El difícil panorama con el factor pandemia como gravitante.

Hugo Fazio. Economista. CENDA. /12/2020. Las Cuentas Nacionales del tercer trimestre, dada a conocer por el Banco Central, permiten ver la evolución seguida por la economía nacional durante 2020, año en el cual experimentó una violenta recesión, cuyo origen se vincula a la pandemia desatada por el coronavirus y luego a las decisiones de políticas públicas destinadas a enfrentarla La expansión del virus comenzó a manifestarse durante marzo, incidiendo para que el producto del primer trimestre se contrajese en 0,3% en doce meses. El punto más profundo de la contracción se registró en el segundo trimestre al descender en 14,5%, debido a que las decisiones más duras de confinamiento produjeron paralización o disminución de actividades, fuerte incremento en las pérdidas de puestos de trabajo y reducción en los ingresos personales.

En el tercer trimestre el descenso anualizado disminuyó a 9,1%, influido por el reinicio de actividades y el efecto del retiro desde agosto del 10% del fondo de pensiones, registrándose por tanto en la evolución del producto hasta septiembre una caída de 7,8 %. La disminución anual, el Banco Central la cifró entre -4,5% y -5,5%, teniendo presente el proceso descendente de la tasa mensual y que a ello se agrega un factor estadístico al establecerse la comparación con octubre y noviembre de 2019 en doce meses, cuando el PIB se contrajo respectivamente en 3,5% y 4%. A ello se sumó el retiro aprobado después de su estimación del segundo 10% del fondo de pensiones.

Para el Banco Central el proceso de reducción de la caída “está en línea con el levantamiento general de las medidas de control sanitario, las medidas conducentes a apoyar a los hogares y el retiro de una parte de los fondos previsionales. Lo anterior -agregó el informe- incidió principalmente en el comercio (…)  y en mayor consumo de los hogares, desde la perspectiva del gasto”. En el tercer trimestre, con relación al año anterior, la variación del consumo fue nula, después de haber experimentado en los tres meses precedentes una contracción en cifras anualizadas de 20,8%. Eso sí experimentó un gran incremento la adquisición de bienes durables al anotar una variación de 24,3%, la mayor registrada desde el primer trimestre de 2011, cuando el país se reponía de los efectos del terremoto de febrero del 2010. Este incremento se produjo en lo fundamental por el retiro de 10% del fondo de pensiones.

En el tercer trimestre la disminución más fuerte se manifestó en la demanda interna, al. contraerse en un 11,4%, después de haber caído en abril-junio en un muy elevado 20,6%, ante todo por la reducción en el consumo de los hogares (-8,8%), como consecuencia de la gran masa de la población sin trabajo y por tanto la baja en los ingresos personales. El gasto público no ejerció un papel anticíclico, ya que también disminuyó en 3,7%. Por su parte, la formación bruta de capital fijo disminuyó en 18,5%, con relación a los mismos meses del año anterior. Su componente de mayor descenso fue la “construcción y otras obras” con una reducción de 26,1%, mayor incluso que la del segundo trimestre cuando fue de 17,1%. A su vez, “maquinarias y equipos” descendió en 5,6%, porcentaje muy inferior al de los tres meses precedentes (-27,7%).

El descenso en la inversión se registró también en el índice que mide la actividad de las empresas consultoras de ingeniería (ICON) del tercer trimestre, al anotar una reducción de 10,2% en relación a los mismos meses del año anterior. En abril-junio la contracción había sido menor, de 4,5%. El indicador muestra que las bajas se dieron ante todo en la minería y la infraestructura en general, que en conjunto explican un 78% del total. La ingeniería preinversional, que es el momento inicial de cualquier inversión, retrocedió anualmente en 6,7%. “Para el siguiente período del indicador ICON – señaló el informe -, se mantiene una tendencia a la baja” (24/11/20).

