La situación y la realidad en La Araucanía es compleja, diversa y dinámica y las respuestas a distintos problemas deben ser múltiples y abarcadoras. Hay que saber escuchar, relacionarse y encontrar salidas con los distintos interlocutores.

El Editorial. El Siglo. 16/02/2021. El gobierno de derecha continúa una línea simplista, autoritaria e ineficaz respecto a la realidad en la región de La Araucanía.

Incorporar a las Fuerzas Armadas y particularmente al Ejercito a funciones “de orden interno” y seguridad pública apunto a reforzar la estrategia de militarización de la zona.

Se suma a eso la postura de partidos de derecha y ultraderecha demandando Estado de Sitio y actuación de las Fuerzas Armadas, sosteniendo que el diálogo y las medidas políticas se agotaron. Mientras empresarios y grupos privados de agricultores no descartan la “guerra civil”, el uso de armas y la confrontación violenta contra indígenas.

Hablan del narcotráfico y el terrorismo, donde el eje es estigmatizar y criminalizar al pueblo mapuche.

La mira está en un punto equivocado, distorsionado y errático. De hecho, ese camino de la derecha y la ultraderecha es el que fracasó, incluido el tan promovido plan de seguridad del gobierno y su Comando Jungla.

La situación y la realidad en esa región del país es compleja, diversa y dinámica y las respuestas a distintos problemas deben ser múltiples y abarcadoras. Hay que saber escuchar, relacionarse y encontrar salidas con los distintos interlocutores.

No es la violencia el único tema, ni el principal. Más bien eso asoma como un efecto del déficit y problemas históricos, territoriales, sociales, de derechos conculcados, y represión.

Hay que ir a la raíz de todo. Asumir las complejidades, los distintos intereses, las diversas realidades y el conjunto de interlocutores.

Todo indica que este gobierno no lo hará, además se le acabó el tiempo, y que la derecha y la ultraderecha se opondrán.

Es un desafío país muy serio y complejo. Una posibilidad concreta y constructiva es que se avance en la nueva Constitución en cuanto a establecer derechos constitucionales de los pueblos originarios, un Estado plurinacional, un nuevo marco de las instituciones policiales y militares y consagrar los derechos humanos.

Mientras tanto será fundamental oponerse a las medidas autoritarias y militarizadas, a un rol de seguridad interna de las  FFAA y denunciar actos represivos y violatorios del estado de Derecho y de los derechos humanos.