Datos y antecedentes de empleo, actividad económica, el precio del cobre y la incidencia del petróleo.

 Hugo Fazio. Economista. CENDA. 09/03/2021. El Indicador Mensual de Actividad Económica (Imacec) del Banco Central se contrajo durante enero un 3,1%, la mayor reducción registrada para el primer mes del año desde que existen registros comparables (1997). El único sector que tuvo en el mes una evolución anualizada positiva fue el comercio, al aumentar un 8,8%. En lo fundamental es una consecuencia del incremento de los ingresos personales provenientes del segundo retiro del 10%, que sumaba al finalizar febrero US$15.008 millones, completando así US$35.278 millones incorporados por esta vía. Constituye un poderoso mecanismo anticíclico. Fue el sexto mes consecutivo de aumento del sector coincidiendo con el lapso en que se iniciaron los retiros. En enero se desaceleró su monto, señaló Bernardita Silva, gerente de Estudio de la Cámara Nacional de Comercio, “frente a los crecientes de los meses anteriores”. El sector minorista, sin incluir automóviles, lo hizo en cifras anualizadas en un 10,2%, “mientras el sector automotriz cayó en 13,8% y el sector mayorista en 4,4%, todos resultados por debajo de lo marcado en diciembre” (02/03/21).

El descenso más pronunciado se produjo nuevamente en el sector de los servicios, que disminuyó en un 6,3%, actividades en donde durante el mes se intensificaron las medidas para enfrentar la pandemia. ”Enero fue un mes -constató Mario Marcel, presidente del Banco Central- en que aumentaron las cuarentenas, aumentaron las restricciones a la movilidad. Tuvimos dos días hábiles menos. Que tengamos meses de esas características -recalcó- no debería sorprendernos” (02/03/21). La evolución de las medidas sanitarias constituyen una variable a tener presente para estimar la evolución futura y no solo en referencia de lo acontecido en los meses con los cuales se le compare, sino teniendo presente que en doce meses se hará con momentos que desde abril hasta agosto experimentaron contracciones de dos dígitos. ”O sea -recordó Marcel-, para tener un referente bien concreto. Si el nivel del producto aumenta en lo que empieza 2021, eso solo ya explicaría un crecimiento de la economía del orden del 5%. Pero eso es reflejo de lo que cayó antes”.

En la industria, anotó Rodrigo Mujica, de la Dirección de Políticas Públicas de la Sociedad de Fomento Fabril, “las divisiones de productos alimenticios y sustancias y productos químicos fueron las que más negativamente incidieron en el comportamiento de la industria manufacturera durante enero. Como -añadió- ha sido la tónica en los últimos meses. (…)”. En cuanto a la reducción de la actividad minera, el gerente de Estudio de la Sociedad Nacional de Minería, Álvaro Merino, manifestó que la “disminución se explica principalmente por menor producción de cobre en 0,6%, en oro en 11,8%, plata en 5,1%, lo que fue positivamente compensado por mayor producción de molibdeno (5,7%) y no metálicos (6,6%)” (02/03/21). La producción de cobre para el año fue estimada en 5.900.000 toneladas.

La debilidad de la actividad económica se reflejó en los niveles de recuperación en las cifras de empleo. En el trimestre móvil del INE noviembre 2020-enero 2021, los empleos alcanzaron a 8,1 millones de personas, en circunstancias que un año antes eran 9,1 millones. Desde el momento más agudo de la recesión, en el trimestre móvil mayo-julio se crearon 1.048.000 puestos de trabajo, de los cuales 621.966 lo hicieron en actividades informales. El ritmo de recuperación de empleos claramente se desaceleró con relación a los trimestres móviles anteriores.

