Todas las fuerzas políticas, oficialistas y de oposición, tienen el escenario abierto y con asuntos cruciales a resolver. Sin descartar que algunas candidaturas, finalmente, vayan a competir directo a primera vuelta en noviembre, pasando por alto la consulta de julio. Casi todos los partidos y conglomerados tiene nudos que desatar y temas que resolver. A partir de abril, las cosas apremiarán. 

Equipo El Siglo. Santiago. 02/2021. No hay nada claro ni resuelto en ningún bloque político sobre las y los candidatos presidenciales y tampoco sobre la realización de las primarias presidenciales del 4 de julio próximo.

Si bien hay, a lo menos, siete candidaturas resueltas o instaladas representando casi igual número de colectividades políticas oficialistas y opositoras, nada está resuelto y la carrera presidencial -para algunos anticipada y que se mete en el proceso constituyente de manera indebida- está absolutamente abierta generando ansiedades e incertidumbres.

Un paso determinante en aclarar el escenario y colocar en tierra derecha la carrera por La Moneda, son las primarias que deben realizarse, de acuerdo al calendario del Servicio Electoral (Servel) en julio próximo. Es difícil, además de complicado, que algún conglomerado vaya a efectuar una primaria fuera del marco legal por razones prácticas y financieras. 

Algunas alianzas políticas y electorales y varios partidos se aprestan a ese proceso. Pero no es descartable que algunas o algunos candidatos decidan no ir a primarias y se coloquen para competir en primera vuelta. Ese es un factor de duda que ronda los cielos de la política. Además, en algunos sectores están planteado algo así como pre primarias entre partidos para decidir quién va a la primaria grande.

Lo que es evidente, es que el 4 de julio es una fecha crucial y de ahí en adelante se desatará de manera más nítida la competencia presidencial con candidaturas desplegadas y definidas. Pero para eso falta un trecho donde pueden ocurrir muchas cosas: desde situaciones fluidas hasta desastres políticos.

Por lo menos a febrero de este año, ya habían bajado de unos 25 candidatos presidenciales a algo más de diez, considerando los partidos políticos institucionales y con más peso electoral. Claro que hay unos cinco postulantes independientes, algunos de ellos totalmente desconocidos, pero que probablemente queden en el camino sin siquiera poder cumplir con los requisitos del Servel.

El oficialismo

En apariencia todo estaría más o menos caminando en el campo de la derecha…y de la ultraderecha, en cuanto a las presidenciables. Pero no es así. El cuadro dentro del oficialismo presenta complejidades y disputas nada simples, empezando porque en cualquier caso nadie se quiere ver cercano o sacarse la foto con el Presidente Sebastián Piñera, quien encabeza una administración del sector desaprobada ampliamente por la ciudadanía y en un desgaste y pique negativo que daña a las colectividades de la derecha.

Un elemento de tensión, para empezar, es si finalmente “Chile Vamos” aceptará que en las primarias participe el candidato del ultraderechista Partido Republicano (PR), que a todas luces será el ex diputado José Antonio Kast. Hay una inclinación favorable dentro de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y más renuencia en Renovación Nacional (RN), empezando, nada más y nada menos, que por su abanderado presidencial, Mario Desbordes. El problema aumenta ya que, al parecer, la decisión quedaría en las cúpulas políticas de esas organizaciones, con todo lo que ello conlleva. 

Claro que no todo termina ahí. Porque Kast y su partido no han desechado ir directo a primera vuelta, es decir, no aliarse a las fuerzas de derecha y competir solos. Eso modificaría el cuadro en el oficialismo y, de inicio, restaría votos a la candidatura más fuerte del sector, pero con dudas de si el rol del PR llegaría a definir si gana o pierde la o el candidato de “Chile Vamos”.

