Presidente del Partido Comunista habló de nuevos ejes en las políticas de su colectividad, de la elección interna, de su reelección y de conformación de la directiva del PC en base a paridad de género.

Hugo Guzmán. Periodista. 26/12/2020.Si no consideráramos la nueva situación objetiva que se expresa en la sociedad chilena, dejaríamos de ser Partido Comunista”.

“Es necesario asumir una política más decidida y rupturista frente al modelo neoliberal”.

“Debe reflejarse mucho más en los hechos, que somos un partido anticapitalista y anti patriarcal”.

“El Partido Comunista está por la unidad de fuerzas transformadoras, alianza que va más allá de una concepción de izquierda”.

“Los cargos unipersonales, como la Comisión Política, fueron votados favorablemente por el 97% de los 95 miembros del Comité Central presentes”.

“Nadie dentro del partido me reprochó los 15 años (al frente de la colectividad)”.

Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, se alejó de versiones y rumores que considera irreales e infundados respecto al Congreso y al proceso electoral interno vivido por su colectividad recientemente. Pero eso no fue privativo de que hablara de su reelección al frente de la organización, de una discusión sobre paridad de género en los cargos unipersonales, la paridad en la dirección, y los ejes de una nueva línea política del PC, manifestando que “si no consideráramos la nueva situación objetiva que se expresa en la sociedad chilena, dejaríamos de ser Partido Comunista” y rechazó cuestionamientos de que son posiciones anticuadas.

¿Qué resaltaría del Congreso del Partido Comunista que acaba de concluir?

Las adecuaciones tácticas de la línea política, lo que se podría considerar como continuidad y ruptura. La conclusión de que la contradicción principal del período sigue siendo neoliberalismo versus democracia. El estallido social del 18 de octubre de 2019 fue contra las políticas neoliberales. Puso en cuestión la democracia enmarcada dentro de la institucionalidad neoliberal, la forma de hacer política, el rol de los partidos políticos y las instituciones del Estado y vio como una forma de salida el establecimiento de una nueva Constitución.

Si no consideráramos la nueva situación objetiva que se expresa en la sociedad chilena, dejaríamos de ser Partido Comunista. Lo que ayer, en este largo proceso, pudo ser considerado como lo más certero, hoy, frente a la situación actual, ya no lo es, se queda corto respecto a nuestra visión estratégica de fondo. Mientras algunos partidos se atrincheran en tácticas noventeras, de consensos cupulares, los comunistas pensamos que es necesario asumir una política más decidida y rupturista frente al modelo neoliberal. Ello se refleja en nuestra política de alianzas, en nuestra alta consideración por el rol de los movimientos sociales, en primer lugar, el sujeto principal: la clase trabajadora.

Nadie podría desconocer que el estallido social responde en mucho a la contradicción capital trabajo. Las demandas contra la inmensa desigualdad que ya nadie desconoce, que se expresa fundamentalmente por los bajos salarios y las pensiones miserables y que está en la base de las protestas, son respondidas por las élites representadas en el gobierno, con la represión y violación de los derechos humanos.

El partido ha asumido también con mucha fuerza la irrupción del feminismo, que ha jugado un importante papel en la movilización social. La larga lucha de la mujer por sus derechos, desde Teresa Flores, en nuestro caso, alcanza hoy una preeminencia indiscutible. La conclusión -que debe reflejarse mucho más en los hechos-, es que somos un partido anticapitalista y anti patriarcal.

Algunos analistas, editoriales de medios, personeros políticos, plantearon que fueron resoluciones anticuadas, antidemocráticas, y criticaron las alusiones al marxismo-leninismo y el socialismo.

Sí, les parece anticuado que el PC exija  más democracia y menos neoliberalismo. No es porque sea anticuado, sino porque pone en cuestión ciertos privilegios y el modelo que lo permite. No por otra razón hubo como cuatro editoriales en El Mercurio, otros tantos en La Tercera o ácidas columnas de opinión. Y no le quepa duda que habrá  muchas otras.

¿Por qué salió ahora con tanta fuerza lo de partido feminista y anti patriarcal?

Como dije, estamos en momentos culminantes de un largo proceso, desde la desconsideración casi absoluta de los derechos de la mujer frente al hombre, pasando por las luchas por su derecho a voto, su derecho a ingresar a la educación superior,  y  desde concepciones que remitían la lucha de la mujer sólo a la lucha de clases. En el presente están planteadas políticas de género con igualdad de derechos sociales y contra el sexismo y machismo de las cuales se nutre el neoliberalismo.

