Álvaro Henríquez hace una afirmación falaz, torciendo la memoria histórica al sostener que, por hacer la fusión electrónica y tocar con Los Blops, Víctor, “de hecho fue muy criticado por los puristas y por el Partido Comunista”.

Guillermo Scherping V. Director Área Docencia. ICAL. 20/12/2020. Netflix ha lanzado por estos días una serie denominada “Rompan Todo”. La historia del rock en América Latina, un documental de enorme valor histórico musical, relatado por los protagonistas de la primera línea y que contó con Gustavo Alberto Sataolalla como productor ejecutivo.

En su segundo capítulo se hace referencia a los orígenes del rock nacional y su contexto socio político y cultural. Allí hace su aparición Víctor Jara haciendo alusión a los orígenes de la nueva canción chilena como la búsqueda de una expresión propia, original, como superación de lo que llamo la “música que no nos ayuda a vivir, que no nos dice nada”.

En ese momento se releva el significativo aporte que Víctor hace con “El Derecho de Vivir en Paz” y su feliz colaboración con el grupo Los Blops. Víctor, que bebió de la más pura tradición de la música folklórica chilena, originario de aquella fuente, incursiona en la fusión con instrumentos electrónicos, de una banda que por lo demás buscaba su propia identidad en el rock en español.

A poco andar, Víctor haría adaptaciones de Pete Seeger, gran exponente del Folk y Country norteamericano, como vemos todo lejos de una supuesta ortodoxia, cabe hacer notar que ya entonces era miembro del Comité Central de las Juventudes Comunistas, juventud política que había creado un sello discográfico llamado DICAP, Discoteca del Cantar Popular donde, entre muchos y muchas, grabaron Los Blops. Algunos de sus integrantes eran hijos de padres y madres comunistas, como lo recordara recientemente Juan Pablo Orrego en el documental sobre el Festival de Piedra Roja.

Ahora bien, en este capítulo Álvaro Henríquez hace una afirmación falaz, torciendo la memoria histórica al sostener que, por hacer la fusión electrónica y tocar con Los Blops, Víctor, “de hecho fue muy criticado por los puristas y por el Partido Comunista”, quienes habrían dicho, “no, eso no”. Que evidencia sostiene tal afirmación si, como vimos, Los Blops grababan en el sello discográfico de los comunistas y Víctor era uno de sus dirigentes nacionales.

Por lo demás, son muchos los protagonistas de aquella época que continúan contribuyendo a la cultura popular y pueden dar testimonio vivo de ello. El primer antecedente en la fusión electrónica con instrumentos folclóricos en Chile corresponde al Grupo Los Sicodélicos, del que era vocalista y compositor Francisco Sazo.

Lo que sí hizo Víctor Jara fue, material y simbólicamente, unir diversas tradiciones, ser puente con manifestaciones musicales y artísticas juveniles emergentes, de una gran riqueza y creatividad como Los Jaivas o el grupo Congreso quienes al grabar por primera vez musicalizan, Maestranzas de Noche, poema de Neruda.

El debate y la crítica que posee como norte luchar más y mejor, siempre será bienvenido, nada más lejos de la vida real que la infalibilidad que en política siempre será morir un poco. Un asunto distinto es la caricatura. La impostura no pertenece al rock y la rebeldía nunca es amiga de la torpeza. Un error lo comete cualquiera, si hay autenticidad habrá de reconocerse.

En el clima de liviandad y superficialidad con que muchos hacen referencia a los comunistas chilenos, para algunos puede resultar tentador aclimatarse, sin embargo, la verdad histórica, con múltiples evidencias y fuentes, muestran el enorme aporte, libres de todo amarre y censura, que artistas comunistas han hecho a la cultura popular chilena y universal, Pablo Neruda, por cierto, pero también Huidobro, Patricio Bunster, José Balmes y Sergio Ortega. Actualmente Fernando García, Isabel Gomez, Raúl Zurita y Jorge Coulon, estos tres últimos, recientemente electos miembros del Comité Central del Partido Comunista de Chile.

 

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