En cambio, la demanda externa neta fue positiva, contribuyendo a que la caída trimestral no fuese aún mayor. En el tercer trimestre, las exportaciones crecieron en un 0,9%, principalmente por el cobre, mientras las importaciones descendían en un 17,8%, ante todo debido a internaciones de bienes de consumo e intermedios. El superávit comercial en bienes y servicios condujo a que en lo trascurrido a septiembre durante el año la cuenta corriente de la balanza de pagos fuese positiva en un 0,1%. En Chile, dado que es un país importador de capitales, las cuales generan retiro de utilidades o cancelación de intereses, y con transferencias corrientes negativas debido a las remesas (a sus familiares) efectuadas por los migrantes, los superávits en la cuenta corriente únicamente se producen si hay balanzas comerciales muy positivas. En este caso sus cifras azules fueron consecuencia de un hecho negativo, el descenso de las importaciones debido al bajo nivel de la demanda interna.

La generalidad de los sectores económicos experimentó durante el tercer trimestre descensos en doce meses de sus niveles de actividad. La excepción se registró, además del comercio, con el aumento en 2,4% de la administración pública. Las caídas más pronunciadas se dieron en restaurantes y hoteles (-43,2%), construcción (-29,2%), transporte (-28,6%) y servicios personales (-18,6%), siendo determinantes en todos los casos las restricciones establecidas para enfrentar la pandemia. La minería, que creció durante la primera mitad del año, en julio-septiembre disminuyó, ante todo por la menor extracción de cobre, contrarrestada parcialmente por el aumento de las de hierro. Las actividades agropecuarias-silvícolas y la pesca, si bien redujeron su contracción respectivamente a -3,2 y -2,1% en relación a trimestres anteriores, completaron caídas durante todo un año. La industria manufacturera igualmente bajó su curso descendente a 4%.

Los precios de las materias primas aumentaron en la parte final del año 2020, en un proceso de recuperación que tuvo ya expresiones durante agosto y septiembre. “En relación a los mínimos registrados, el Índice de commodities de Goldman Sachs -destacó Jeffrey Currie, investigador de inversión global de la entidad- ha bajado 60%, borrando tres décadas de ganancias. Creemos que esta racha ha llegado a su fin tras la crisis del Covid” (24/11/20). En Chile, Cochilco en su informe de tendencias del mercado del cobre elevó el precio promedio del metal rojo para el año a US$2,75 la libra, estimando que llegaría a US$2,90 la libra en 2021, teniendo en cuenta la depreciación del dólar, la caída de los inventarios y la demanda proveniente desde China, con un incremento de las importaciones de este país en octubre de 41% en doce meses. La estimación de Cochilco cifra el incremento en los ingresos fiscales por cada centavo de aumento en la cotización en unos US$58 millones. Su cotización el 27 de noviembre llegó a US$3,38 la libra.

En el lapso analizado la cuenta de capitales de la balanza de pagos registró una entrada de recursos debido al retorno de activos del exterior tanto del gobierno, por el uso de fondos soberanos para acompañar el financiamiento del endeudamiento para solventar las necesidades fiscales, como por los recursos provenientes de administradoras de fondos de pensiones para cubrir en parte el retiro del 10%. Las entradas netas del trimestre ascendieron a US$1.285 millones. De otra parte, en la inversión internacional neta se produjo una reducción del saldo deudor a US$4.523 millones (13,8% del PIB) debido a la valorización del stock de activos de cartera por el alza experimentada de títulos colocados en los mercados bursátiles.

En las estadísticas desestacionalizadas, que se calculan en relación al trimestre anterior, el producto creció un 5% debido a la menor disminución registrada, influyendo en ello el retiro del 10% de los fondos previsionales a partir de agosto y las transferencias fiscales efectuadas en apoyo a sectores de la población en dificultades, como el ingreso familiar de emergencia que fue aumentando las cifras entregadas mensualmente, que partieron desde solo $65.000 mensuales.  Esta tendencia se prolongó en el cuarto trimestre, influyendo también el hecho que se compare con los meses del estallido social, en que el producto registró cifras negativas.

