la población en sus dimensiones más sentidas para su calidad de vida, como son los contextos de la comuna, la región y la nación en su conjunto.

 Pablo Monje-Reyes. Miembro del Comité Central del Partido Comunista. Santiago. 07/04/2021. Durante las últimas semanas, todas y todos hemos advertido un evidente y destemplado grado de intolerancia política que cruza de forma inoportuna a importantes sectores de la centro izquierda chilena, socialdemócratas y socialcristianos, que critican las opiniones del Partido Comunista expresadas por sus dirigentes y, en particular, por el alcalde de la comuna de Recoleta, Daniel Jadue, quien hoy día encabeza las pretensiones electorales de miles de chilenos y chilenas que se manifiestan favorablemente apoyando su candidatura presidencial. Las razones de esta adhesión espontánea que no tienen ni por asomo otros u otras presidenciables, son más que conocidas, a saber como la principal, sus notables y reconocidas capacidades de gestión e innovación en su labor como alcalde y no precisamente de una comuna privilegiada en términos de recursos, sino también, porque él expresa sentimientos y razones políticas que a la población, más allá de la influencia del Partido Comunista, le dan sentido y valor como salida a la grave crisis política terminal del actual modelo de dominación neoliberal.

Otro elemento que explica el incómodo desvelo político de estos sectores, es que el Partido Comunista y su candidatura presidencial tienen, además, una potente y sólida lista a nivel nacional de candidaturas a concejales y concejalas, candidaturas a alcaldes y alcaldesas, candidaturas a gobernadores y gobernadoras y candidaturas a convencionales constituyentes, que le permiten dinamizar y proyectar el debate del Partido en todo el país en un diálogo cara a cara y de cuerpo presente con el pueblo en todo el territorio nacional, y a propósito de las inquietudes de la población en sus dimensiones más sentidas para su calidad de vida, como son los contextos de la comuna, la región y la nación en su conjunto. Todo ello en un momento particularmente trascendente para el Chile de hoy y de los próximos 50 años. Quizás, este es uno de los hechos que a los sectores de la centro izquierda le complica particularmente, porque sus candidaturas presidenciales -en sentido contrario- no prenden ni logran adhesión ni arraigo popular, de esta manera, se dan cuenta que el pueblo de Chile los reconoce e identifica como más de lo mismo, son parte testimonial de esa realidad que queremos dejar definitivamente atrás. No son pocos los candidatos y candidatas de estos sectores, que manifiestan pública y/o privadamente preferir tener una foto con el compañero Jadue y no con las candidaturas presidenciales de su partido o sector que no convocan ni despiertan entusiasmo alguno. Es cosa de preguntarles y darán razones más que suficientes para manifestar su voluntad e interés por tener una imagen de campaña junto al alcalde de Recoleta.

Por todo ello, el actual momento político para los y las comunistas es expectante y muy prometedor, el pueblo de Chile nos está observando y nos está entregando su lealtad y su confianza expresada principalmente por el apoyo espontáneo y creciente a Daniel Jadue, pero, también se extiende esta relación de empatía y compañerismo para las otras candidaturas del PC, que hoy desarrollan afanosamente sus mayores y mejores esfuerzos por conseguir una identidad común en programas colectivos de gobiernos comunales y regionales, con aplicación a realidades locales diferenciadas y, sobre todo, procurando la unidad del pueblo a favor de una propuesta política transformadora que coloque en el centro del quehacer político la elaboración exitosa de una nueva Constitución, cabalmente democrática, definitivamente popular y de irrenunciables derechos sociales. En este escenario político, el desarrollo y fortalecimiento de una fuerza política propia del Partido como objetivo central del trabajo comunista, es clave para comprender el valor de la unidad de todo el pueblo por encima y ajena a todo tipo de acuerdos cupulares. Ello debe traducirse finalmente avanzar en la unidad de la centro izquierda, que permita desarrollar pactos y alianzas políticas que instalen como eje central de las tareas un programa político que contenga las transformaciones estructurales que hoy demanda el pueblo de Chile.

El Partido hoy no puede ni debe perder la oportunidad histórica de responder a la demanda del pueblo de Chile con la mayor claridad y certeza posible, teniendo como objetivo central en el corto plazo el desarrollo de esta fuerza política propia que permita avanzar sin duda ni pausa en este proceso de acumulación de fuerzas para transformar. Esta fuerza política propia es cohesión orgánica interna, también significa presencia comunista territorial activa e intensa desplegada a nivel nacional, que además, es influencia de masas, en las organizaciones sociales, con el pueblo movilizado y desde el debate de ideas y la discusión activa y participativa, una fuerza política propia que finalmente se traduzca en un potencial electoral que reconfigure al Partido como actor político principal y relevante, incidente y protagonista. Cualquier acción política en contra nos podría llevar a sufrir una derrota estratégica de inconmensurables consecuencias no sólo como estructura, sino, generar la pérdida total de las confianzas de chilenos y chilenas que hoy están siendo depositadas en nosotras y en nosotros.

La construcción, avance, desarrollo y consolidación de la fuerza política propia, es la síntesis del quehacer revolucionario del Partido para este tiempo y en ello debemos volcar nuestro mejor compromiso, con la certidumbre de que el éxito de esta orientación partidaria culminará con la fusión inquebrantable del Partido con las demandas populares que cristalizaron el 18 de octubre del 2019 y que simbólicamente se instalaron en las Plazas de la Dignidad en cada ciudad de Chile. Nuestro pueblo se dispone en las próximas elecciones a dar un paso político gigantesco en la historia de los combates y las movilizaciones sociales de nuestra patria, ciertamente, en esa hora los y las comunistas estaremos allí junto a trabajadoras y trabajadores como siempre, como desde cuando nuestro Luis Emilio Recabarren llegó a darle contenido, razón, ética y convicción a las luchas obreras en la pampa salitrera. Así, ayer como hoy, las y los comunistas chilenos firmes y resueltos junto al Pueblo tejiendo fuerza propia, conciencia y voluntad militante participativa, democrática y popular.

 

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