Hay más de 800 campamentos donde viven más de 15 mil personas. Es una realidad que cruza a varias regiones. Son familias de trabajadores que viven en la pobreza.

El Siglo. El Editorial. 01/12/2020. El pasado domingo un incendio arrasó con 70 modestas viviendas del campamento “Violeta Parra” en Cerro Navia, dejando 700 pobladores damnificados. A la mañana siguiente, decenas de pobladores de Peñalolén protestaron en las calles por falta de respuesta a las demandas habitacionales.

Dos episodios que dan cuenta de la dramática realidad que viven miles de chilenas y chilenos en todo el país, sin acceso a una vivienda digna y con escasas posibilidades de acceder a una habitación, ya sea por la deficitaria política del Estado, por negativas condiciones socioeconómicas o por no alcanzar beneficios de subsidios o préstamos hipotecarios.

Esa situación, entre otras cosas, provoca la continuidad en la existencia de campamentos, que en algunas regiones aumentaron. La mayoría por efecto de “tomas” y que lleva a que niñas y niños, adolescentes, adultos y adultos mayores vivan en condiciones muy precarias.

En el país hay más de 800 campamentos donde viven más de 15 mil personas. Es una realidad que cruza a varias regiones. Y son familias de trabajadoras y trabajadores que viven en la pobreza y la vulnerabilidad.

A eso se suman decenas de miles de personas que viven hacinadas, en condiciones indignas y de riesgo. Particularmente se van conociendo trágicos hechos de migrantes que son víctimas de abusos de dueños de casas, del hacinamiento y de peligros como incendios.

Todo esto, como todas las situaciones deficitarias de este sistema económico e institucional, se agravó con la pandemia del nuevo coronavirus y que ha llevado a distintas protestas de pobladores y sin casa.

Claramente un drama que, desgraciadamente, tiende a mantenerse con un perjuicio tremendo para miles de chilenas y chilenos. Lo que reitera que es un tema urgente a atender.