Una variable positiva fue que, a partir del 22 de febrero, la cotización del cobre superó la barrera de los US$4 la libra, en un proceso de crecimiento sostenido desde mediados de 2020, después de haber tocado su punto más bajo ese año en marzo cuando cayó a US$2,10 la libra. El año pasado su incremento fue de 67,65%. En 2021 el proceso alcista durante el primer bimestre se intensificó. El día que superó los US$4 ya había experimentado un aumento con relación al mismo periodo del año anterior de 17,12%. El 25 de febrero se cotizó en la bolsa de metales de Londres en US$4,361 la libra al nivel más alto desde el 2 de agosto del 2011, cuando lo hizo en US$4.37, quedando a 5% del máximo histórico nominal de US$4,60 la libra anotado el 7 de febrero del 2011. En términos reales, a precio del 2021, su monto real fue, según estimaciones de Plusmining, de US$5,30 la libra. Cerrando el mes en US$4,16 la libra, con un incremento en el primer bimestre del año de 18,4%, el mejor en ese lapso desde 2008.

En los primeros días de marzo predominó una fuerte fluctuación, que condujo a que el jueves cuatro descendiera la cotización del cobre bajo los US$4 debido a tensiones creadas en el mercado, de los bonos, para recuperarse al día siguiente, y cerrar la semana en US$4,09 la libra. Cochilco explicó la volatilidad como una consecuencia de los rendimientos de los bonos a nivel mundial donde los del Tesoro aumentaban, situación que obligó al presidente de la Fed a pronunciarse. “Esperamos -manifestó en entrevista de prensa- que a medida que la economía se reabre y con suerte repunte, veremos que la inflación aumenta a través de sus efectos base. Eso podría crear -comentó- algo de presión sobre los precios”. Reiterando que la autoridad monetaria espera lograr sus metas de pleno empleo y una inflación anclada o levemente sobre el 2%, antes de considerar elevar las tasas (05/03/21). Claramente el objetivo de empleo pasa a tener en su política una incidencia prioritaria.

Las razones del alza experimentadas por el metal rojo fueron muy variadas. “El cobre -manifestó el analista de metales básicos de Standard Chartered- sigue siendo nuestra exposición preferida en todo el complejo de metales básicos, y las ganancias de precios están respaldados por una combinación de factores muy amplios y fundamentales” (23/02/21). “(…) el aumento de los últimos días -señaló, por su parte el banco suizo Julius Baer- no ha sido provocado por ningún tipo de factor fundamental. El repunte se ve impulsado aún más por emisores intrigados con las historia de la reflación (combinación de inflación y recesión), el tema de la tecnología verde o ambos“. Agregando que las compras chinas están alimentando el rally del cobre. A su turno, Fitch Rating comentó que en las últimas jornadas la cotización aumentó “debido a compras estratégicas de la Reserva Estatal de China y riesgos de suministros el 2021, incluyendo renegociaciones de contratos laborales en Chile y Perú, los que pueden resultar en huelgas”. Añadiendo que “los precios a mediano plazo estarán respaldados por tendencias equilibradas de mercado y la transición energética, ya que el cobre se utiliza en la infraestructura de carga, cableados, vehículos eléctricos, generadores eólicos y transformadores” (26/02/21).

Al comenzar marzo, la consultora estadounidense BMO Capital Market dio a conocer que la empresa china State Grid, el mayor adquirente mundial de cobre, que en el país pasará a controlar CGE y ya lo hace con Chilquinta, llamó a los productores de alambres y cables a concretar pedidos a los niveles de precios del mes de enero y dejar de hacerlo si siguen un curso alcista. Visualizando que así la cotización se colocaría debajo de los US$4 la libra. Tradicionalmente las compras chinas buscan hacerse en momentos de bajas en los precios.

De acuerdo a estimaciones no oficiales de la consultora internacional de origen británico CRU se estima que la Reserva Estratégica china podría haber adquirido hasta 1,5 millones de cobre, lo cual le permitiría satisfacer las demandas del mercado interno, frenando por ello sus adquisiciones al mercado externo. “Estuve averiguando -contestó a la prensa el presidente de Codelco, Juan Benavides- y me dicen que efectivamente hay ciertas fundiciones que se han negado a seguir comprando a estos valores, porque el nivel de tratamientos y de márgenes es muy bajo y la volatilidad de los precios es muy alta”(07/03/21).