Otro tema que genera remezones o preocupaciones es qué hará la UDI con sus dos candidatos perfilados: los alcaldes Joaquín Lavín (Las Condes) y Evelyn Matthei (Providencia). En la mayoría de la directiva de la colectividad se piensa que ambos deben tener una pre primaria para que la UDI llegue con una sola carta a la primaria del 4 de julio, pero, por ejemplo, Lavín dijo que estaba dispuesto a ir en esa fecha junto a Matthei y las otras candidaturas de “Chile Vamos”, es decir, avalando que el partido ultraconservador aparezca con dos opciones en la consulta grande. ¿Le restaría posibilidades a la UDI? Por ahora, nada está dicho y es un nudo a desatar en la colectividad ultraconservadora.

En RN, pese a resistencias y pugnas internas, todo está decidido en torno del ex ministro Mario Desbordes, quien, marcando bajo 3 puntos en las encuestas, pondrá todo para ganar en las primarias de la derecha. Con el discurso de una “derecha social” y queriendo acercarse a posturas “democráticas”, Desbordes está potenciando su campaña y en distintos análisis se le sindica con opciones.

Está claro que el aparecido candidato presidencial Ignacio Briones, de Evolución Política (Evópoli), correrá el 4 de julio y anunció -no podía ser de otra manera- que puede dar una sorpresa y que no se considera una postulación “de segunda”, sino que aspira a vencer en la consulta dentro del oficialismo.

Bajando y subiendo en los sondeos, metido en distintos debates, apostando a un electorado más allá de la derecha, Sebastian Sichel está anotado para las primarias, pero dentro de su sector hay quienes mueven piezas para que finalmente no se presente, entre otras cosas, por una baja opción y porque genera un ruido innecesario. Es algo que hay que esperar. No es menor que si se baja, este independiente de derecha tendría que, al menos en teoría, entregar su apoyo a alguna o algún otro postulante. Pero nada está dicho, porque en los círculos liberales y de la derecha, hay quienes creen que este ex ministro es una buena carta.

La oposición

Describir el panorama de la oposición, trae de inmediato a colación aquello de que en el país hay “varias oposiciones”. Está claro que hay candidaturas y fuerzas muy diferenciadas y que complejizan las primarias de julio e incluso abren conflictos respecto a temas como ir en distintos carriles a la primera vuelta de noviembre.

Como sea, la decisión del Comité Central del Partido Socialista (PS) de designar a la ex ministra Paula Narváez como candidata, y las elecciones internas de la Democracia Cristiana (DC) y del Partido por la Democracia (PPD) de donde resultaron ganadores Ximena Rincón y Heraldo Muñoz, respectivamente, despejó bastante las cosas en “Unidad Constituyente” que agrupa sobre todo a las colectividades de la ex Concertación. A ellos hay que sumar a Carlos Maldonado, presidente del Partido Radical (PR), convertido en abanderado de esa organización. Se dice que el Partido Progresista (PRO) quiere llevar una o un candidato, y suena el nombre del cineasta Marco Enríquez-Ominami. De Ciudadanos, el grupo de centroderecha, no hay noticias; pero algunas fuentes apuntan a que respaldarán a Ximena Rincón. 

El nudo que tiene “Unidad Constituyente” en su primaria es la reticencia y oposición de la DC a que el PS y el PPD se presenten con un solo o una sola candidata. Los democratacristianos, con el respaldo del PR y el PRO, quieren primarias entre las candidaturas de todos los partidos. El tema es que los socialistas y pepedistas no se desprenden de la tesis de que ambos suelen llevar o deben llevar un solo aspirante a la presidencia. El cómo se resuelva ese asunto, puede incidir en las primarias de este conglomerado. Se dice que en la fórmula DC, gana la DC, y en la otra, ganan el PS y el PPD. Es un conflicto abierto y a la espera.

