No sabemos cuándo podremos normalizar las actividades académicas, pero es claro que no se visualiza un momento seguro de retorno antes de fines del primer semestre del presente año. Lo que hemos aprendido, es que el paradigma de los tiempos es que los docentes enseñen a aprender.

Mauricio González Moncada. Médico Internista. Taller de Estudios en Salud “Tegualda Monreal”. Luis González Poblete. Profesor de Estado. 01/03/2021. El Ministerio de Educación ha decretado el inicio del año escolar para el primero de marzo. La noticia ha causado preocupación en los gremios de la salud, del colegio de profesores, políticos, autoridades de diversos ámbitos y público en general. Esto porque la pandemia ha ido al alza en este último tiempo. Por eso, se han escuchado diversas opiniones sobre la conveniencia o no de abrir las clases presenciales. Abrir las escuelas es positivo, pero, otro asunto diferente es abrir las aulas.

Para analizar la pertinencia de la medida, debemos considerar una serie de factores. En primer lugar, como influye la ausencia de clases presenciales en nuestros niños, niñas y adolescentes. Tanto o más importante que lo anterior, la protección de la vida como valor universal es de primera urgencia, por lo tanto, tenemos que conocer los datos actuales de la evolución de la epidemia en Chile, como se presenta esta enfermedad en los menores de 18 años, los datos de la transmisibilidad del virus en este segmento de la población y su propagación a los de mayor edad y sin duda, el estado de la vacunación y si lograremos una adecuada inmunidad de rebaño. Una vez adoptada una conducta, es menester la evaluación permanente de la medida.

En relación a la participación efectiva en educación remota, el porcentaje promedio de inasistencia en la Región Metropolitana es de un 18%, en regiones de un 27%, siendo el promedio nacional un 23% de ausencia a clases on line, sin embargo, esto no es homogéneo en el país, la desigualdad en Chile se ha mostrado y profundizado durante la pandemia, uno de los datos más elocuentes es que mientras las comunas ricas como Las Condes, esta participación es de un 99%, en comunas pobres como La Pintana, esta no alcanzó más allá del 50%, registrando casos críticos de colegios en la comuna de Pedro Aguirre Cerda de hasta un 70% de ausencia. En suma, la brecha educacional se expande por la pandemia. La UNESCO ha sido lapidaria con respecto a la vuelta de los niños chilenos a las aulas, señalando que esta es una medida factible y urgente.

Por otro lado, el grupo ICOVID Chile nos advierte en su último informe, el número 28, que los datos son preocupantes, con una leve alza en el número de casos diarios respecto de la semana anterior, registrando sobre 3600 casos/ día, una contagiosidad (R) que muestra que la epidemia no está controlada, en todo momento que es mayor a 1, lamentando una caída en la tasa de testeo a niveles de la mitad de los que se estaban realizando en enero de este año, quedando bajo 9/1000 habitantes, así se observa un 5% la positividad del test en la Región Metropolitana. Por lo anteriormente expuesto, se concluye que claramente hay un retroceso en la contención de la enfermedad. Queda la duda de cuál será el efecto que tendrá en estos datos, la vuelta de los veraneantes a las grandes urbes.

Respecto de como impacta la enfermedad a los menores de 18 años, diversos estudios internacionales demuestran que el virus infecta a los expuestos en igual proporción que a los adultos. En Chile, el MINSAL informó que al 1° de noviembre 2020, teníamos un total de 57.375 casos de menores de 18 años, de los cuales, 1.739 (3%) fueron hospitalizados, requiriendo de ventilación mecánica invasiva 58 de ellos. Se registraron 48 fallecidos, con una letalidad de 0,08%, de éstos, 30 casos (62,5%) presentó alguna comorbilidad. En el mundo se describe que los principales factores de riesgo para manifestación grave de la enfermedad en niños, niñas y adolescentes (NNA) son las enfermedades neurológicas, las cardiopatías y la obesidad. Cabe destacar que, a la fecha, los casos de menores que han contraído la enfermedad son más de 73mil, manteniendo el 3% de manifestación grave de la misma. En suma, los niños pueden hacer una manifestación grave de la enfermedad que incluso puede derivar en secuelas graves y la muerte.

Un aspecto que ha generado controversia es si los niños transmiten en igual proporción la enfermedad que los adultos. Según el CDC norteamericano, los NNA son tan contagiantes como los adultos, sin embargo, según un estudio de la India, con más 84000 casos, encontró que los niños y adultos jóvenes eran especialmente propensos a transmitir el virus y lo publicado en la prestigiosa revista Lancet señala que este grupo etario presenta una alta probabilidad de infectar a otros, particularmente un 58% más que los adultos mayores. Por lo tanto, los menores de 18 años pueden transmitir tanto o más la enfermedad que los adultos.

Un aspecto destacable de la política pública del gobierno es la vacunación de la población, alcanzando a la fecha algo mas de 2,8 millones de chilenos que han recibido la primera dosis, estimando que se completará el proceso a fines del primer semestre del año en curso. Uno de los problemas que se plantean es que, para tener una inmunidad de rebaño, se requiere inmunizar entre un 70 a un 90% de la población. En Chile los menores de 18 años representan un 24% del total de habitantes, ellos son justamente el tramo de la población que por protocolo no recibirán la vacuna y que saldrán a exponerse al virus con el retorno a clases presenciales. Por lo tanto, difícilmente alcanzaremos los números necesarios para alcanzar la inmunidad de rebaño, esto sumado a las altas cifras de contagios, pone en serio riesgo de empeorar el peak que tenemos en este momento.

Esto nos pone en el dilema de la urgencia de empezar las clases presenciales y el imperativo de defender la vida, lo que nos obliga como país a seguir creando nuevas formas de funcionamiento de las escuelas. Los profesores y profesoras han dado muestra de manejar metodologías integradoras, eficaces, usando los recursos tecnológicos durante el año 2020. La educación formal ha cambiado, dando solución a las necesidades en pandemia de un 70% del alumnado. Sin embargo, para el segmento claramente identificado y que quedó fuera de esta modalidad, se debe crear un plan de llegada con computadores y redes de internet para todo Chile, quedando las escuelas funcionando como centros de atención y apoyo para los estudiantes y apoderados, en función de consultas y orientación guiadas por medio de las clases on line o telemáticas.

No sabemos cuándo podremos normalizar las actividades académicas, pero es claro que no se visualiza un momento seguro de retorno antes de fines del primer semestre del presente año. Lo que hemos aprendido, es que el paradigma de los tiempos es que los docentes enseñen a aprender.

 

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