Debe tenerse presente que en el alza incide el fuerte aumento de la masa monetaria a causa de las políticas de los principales bancos centrales mundiales, de una dimensión sin precedentes, incremento de la liquidez disponible y la especulación financiera a que da lugar, la cual se dirigió a países emergentes y a los mercados de materias primas, entre ellos el metal rojo. Este mismo fenómeno se produjo el 2011, en el anterior momento de elevados precios del cobre. La demanda muy fuerte de China se ve así reforzada, frente a una oferta que se encuentra rezagada. El banco de inversiones estadounidense Goldman Sachs ha advertido de que existe “un alto riesgo de escasez”, estimando que el déficit de oferta va a ser durante el 2021 de 327.000 toneladas. “Un muy bajo punto de partida para los inventarios -comentó-, ha sido más exacerbado por una caída de existencias contra estacional  durante el primer trimestre. En una escala que se dio sólo una vez antes en la historia reciente (en 2009)” (23/02/21). Los inventarios en la Bolsa de Metales de Londres (BML) en ese momento era de 76.550 toneladas métricas contra las 163.625 de doce meses antes.

Además, el dólar estadounidense, moneda en la que se cotizan la generalidad de los commodities caía, constituyéndose en otro factor de crecimiento en su precio. La perspectivas hacia adelante señaló el Bank of América, como “la descarbonización, junto con un aumento en la popularidad de las energías renovables y los vehículos eléctricos podrá iniciar otro periodo de aumento sostenible de la demanda” (22/02/21) .

El incremento tiene lugar cuando el presupuesto fiscal chileno se elaboró con un promedio durante el año de US$2,88 la libra. Los ingresos en divisas y los fiscales serán por ello muy superiores a lo proyectado. En cuanto a los segundos, la Dirección de Presupuestos estimó que su aumentó por cada centavo promedio anual significaría un mayor ingreso de US$22 millones. El presidente de Codelco lo estima en “US$35 millones más o menos”. La del presidente de la Sociedad Nacional de Minería, Diego Hernández, es muy diferente. Considera que por cada centavo de incremento promedio en el año los ingresos de divisas por exportaciones aumentan en US$125 millones por concepto de los excedentes obtenidos por Codelco y la tributación de la minería privada, al tiempo que los fiscales lo harán en US$60 millones. El Mercurio inmediatamente sostuvo que “el presupuesto del Gobierno es suficientemente agresivo este año para brindar apoyo a las familia, así como para ayudar en la recuperación, por lo que estos ingresos no considerados tributariamente debieron destinarse a lograr un menor déficit fiscal“(24/02/21). Esta formulación está en oposición a las recomendaciones de los organismos económicos internacionales[1] y se efectúa cuando el nivel de ayuda a las familias en dificultades sigue siendo insuficiente.

En 2020 Codelco proporcionó al fisco excedentes ascendentes a US$ 2.915 millones, con un incremento de 55% respecto a 2019. Dado que la cotización promedio entre ambos ejercicios aumentó solo de US$2,72 a US$2,80, las razones para el aumento del excedente entregado por lo tanto fueron causadas fundamentalmente por otras razones diferentes al de la cotización, entre ellas una mayor producción y venta con una reducción de costos.

La fase de cotizaciones elevadas debiera aprovecharse para modificar la estructura productiva del país y, por tanto, la composición de las exportaciones del metal rojo, en la dirección de incrementar el valor agregado generado en el país. El vicepresidente de Comercialización de Codelco, Carlos Alvarado, sostuvo que la coyuntura “se debe aprovechar para contener el crecimiento de la deuda y fortalecer la posición financiera que le permita asegurar el plan de inversiones”.

El vicepresidente ejecutivo de Codelco, Marco Riveros, constató por su parte que todas las operaciones de cobre en el país disponen de “un margen relativamente amplio a la luz de los actuales precios. Si consideramos -añadió- el Costo Neto a Cátodos C3, que involucra costos operacionales y no operacionales, el costo promedio estimado asciende a alrededor de US$2,07 por libra”. La experiencia histórica muestra indicó que en esas condiciones se producen aumentos en producción y ventas, debiéndose tener presente que “hay una relación inversa entre el tipo de cambio nacional y el precio del cobre, lo cual implica que los costos nuevos pagados en pesos chilenos, como es el trabajo y algunos materiales de producción tienden a ser mayores al expresarse en dólares” (28/02/21).