Lo que aparece muy improbable, aunque en política nada podría darse por muerto, es que se produzca en julio una primaria de “toda la oposición”. ¿Qué implicaría eso? Que vayan a la competencia las y los aspirantes de “Unidad Constituyente”, del Partido Comunista o “Chile Digno”, del Frente Amplio, del Partido Humanista. En eso no solo entran los cálculos electorales, los mecanismos o las formalidades. Es que, de acuerdo a diversidad de declaraciones, documentos y propuestas, se abrió un forado de contenidos programáticos y políticos grande entre la ex Concertación y las otras fuerzas, lo que haría inviable que buscaran ir detrás de una candidatura común. Más allá de palabras de buena crianza, la DC está decidida a que no respaldaría, por ejemplo, a Daniel Jadue, lo cual también incluye a alguna carta del Frente Amplio; y dada las cosas, es difícil que los sectores antineoliberales y transformadores aparezcan respaldando a alguien de posturas liberales y conservadoras.

En cuanto a “Chile Digno” y el Frente Amplio (FA) las cosas están en compas de espera y con una incertidumbre algo alta. Para empezar, el FA no tiene candidato consolidado y decidido. Formalmente solo está presentada la postulación de Marcelo Díaz de Unir. Así que a estas alturas ni hablar de qué hacer en relación a las primarias del 4 de julio. Y si sale otro candidato, habría que ver si el FA hace pre primarias para ir con una sola carta a la primaria grande, toma algún acuerdo político, o van con dos postulaciones.

En cuanto a “Chile Digno” y otros sectores antineoliberales y de izquierda, no hay duda del posicionamiento del alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, quien tiene enormes posibilidades de ganar una primaria. En lo formal, desde el Partido Comunista, explicaron que el objetivo de este tiempo es la reelección de Daniel Jadue como alcalde y luego se verá. Es decir, hay que esperar a cómo el PC barajará las cartas. Eso incluye, por cierto, decisiones respecto a primarias.

Hay dudas respecto a la posibilidad de que llegue a la consulta el diputado Jaime Mulet, de la Federación Regionalista Verde Social (FRVS), es algo a la espera, mientras la diputada Pamela Jiles anunció, por el Partido Humanista, que va a todo evento a la primaria con quien desee competir con ella. Es difícil que se instalen otros nombres con relativa opción, aunque no se descarta que surjan postulaciones de algunos grupos de izquierda.

Un tema a resolver es si “Chile Digno” (donde están el PC, la FRVS, Acción Humanista y otras colectividades de izquierda) y el Frente Amplio harían, el 4 de julio, una primaria en común. Eso significaría que llevarían una sola candidatura presidencial a primera vuelta.

En caso contrario, se abriría el escenario de que las fuerzas de izquierda y antineoliberales lleguen con dos o tres candidatos a noviembre.

Primarias a la vista

Así las cosas, hay más un compás de espera en relación no sólo a cómo se desarrollarían las primarias presidenciales sino a cómo llegarían a ellas las distintas fuerzas políticas. 

Falta que corra agua debajo del puente y hay decisiones clave que están aún en el marco de la duda, la expectativa e incluso de la confrontación y la pugna. 

Se pueden indicar nombres que pareciera van a correr en la primera vuelta, pero en rigor nadie tiene nada asegurado, en una rueda que está girando y que quizá se detenga para marcar un hito, el 4 de julio.

Hay elecciones de convencionales, alcaldes, concejales y gobernadores el 11 de abril. Eso tiene dos efectos en la carrera por La Moneda. El primero, es el resultado electoral que obtengan los conglomerados, las listas y los partidos. Obvio que los ganadores quedarán mejor posicionados en la presidencial y los perdedores o con disminuido porcentaje, estarán frente a un problema. El segundo, son los plazos, porque hay que cumplir con fechas legales y entre el 11 de abril y el 4 de julio hay poco tiempo; eso incide, por ejemplo, en pre primarias, y por cierto en definiciones y acuerdos entre las distintas colectividades.

Si van a trote, todo apunta a que a partir de marzo todas las fuerzas políticas, oficialistas y de oposición, y todas las candidaturas, tendrán que apurar el tranco y quizá ponerse a correr.

 

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