Los resultados de las grandes empresas estuvieron en línea con la evolución económica general. La sociedad que forma parte del IPSA, faltando solo los datos de Ripley, se redujeron en un 60% con relación a la del tercer trimestre 2019, pasando de unos US$2.000 millones a US$794 millones. Las ventas cayeron en un porcentaje menor, en 14%, sumando US$22.000 millones, disminución inferior a la experimentada en abril-junio. En cambio, la caja financiera disponible aumentó un 66,8%, alcanzando a más de US$13.000 millones. La explicación reside en que redujeron las inversiones. En el caso de los bancos aumentaron las provisiones para cubrir posibles aumentos de impagos, aunque la tasa de morosidad se redujo influida por el retiro del 10%.

La recuperación de actividades, debido a la reducción de las medidas restrictivas para enfrentar la pandemia condujo a un descenso del todavía gigantesco sector de los sin trabajo.  En octubre ello se expresó, según las cifras del Centro de Encuestas y Estadísticas Longitudinales de la Universidad Católica, en que el porcentaje de personas ocupadas en el país, en relación a quienes pueden hacerlo, pasó a 46,8%. Los ocupados alcanzaron a 7,34 millones de personas, cantidad que si se compara con las cifras del INE para el mismo mes de 2019, significa todavía una reducción de puestos de trabajo para 1,6 millones de personas. “La caída fue abrupta -comentó David Bravo, director del Centro-, la recuperación está siendo gradual “(18/11/20). La tasa de ocupación de los hombres pasó a ser de 56,2%, siendo la de las mujeres muy inferior, de 37,8%.

Por su parte, la tasa de participación, que mide el número de personas en la fuerza de trabajo como porcentaje de quienes pueden hacerlo, llegó a 50,8%, mejorando un punto porcentual con relación a septiembre. En las mujeres en vez de aumentar se redujo en 0,2 puntos, mostrándose nuevamente el deterioro más marcado de su situación durante la crisis. La masa salarial de septiembre, considerando tanto la evolución de la ocupación como los ingresos de los trabajadores remunerados, descendió en 12% con relación a los mismos meses de 2019, caída que sigue siendo elevada y con una trayectoria descendente en relación a los meses anteriores de mayor profundidad de la recesión. Al noveno mes del año, el número de trabajadores remunerados se redujo en 12,5%.

La proyección efectuada para el 2021 en las Cuentas Nacionales está claramente condicionada a la evolución de la pandemia. Muchas estimaciones consideran la posibilidad de un segundo brote como se produjo en Europa y EE UU. En general, escribió Martin Wolf en Financial Times, “esto depende en parte de qué tan pronto se controle la enfermedad, pero también en qué tan profundas sean las cicatrices, en particular el impacto del desempleo, las deudas incobrables, el aumento de la pobreza, la educación interrumpida, etc.” (23/11/20)

Una demostración al cerrar el año de la dependencia de la evolución de la actividad económica a la pandemia la proporcionó la Eurozona. La publicación de los indicadores adelantados de noviembre de la consultora británica IHS Markit, que es muy utilizada para proyectar la evolución económica, lo evidencian. “La economía de la zona euro -destacó Chris Williamson, su economista jefe- se ha vuelto a hundir en un intenso declive en noviembre en medio de renovados esfuerzos para frenar las infecciones de la Covid-19 (Ello) aumenta la probabilidad -concluyó- que la zona euro registre una nueva contracción del PIB en el cuarto trimestre”. (23/11/20)

La cifra de noviembre de los indicadores adelantados fue de 45,1 puntos, por debajo de los cincuenta anotados en octubre, límite bajo el cual se entra a la zona recesiva. El golpe fue particularmente fuerte en el sector de servicios con 41,3 puntos. “Cuando la mayoría de las economías de la eurozona cerraron bares y restaurantes y Francia, Bélgica e Irlanda clausuraron toda su actividad comercial esencial -comentó un economista senior para Europa del banco holandés ING-, estaba claro que la economía volvería a caer en el cuarto trimestre“(23/11/20). Eso sí, el sector industrial se defendió de la caída al no restringirse sus actividades.

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