A nivel internacional, el máximo ejecutivo de la transnacional BHP, que explota en el país la mayor mina privada de cobre del mundo, la Escondida, además de Spence que se encuentra en una fase de expansión, manifestó que los objetivos del Acuerdo de Paris sobre el cambio climático, conducen a mayores inversiones para instalar energía solar intensiva en metal rojo, “lo que podría duplicar la demanda de cobre primario”, que constituye la forma prioritaria de exportación cuprífera del país, cuando se requiere aumentar la de mayor valor agregado.

Por su parte, Kathleen Quirk, vicepresidente de la transnacional estadounidense Freeport McMoRan, que explota el yacimiento de El Abra, que tiene como accionista minoritario a Codelco, relató que el incremento del precio “durante la segunda mitad de 2020 nos permitió reducir en US$2.400 millones nuestra deuda neta”. A su turno, el ejecutivo máximo de Glencore, Ivan Glasenberg, expuso que la expansión de proyectos no se dará en aquellos que deban partir de cero, “prefiero -puntualizó- las expansiones como Collahuasi y Lomas Bayas”. Ya Collahuasi, la segunda explotación de cobre privada más grande del país, controlada conjuntamente con la transnacional anglosudafricana Anglo American, vivió en 2020 un fuerte proceso expansivo (28/02/20).

Además, el proceso alcista repercutió en los mercados bursátiles con incrementos considerables en los títulos de las grandes empresas con exportaciones cupríferas. Es el caso de Antofagasta Minerals, controlada por el grupo Luksic, listada en la Bolsa de Londres, cuyas acciones subieron el 23 de febrero a US$2.600, un 130% superior a su nivel un año antes cuando fue de US$1.130, alcanzando así la empresa una capitalización bursátil, informó Bloomberg ese día de US$18.000 millones, siendo la empresa chilena de mayor puntuación, distanciándose enormemente de las empresas que cotizan en la bolsa chilena. El Banco de Chile, sociedad también controlada por el grupo Luksic asociado con el consorcio estadounidense Citigroup, que encabeza el listado en el país alcanzó ese mismo día una cotización bursátil de US$11.841 millones.

Desde luego, la evolución de la cotización tiene un gran impacto en las exportaciones de cobre. En el año hasta el 15 de febrero los envíos de cobre aumentaron un 23% con relación del mismo lapso del 2020, llegando a US$4.436 millones, el monto más elevado desde el bienio 2011-2013 también con alto crecimiento en su precio. La comparación con el año pasado corresponde a dos momentos diferentes de la economía China, la mayor demandante mundial de cobre.  En el primer trimestre de 2020 su economía estuvo en recesión, ahora al revés está en un momento de elevado crecimiento. Los datos del Servicio Nacional de Aduanas muestran que el volumen enviado en ambos años fue más o menos similar. Por tanto, el incremento obedece en lo esencial al alza de la cotización.  El monto del aumento de las exportaciones totales fue en el lapso anotado del 16%, alcanzando a US$10.509 millones.

Los términos de intercambio del país, que miden la relación entre los precios promedios de exportación con los de importación, han tenido un nítido crecimiento, dado el alza y el volumen de las exportaciones de cobre, mientras el impacto del petróleo, cuya cotización también ha aumentado su volumen en las importaciones es un porcentaje mucho menor. Los últimos días de febrero la cotización internacional del petróleo se colocó por encima de los US$60 el barril, tanto en el barril Brent como en el Texas.

La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en conjunto con Rusia acordaron al comenzar marzo mantener la oferta en los mercados internacionales para sostener así elevado su precio. El mayor interesado en ello es Arabia Saudí que pretende se coloque sobre los US$70 el barril. Solo se autorizó a Rusia, en 130.000 barriles diarios y a Kazajistán, en 20.000, para elevar la producción con el propósito de estabilizar sus finanzas y satisfacer el mercado interno. A este nivel de precios se abre la posibilidad que se reactive la producción en EEUU.

[1] Véase, Carta Económica 07/03/21

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