Noción de Estado en Chile

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“El neoliberalismo no es, efectivamente, un fruto propio de nuestra sociedad, como en Inglaterra, Holanda o los Estados Unidos, sino una revolución desde arriba, paradójicamente antiestatal, en una nación formada por el Estado”. Mario Góngora “Ensayo Histórico sobre la noción de Estado en Chile en los siglos XIX y XX”. 1981.

Fernando Bahamonde Avendaño. Profesor. Punta Arenas. 01/02/2021. La primera problemática que se enfrenta al abordar el concepto de Estado es que tradicionalmente, como a otros fenómenos sociales, se le quita su carga histórica con lo cual no sólo se le borran las contradicciones que lo han forjado y los conflictos que ha logrado superar y cómo la ha hecho esta superación de conflictos históricos esconde conflictos que aún se mantienen latentes. Con ello, al quitarle historicidad el sujeto de estudio se convierte en objeto inerte porque se entiende que fue y será del mismo modo. Que peor aún, se encuentra naturalizado por importantes capas de la población.

Luego, como segunda problemática, se puede señalar que el Estado se entiende como un fenómeno meramente político, anclado sólo a su dimensión político-administrativa y desvinculado de la esfera económica-social, convirtiéndose en una categoría sistémica tenuemente vinculada a otros sistemas dentro del conjunto de la sociedad.

El Estado en sí es un sujeto contradictorio, pero el Estado neoliberal en Chile es un sujeto esquizofrénico por su nacimiento en violencia a través de una violación, por la carga integrista-subsidiaria que cifra a los individuos y sus organizaciones intermedias como representativas de toda la realidad social por el hecho de ser anteriores a cualquier forma de Estado, por tanto, niega la sociedad. De esta forma el Estado neoliberal transformó el bien común en una suma de intereses particulares.

Este tipo de Estado en nuestro país todo lo licita y subsidia, delega a privados y con escaso o nulo poder de fiscalización. En materia educacional el 2006 y 2011 producto de las movilizaciones estudiantiles quedó de manifiesto el lucrativo de negocio de las universidades privadas, la mala utilización de los recursos públicos de sostenedores particulares subvencionados y municipales.

En la misma dirección encontramos las aberraciones del SENAME y la subvención a los organismos colaboradores del Estado. Por tanto, hacia donde se mueve el Estado licitando o subsidiando encontramos lo mismo: lucro privado en el ámbito de los derechos sociales y corrupción.

No se puede negar el rol que cumple la actividad privada en la economía y que le es propio el lucro el cual debe se regulado por el Estado. Otra cosa es cuando el lucro se cruza con derechos sociales es contradictorio porque al derecho se superpone la rentabilidad empresarial. Es lo que ha guiado el sistema de capitalización individual del sistema de fondo de pensiones, es lo que ha beneficiado a la salud privada y es lo que significa que millones de personas de personas cotidianamente deban vivir supeditados al lucro de las carreteras concesionadas o al Transantiago.

Así el costo de pavimentación de un kilómetro de carretera en la Isla de Tierra del Fuego es de mil millones de pesos. La medida de 45 mil nuevas salas cunas implementada en el marco de la Reforma Educacional impulsada por el gobierno de la Nueva Mayoría, vio como empresas constructoras al iniciar las obras quebraban y los ejecutivos desaparecían del mapa dejando en la orfandad a los trabajadores.

El reciente error “técnico” de ONEMI es muestra de la esquizofrenia neoliberal. La alarma a todo chile por un terremoto ocurrido en la Antártica que llegó a millones de chilenos fue por una duplicidad de códigos atribuibles a una empresa externa al Estado, Globalsystem. Además, de eximirse de responsabilidad política al director de ONEMI y el Ministro del Interior, los chilenos que vivimos en uno de los países más sísmicos del planeta, nos enteramos de que la alerta de tsunamis se encuentra licitada y no funciona.

Si la derecha y otros sectores neoliberales nos han tratado de demostrar que lo que necesita el Estado es una modernización consistente en achicarlo, para ser más eficiente bajo el criterio de costo rentabilidad, desde ya es falso. Porque la empresa privada está lejos de ser eficiente en todos sus ámbitos su razón es instrumental obtener lucro con derechos sociales recurriendo tarde o temprano a la colusión o recurriendo al financiamiento ilegal de la política.

Por último, la gota que rebalsa el vaso es la corrupción. No se debe perder de vista tal vez uno de los espacios más corruptos como son los municipios. Muchos alcaldes y alcaldesas se han constituido en señores feudales en sus territorios dominando los misterios de las licitaciones de basura, luminarias y áreas verdes. Triangulando o “bicicletiando” las múltiples subvenciones educacionales y creando clientelismo a través de las contrataciones.

El Estado neoliberal, en sí mismo es corrupto e ineficiente, su trama se sostiene el dominio institucional de una minoría que se impone a la mayoría carente de derechos. El proceso constitucional será sólo el inicio por la disputa por ese Estado.

 

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