No es posible avanzar hoy en la lucha de clases, liberadora de toda explotación, sino es de conjunto, hombres y mujeres, en igualdad de condiciones y poniendo en el mismo nivel de importancia la lucha contra el patriarcado imperante y un machismo de prácticas abusivas como la violencia hacia la mujer. La emancipación de la mujer es una tendencia mundial, con todavía zonas de profundos retrasos. Pero ya es una revolución conceptual y cultural.

En Chile ha costado, las fuerzas de derecha son retrógradas. Cuán difícil fue la aprobación del aborto en tres causales, por ejemplo. También ha costado vencer resistencias en nuestro propio ámbito. Y nuestro partido, con mujeres tan preclaras en esta lucha, como Gladys Marín, entre muchas otras, ha querido ser de vanguardia.

Llamó la atención que se habló de poder derrumbar el sistema neoliberal o propinarle una derrota. ¿Cuál es la mirada para plantear eso?

Creo que ya está dicho. Es el pueblo soberano el que se ha manifestado por este propósito. No podríamos estar contra eso. La demanda popular es la que crea las condiciones para planteárselo como partido.

A partir de las resoluciones y acuerdos de esta semana, ¿el PC está en la idea de formar un bloque o polo de fuerzas de izquierda?

No, el Partido Comunista está por la unidad de fuerzas transformadoras, que están por cambiar el modelo, alianza que va más allá de una concepción de izquierda.

Quisiera preguntarle de las elecciones internas. Cuando por ley se dio que tendrían que hacer elección universal -un militante, un voto- para elegir al Comité Central, se dijo que sería difícil y traumático para el PC. ¿Cómo vivieron finalmente ese proceso?

Los agoreros de siempre plantearon que el partido se derrumbaría. Que perdería su carácter revolucionario. Desde luego, entrañaba peligros ante las pretensiones de influir desde afuera, por los medios de comunicación y también por las redes. Consejos interesados, supuestos de lucha generacional y otras, nos inundaron por estos días.

Pero el Congreso se dio como los congresos del Partido Comunista, con diferentes respuestas frente a las tesis principales, que se discutieron a lo largo y ancho del país, por miles de comunistas, que finalmente arribaron a una síntesis de resoluciones políticas. Esas discusiones determinaron la política para el período. El Congreso, acorde a esa política propuso candidatos y candidatas para un cuerpo colectivo de dirección, que es el Comité Central. Los militantes con su voto directo refrendaron la política y el Comité Central propuesto. Unos y unas sacaron más votos, otros y otras menos, pero no era una elección de cargos unipersonales. Hubo entre un 70 y un 95 por ciento de aprobación de todas y todos los elegidos. Todos ellos y ellas habilitados para la nominación, por parte del Comité Central, de los cargos unipersonales y la Comisión Política.

Salieron informaciones u opiniones de los porcentajes para estar en la Comisión Política y se habló de que hubo un planteamiento de tener paridad de género en los cargos unipersonales, presidente y secretario general.

Tanto los cargos unipersonales, como la Comisión Política, fueron votados favorablemente por el 97% de los 95 miembros del Comité Central presentes en esa votación. Hubo planteamientos de la necesidad de llegar también a paridad en los cargos unipersonales, quedando establecida como una propuesta a considerar. Recordemos que en el plazo máximo de dos años habrá un nuevo Congreso del partido.

Esta vez, al final, se resolvió establecer equidad de género en las directivas…

Sí, efectivamente, 46 mujeres, 46 hombres en el Comité Central. Ocho mujeres y ocho hombres en la Comisión Política. Lo mismo ocurre en varios Comités Regionales y Comunales. Hay que agregar a ello el carácter intergeneracional, la presencia de cuadros sindicales, de territorios, de pueblos originarios, de la cultura, intelectuales y educación superior, de profesionales, estudiantes y representantes de las juventudes comunistas.

¿Qué sintió o pensó cuando se dijo que usted lleva 15 años y lo reelegirían?

Nadie dentro del partido me reprochó los 15 años, siendo legítimo hacerlo. Pero lo tomo como una gran responsabilidad seguir frente a un colectivo que ha conducido la política del partido por este período.

Creo se va cerrando un ciclo y se inicia uno nuevo con la finalización del proceso constituyente, con el cual esperaría no sigan las cosas igual que hoy en el país, porque sería una tremenda derrota para los anhelos y demandas del pueblo. En ese nuevo ciclo, no tengo duda, tendrán gran responsabilidad las nuevas generaciones en el partido, que se deben consolidar en la lucha de este año y medio de intensa confrontación ideológica y de lucha cierta con los que defienden el sistema neoliberal. Estamos orgullos de contar con una pléyade de compañeras, compañeros y compañeres que fortalecen al partido. Tanto del trabajo más interno como los y las de alta connotación pública, incluyendo una  candidatura presidencial. Lo importante, como siempre, es avanzar unidos tras nuestros objetivos políticos.

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