Si hay un grupo de la sociedad alejado de Singapur, es este sector que bordea el tercio, que conserva participación en el monopolio de las armas y goza de un poder económico.

Vicente Painel Seguel. Profesor e investigador mapuche. ¿Por qué un sector de la sociedad que bordea el tercio de la población, con participación directa sí, en el monopolio de las armas, y por supuesto con un importante poder económico, tiene la capacidad de negarse a todo?; ¿de dónde se puede legitimar, en apariencia negacionista, su interacción? ¿No hay un credo, una meta, un sino?…

No deja de extrañar que en el fondo, el oposicionismo radical se incruste a partir del puro poder de la amenaza de dictadura, como disuasión al animo reformista…No es menor la posibilidad de una dictadura neopinochetista…empero, no, no es solo una negación hasta el nihil.

La derecha es por lo menos un 80 por ciento pinochetista, mentalidades a lo Cubillos, Urrutia, Allamand, Naveillan, Pérez, Galli, Larraín, José Kast, Hermógenes Pérez de Arce, son una hidra colada en el gobierno de Piñera al punto de volverlo ilegal, condición que permite tacharlo de tirano, las fuerzas democráticas lo acusaran constitucionalmente, e incluso inicie procesos penales, y hasta se esté pensando en someterlo a pruebas psiquiátricas…La sistemática violación a los derechos humanos destaca espeluznante. Más, esa derecha racista, misógina, parasitaria del Estado, lumpenburguesa, esa derecha-mayoría dentro de la derecha, sí tiene utopía, relato y épica: Singapur

Singapur es un edén hipertecnológico, casi totalitario…algunos relatos de visitantes hablan de cuando se juntan más de tres individuos inmediatamente llega la policía a disolver o pesquisar que está ocurriendo…Esa Singapur es su paradigma.

El modelo Singapur sin duda es interesante, pero es necesario elucidar determinantes que distan de los caminos de la derecha criolla, vale decir, aquellas sendas que se han negado a seguir. Singapur es Parlamentario, en efecto, el Parlamento es un poder que forma gobierno; en Chile no hay Parlamento, hay un Congreso supeditado al Ejecutivo, que resulta ser muchas veces un peso muerto. A su vez, Singapur ha invertido integralmente durante décadas en Educación, dejando muy atrás a las mezquinas concepciones chilenas, más aún las de la derecha. Si bien marca índice Gini de desigualdad, es menor al de Chile; sobre todo “que la desigualdad no importa sino elimina la pobreza”, es un sofismo que nunca ha ganado el sentido común del país oriental.  Finalmente, Singapur no es un país del commodity -crucial-, la brecha con el modelo primario exportador que determina a Chile es enorme, la fama de Singapur como acelerador de comercio, es soportado por un fomento de innovación y tecnología social, un verdadero acelerador de partículas -de ahí su onto matemática concreta, que didáctica lúdica, con la infancia ejercen- …El gobierno chileno, que arruinó la APEC y la COP 25, que nunca procesó críticamente la alta posibilidad de que aquellos empeños no pasaran de una performance boba, el desenlace de la COP 25 en Madrid, fue crónica de un ridículo anunciado…Chile escondería bajo la alfombra tics rentistas de su oligarquía mediocre, que siempre necesita de papá-Estado para que le salve sus bancos, y que cuando se amurra sencillamente los vende, y eso se notaría, ya se nota, una teatralidad cursi que hace aguas por todos lados…

Obviamente, participo de la corriente primermundista de quienes consideran que la productividad solo se puede aumentar virtuosamente cuando se asumen los DDHH, la Pertinencia cultural y la Ética como arietes en el corazón de la co-gestión empresarial, inmanente a la cadena productiva. La certeza a develar es que el principal escollo del país está en la mentalidad oligarca, que nunca ha logrado devenir en “elite”. Impotente de creatividad, los matrimonios con la burguesía internacional alojada en Chile desde hace más de un siglo, solo han traídos hijos brutos, acostumbrados a la herencia, pegados en la psiquis de los mayorazgos.

Si hay un grupo de la sociedad alejado de Singapur, es este sector que bordea el tercio, que conserva participación en el monopolio de las armas y goza de un poder económico cierto; ese sector, la derecha mayoría de la derecha, padece una senil incapacidad innovadora…no puede crear valor; subdesarrollada, es responsable de las taras del “Estado fallido” chileno.