El hombre neoliberal

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Su existencia es trágica, mecánica, hijo de la dictadura y anti democrático por naturaleza, quien vive para adquirir bienes materiales. Se ha alejado del idealismo y la cultura, tendiendo más bien a un actuar escéptico.

Gonzalo Moya Cuadra. Licenciado en Filosofía. 15/01/2021. La historia de la humanidad ha sido en realidad una historia luctuosa. Conflictos de toda índole, económicos y religiosos, entre otros, han retrasado la conformación de un hombre axiológico que estructure una nueva sociedad, esencialmente armónica. Ergo, ha resultado ser un hombre definitivamente conflictivo, incluso consigo mismo. Hoy, todavía, en nuestra contemporaneidad, un deshumanizado y alienante sistema político y económico ha desvirtuado cualitativamente cualquier accionar político, en desmedro de una mayoridad sistemática y literalmente explotada, acentuada en este tiempo pandémico. La crisis actual por la que atraviesa nuestro país tiene que solucionarse con urgentes medidas políticas anti neoliberales que impulsen un nuevo pacto social, planificado y democrático, para construir una sociedad comunitaria, socialista, ecuánime, no mercantilista, moral, basada esencialmente en el inalienable respeto a los derechos fundamentales y que tenga como eje primordial la erradicación de la pobreza. La dictadura fue derrotada, pero se han mantenido vigentes muchos elementos antidemocráticos que definitivamente la gran mayoría del pueblo rechaza. Puede ser el momento, incluso, hasta para pensar en un nuevo concepto democrático, unitario, humano y solidario, en el cual converjan fuerzas políticas trascendentes que avizoren sólidos propósitos renovadores y sostenidamente dinámicos. El hombre neoliberal no tiene autonomía para discernir lo ético y en su mentalidad reina una especie de servilismo hacia todo lo que signifique hedonismo económico. Se puede definir fácilmente como un ser pragmático, superficial, trivial, carente de consolidados elementos culturales, indiferente a lo moral y funcionalmente lego. Básicamente es un hombre materialista que no dejará huellas, o sea, está perdido ante las grandes interrogantes de la existencia. No puede soportar hábitos culturales, no busca la verdad y al evadirse de la realidad cae necesariamente en una especie de trapisonda moral que afecta de todas maneras su trabajo político, claramente mediocre. El vigente sistema capitalista chileno ha dado origen a este hombre neoliberal básicamente contradictorio, desfasado de su ser natural, inseguro e infeliz, lejano a un pensamiento clarificador y a una ruta que conduzca hacia lo auténticamente humano. Su existencia es trágica, mecánica, hijo de la dictadura y anti democrático por naturaleza, quien vive para adquirir bienes materiales. Se ha alejado del idealismo y la cultura, tendiendo más bien a un actuar escéptico. El resultado del progreso tecnológico o de un  supuesto desarrollo económico-político es un verdadero desastre, pues no hay supeditación a categorías éticas. Este hombre neoliberal quiere continuar participando en política de manera subrepticia e hipócrita, a pesar de saber que será rechazado por la gran mayoría ciudadana.  El pueblo necesita el impulso vital de la verdadera izquierda, no la izquierda neoliberal, de la política histórica del Partido Comunista para salir de esta pesadilla capitalista, indigna y deshumanizada.

A la memoria de la periodista Manola Robles, lúcida, mítica, inolvidable.

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