Desgastado y con medidas desesperadas, está ahora sometido a proyecto que plantea adelantar elecciones presidenciales. Él se resiste.

Patricia Ryan. Periodista. 24/11/2020. Hace varios días, cientos de personas se manifiestan en calles céntricas y cercanas a La Moneda, exigiendo la renuncia del Presidente Sebastián Piñera. Cada día hay represión y Carabineros empezó esta semana a colocar “vallas papales” en avenidas y veredas para impedir del tránsito y el paso de personas. Un grupo de parlamentarios de varios partidos de la oposición impulsaron una iniciativa en el Parlamento para adelantar a abril próximo la elección presidencial (está programada para noviembre del 2021). Legisladores, analistas y dirigentes políticos apuntan a que Piñera está desesperado recurriendo una y otra vez al Tribunal Constitucional para echar abajo proyectos aprobados democráticamente en el Parlamento, sacando segundas iniciativas para contrarrestar ofensivas legislativas de la oposición (que tienen respaldo en sectores del oficialismo), haciendo cambio en el alto mando de Carabineros sin que se solucione algo en esa institución y sin capacidad de conducción de su conglomerado “Chile Vamos”. Hasta desde ahí personeros de la derecha dicen que este gobierno está acabado. En todo este cuadro, el mandatario expresó este día que él se queda hasta marzo del 2022, se resiste a un partida anticipada.

Gobierno terminado

“Este gobierno se acabó”, sostuvo en entrevista con la revista The Clinic, el ex alcalde de Las Condes, hombre de la derecha, Francisco de la Maza. Lo dijo en tono crítico, a partir de que Sebastián Piñera le dio luz verde al plebiscito, en el marco de la revuelta social, y así terminó el mandato “desde el punto de vista ejecutivo”.

En otra línea, hablando hace un tiempo en Radio Nuevo Mundo, Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, indicó que “este gobierno está muy desgastado, Piñera ha estado entre el 6 y el 16 por ciento de aprobación, en el estallido social la gente decía ‘Renuncia Piñera’, ha tenido muchos desatinos, nadie sabe para dónde va este gobierno, y no lo decimos nosotros, lo dice la gente, la prensa, los comentaristas…”

El hito base de la situación del mandatario se produjo el 18 de octubre, en que comenzó la revuelta social y llegó a su fin la agenda y el programa de gobierno de Piñera. La periodista Paula Walker recordó en una columna que el brazo derecho del Presidente, el ex ministro del Interior, Andrés Chadwick, sostuvo antes del estallido social, que “no queremos que avance el proyecto de nueva Constitución que presentó la ex presidenta Michelle Bachelet” y que la administración piñerista tenía como ejes, aparte de echar atrás reformas del gobierno anterior, profundizar privatizaciones y generar mejores condiciones para el empresariado, los temas de infancia, crecimiento de la economía, salud y seguridad pública. Todo eso se terminó o, cuando menos, se postergó.

Cuando Piñera intentaba reponerse de la crisis social y política del 2019, llegó la pandemia del nuevo coronavirus y con eso el aumento de cuestionamientos, dudas e incertidumbres respecto a su gestión, donde osciló entre el 15 y 20 por ciento de aprobación en casi todos los sondeos y volvió a sufrir alteraciones en su pauta y sus propósitos, como la aprobación del retiro del 10% desde las AFP con respaldo de legisladores oficialistas, la incapacidad de ayudas a la población generándose focos de protestas por el hambre, el aumento tremendo del desempleo y con baja de los sueldos o nulo ingreso, y todas las confrontaciones por decisiones en Salud y en cuanto a Carabineros.

Movida del eje de protesta: de Plaza de la Dignidad a La Moneda

Hace dos semanas y media, más o menos, comenzaron las protestas en la Alameda, Paseo Ahumada, Nataniel, Moneda, y otras calles adyacentes a La Moneda, exigiendo la renuncia de Piñera. Han participado cientos de personas, principalmente jóvenes y mujeres, y plantean que la falta de respuestas a las demandas expresadas durante el estallido social, los insuficientes apoyos a las y los chilenos afectados por la crisis social y económica producto de la pandemia, y la continuidad de violaciones a los derechos en el país, hacen irremediable que el mandatario deje el cargo. Se hace una analogía con Perú, donde la muerte de dos jóvenes y las multitudinarias manifestaciones de ciudadanos llevaron al Presidente a renunciar.

