Tensiones, desacuerdos, confusiones tienen a Sebastián Piñera complicado con su gabinete. Es segura la partida de Mario Desbordes, están parando el retiro de Cristián Monckeberg, hay otras renuncias ad portas y se analizan enroques y nuevas designaciones.

Gonzalo Magueda. Patricia Ryan. Periodistas. Santiago. 17/12/2020. Hace unos días en ElSiglo.cl se publicó una nota donde se comentaba que el país estaba sin Ministro de Defensa, porque su actual titular, Mario Desbordes, estaba muy concentrado en la interna de su partido, Renovación Nacional, y en su candidatura presidencial. Ahí se decía que Desbordes se iría del cargo en enero. Pero en una nota de La Tercera, se apuntó que el ministro saldría del gabinete en estos días, apresurando aun más todo.

Una situación que tiene presionado al Presidente Sebastián Piñera, que lleva varios, inoportunos y forzados cambios en sus ministros, incluido el comité político de La Moneda, por la crisis social y sanitaria, y ahora entraría en nuevas modificaciones y posibles enroques porque en los partidos de su sector están priorizando las presidenciales, los apoyos a candidatos a gobernadores, alcaldes y convencionales.

Se sumó el caso del ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Cristián Monckeberg, también de RN, que estaría llamado a su colectividad para “ordenar” el naipe ante las presidenciales, pugnas internas y negociaciones con aliados de “Chile Vamos”, el conglomerado de la derecha donde hay mucho que resolver en materia electoral.

Aunque no está en el equipo ministerial, se considera el caso del presidente del BancoEstado, Sebastián Sichel, quien es una carta presidencial de RN y segmentos de la coalición de derecha.

A ello se sumarían otros posibles abandonos del gabinete ministerial, probablemente de los ministros Andrés Couve de Ciencias, Carolina Schmidt de Medio Ambiente, Cecilia Pérez de Deportes y de Karla Rubilar de Desarrollo Social, a quienes dentro de la derecha los ambicionan para candidatos a convencionales. En ese camino hay varias y varios subsecretarios. El vocero de gobierno, Jaime Bellolio, declaró hace poco que “podrían haber algunos ministros que quieran salir para ser candidatos a constituyentes”.

Hay interrogantes como en el caso del Canciller, Andrés Allamand, a quien algunos no descartan como presidencial de RN, aunque de acuerdo a especulaciones en pasillos de la política y comentarios en la prensa, esto estaría desechado por el expresidente de esa colectividad, quien más bien estaría evaluando a quien apoyar y cómo participar en el reordenamiento de Renovación Nacional.

Todas estas especulaciones y escenarios de abandonos del gabinete, generaron tensiones, desacuerdos, confusiones dentro de La Moneda y tienen a Sebastián Piñera complicado con su gabinete. Lleva prácticamente todo su gobierno haciendo cambios y enroques y ahora en la recta final, le ocurre lo mismo. Y en puestos que son claves para la gestión gubernamental.

La Unión Demócrata Independiente (UDI) le tiene la mesa más tranquila. Los ministros de Interior y de Secretaría General de Gobierno, Rodrigo Delgado y Jaime Bellolio, respectivamente, no serían candidatos a nada y estarían en condiciones de seguir hasta marzo del 2022, cuando se realice el cambio en la presidencia.

Lo que produjo molestia y desazón en Piñera, de acuerdo a análisis aparecidos en la prensa escrita y radial, es que no se estarían cumpliendo ciertos plazos y algunos ministros y subsecretarios serían un misterio, lo que impide en La Moneda hacer un diseño de modificaciones en las próximas semanas. Aunque hay un tope por los plazos electorales legales en el mes de enero.

También la tensión tiene que ver, sobre todo en el caso de RN, con que dirigentes y parlamentarios priorizan sus situaciones internas y no el fortalecimiento del gobierno que tiene encima el proceso constituyente, la crisis de la pandemia, la continuidad de la movilización social, la economía a la baja y lo que podría ser un resultado adverso en las elecciones de abril.

Entre las complejidades que produce todo esto, está el tema de los reemplazos, que no es fácil por la constatable falta de personeros de la derecha para integrar al gabinete, lo que se vio cuando hubo que reemplazar al ex ministro del Interior, Víctor Pérez. La tarea de los enroques, por lo demás, no es fácil, de lo que dan cuenta notas periodísticas que colocan a actuales ministros desempeñándose con sus carteras de manera fluida, como reemplazantes de Desbordes y otros. En ese ambiente, se habla de que le estarían exigiendo a Cristián Monckeberg que no abandone el barco.

En todo esto, el caso-ejemplo es Mario Desbordes, quien tiene una fuerte exigencia desde su colectividad para hacerse cargo del proceso interno de RN y asumir con más disposición y resolución la candidatura presidencial. Eso el Presidente Piñera lo sabe y está esperando el momento de la partida del titular de Defensa, que a estas alturas sería algo así como deshacerse de él.

Como sea, entre dirigentes y legisladores de Renovación Nacional, quieren a Desbordes y Monckeberg al frente del partido y con liderazgo para la campaña de integrantes de la Convención Constitucional, gobernadores y alcaldes, e ir proyectando la presidencial. Algunos los definen como “la dupla de oro”, pero otros, entre ellos dirigentes más conservadores, plantean que no son necesarios y que deberían continuar en el gabinete.

La UDI no necesitaría remover tanto el gallinero, porque está apostando al papel a jugar por los alcaldes Joaquín Lavín y Evelyn Matthei, aparte de que tienen una nueva directiva estrenando y que tendría base interna para encarar el proceso electoral.

En todo este panorama también entran consideraciones respecto a la baja de ministros en medio de lo que sería un cambio de gabinete en las próximas semanas. Una de ellas, la ministra de Trabajo y Previsión Social, María José Zaldívar, mal evaluada en su desempeño y logros o no-logros en materias como los proyectos de retiro del 10% desde fondos de las AFP, la reforma previsional y temas laborales.

Todo haciendo un molesto ruido en torno de La Moneda, y hostigando a Sebastián Piñera, que debe atender estas cartas de la política en medio de serios problemas en su gobierno y con gestiones clave que atender.

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