El tema es que el eje de la protesta social y ciudadana en Santiago, se movió. Pasó de la Plaza de la Dignidad al palacio presidencial de La Moneda y eso tiene un significado estético pero también político. En los medios de prensa se ha ocultado mucho esa situación, y si algo se reporteaba lo que ocurría en Plaza de la Dignidad, hoy casi no sale nada o no se dice nada de las manifestaciones en torno de La Moneda demandando que el Presidente dimita.

Eso llevó inclusive a que Carabineros tuviera que desplazar sus contingentes de Fuerzas Especiales y del Gope (Grupo Operaciones Especiales) de los sectores aledaños a la Plaza de la Dignidad hacia La Moneda y concentrarse en estas semanas en esa zona. Por cierto, con una represión dura, violenta, igual a la del último año. Aunque un alto funcionario dijo que 400 manifestantes “no van a poner en peligro la democracia”, hay preocupación en el palacio presidencial, por ejemplo, por las continuas informaciones que salen en el exterior sobre las protestas frente a la sede gubernamental, la represión y la exigencia de renuncia del mandatario. Y Carabineros empezó, sobre todo en las tardes, a bloquear acceso en las inmediaciones de La Moneda, generando molestias y contratiempos a automovilistas, el transporte público y ciudadanos de a pie.

Adelantar las presidenciales

Claro que no son solo 400 manifestantes. Un grupo de parlamentarios también piensa que Sebastián Piñera ya se gastó todo su capital político y sus posibles cartas, no está gobernando bien y por eso hay que adelantar las elecciones presidenciales para abril, y no esperar hasta noviembre del próximo año.

Jaime Mulet (FRVS) y Rodrigo González (PPD), presentaron un proyecto para anticipar las elecciones presidenciales y parlamentarias para el día 11 de abril de 2021, conjuntamente con la elección de gobernadores, alcaldes, concejales y constituyentes.

El proyecto contó además con las firmas de las diputadas Marcela Hernando (PRSD) y Carmen Hertz (PC), y los diputados Esteban Velásquez (FRVS), Gastón Saavedra (PS), Guillermo Teillier (PC) y los independientes René Alinco, Patricio Rosas y Karim Bianchi.

Jaime Mulet sostuvo sobre el tema que “hay parlamentarios de distintos colores políticos, Radical, Frente Amplio, PPD, Socialistas, Comunistas, Regionalistas Verdes, y estamos haciendo este planteamiento a través de la fórmula democrática que es una reforma de carácter constitucional para que haya un cambio profundo en el país dada la situación que enfrentamos”.

Enfatizó que “el Presidente Piñera, a nuestro juicio, lo mejor que puede hacer es dar un paso al costado y nosotros estamos colaborando en eso también en el proyecto, porque entendemos que la ciudadanía tampoco tiene un gran respaldo hacia el parlamento”.

Rodrigo González argumentó que “hoy es necesario adelantar las elecciones porque desde la última elección presidencial, el Parlamento y el Ejecutivo han perdido legitimidad y representación, la sociedad chilena desde el momento del estallido social y con el resultado del plebiscito ha cuestionado profundamente la institucionalidad política y se requiere un cambio profundo de ella para que represente de verdad los intereses ciudadanos y dé solución a los problemas profundos de desigualdad, de injusticia, de abusos que existen en nuestra patria”.

Apuntó: “La desconfianza en las instituciones políticas es muy profunda, ello requiere una relegitimación del poder político y ese proceso nos parece que debe hacerse de forma simultánea con la elección del futuro poder constituyente, municipales y de gobernadores regionales en abril del próxima año”.

Ante las críticas de la derecha y de personeros de la ex Concertación, el parlamentario del PPD manifestó que con la iniciativa de adelantar los procesos eleccionarios de noviembre del 2021, “no se trata como muchos han dicho de un golpe blanco ni de votar el poder constituido, sino de relegitimarlo porque hoy día la ciudadanía está descontenta, hay un profundo malestar por lo que sucede, y después del plebiscito hemos tenido episodios que indican que el gobierno sigue reiterando la falta de diálogo, la capacidad de escuchar, y de falta de respuesta los problemas de la gente, ello se expresa en el recurso que el Presidente ha presentado ante el tribunal constitucional que es una verdadera provocación”.

Sobre este punto, el diputado Mulet de la FRVS, expresó que “le diría a los parlamentarios que vean lo que está pasando en el país, que le preguntemos a Chile, quieren que siga el Congreso y el Presidente o prefieren que haya una elección y que se relegitime, y que pueda la soberanía popular, que es la dueña del poder político, la que dirima esta situación tan grave. Y relegitimando a un nuevo presidente y Congreso, veamos como salimos adelante. Eso es democracia pura y dura. El presidencialismo no puede ser una condena para Chile”.