Dudas en cuanto a que la salida de Rozas vaya a terminar con actos represivos y criminales de la policía uniformada. Menos si hay complicidad de Piñera.

Equipo El Siglo. 19/11/2020. “No va a cambiar sustantivamente la situación en Carabineros con el cambio del general director” de la institución, aseveró el diputado Jaime Mulet (Frente Regionalista Verde Social). Una percepción instalada en ámbitos legislativos, de derechos humanos, sociales y políticos del país. El cambio de Mario Rozas (obligado a renunciar después del episodio en que un funcionario policial disparó a dos menores de edad en un centro del Sename en Talcahuano) por Ricardo Yáñez es solo eso, el enroque en el alto mando sin que haya visos de cambio de doctrina, reestructuración y que vayan a cesar actos delictivos y represivos de parte del cuerpo policial. Desde La Moneda le asignaron a Yáñez dar fuerza a la reforma de Carabineros, lo mismo que se pidió hace más de un año a Rozas, y se ve lo que pasó con la policía uniformada. Poco optimismo puede existir después de que el Presidente Sebastián Piñera elogiara y homenajeara la labor de Rozas, quien se tuvo que marchar por acciones de vulneración de derechos continuos de parte de la entidad a su cargo, con casi 3 mil querellas en su contra y una estela de 400 amputados oculares, cientos de abusadas sexualmente y cientos de personas víctimas de golpizas, por mencionar algunos sucesos. La complicidad del mandatario, como lo definió la diputada Camila Vallejo, en nada ayudaría a las modificaciones de fondo. Por lo demás, desde la oposición se insistió en que éste fue un cambio tardío y ahora habrá que ver en los hechos si el nuevo general director sigue o no el mismo camino de su antecesor…y si el gobierno continúan respaldando a Carabineros en medio de las querellas, denuncias, críticas y desconfianzas.

No se ve el cambio institucional, solo de mando

El diputado Jaime Mulet reforzó su reflexión en cuanto a que no se puede esperar un cambio en Carabineros por el solo hecho de que se cambiara al general director y enfatizó que “hay que re-institucionalizar y reestructurar (esa institución), cambiar su doctrina de seguridad nacional y efectuar un cambio de fondo”, más allá de quien esté a cargo de la entidad. Enfatizó que de nada servirá estar cambiando al jefe de la policía uniformada “mientras no haya cambios profundos y de fondo”.

En la misma línea, mostrándose escéptico por el cambio de mando, el diputado Guillermo Teillier (Partido Comunista), declaró que “lo que se necesita, en realidad, es una reestructuración en Carabineros, tener una policía para el sistema democrático”. Cuestionó que esa institución “de fuerza preventiva del delito, pasó a ser una fuerza represiva del movimiento social” y eso no se ha modificado y no se sabe si se modificará. Apuntó que en el gobierno no existía intención de quitar a Mario Rozas pese a todas las exigencias de distintos sectores de la sociedad ante diversidad de actos represivos, desproporcionados y atentatorios a los derechos humanos, “y tuvo que ocurrir lo del Sename en Talcahuano para que tuviera que renunciar”.

El senador del Partido por la Democracia (PPD), Felipe Harboe, anotó que la renuncia obligada de Rozas fue “una decisión adecuada pero tardía, era evidente que el general no estaba lamentablemente cumpliendo un rol de conducción” y enfrentaba distintos casos de actos reprochables de parte de funcionarios policiales.

En tanto, el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, insistió en la necesidad de modificaciones de fondo, no solo cambios de nombre. “El gobierno siempre tarde, pero era absolutamente necesaria la salida de Rozas”, afirmó, y agregó que “así y todo, nada cambiará si no hay una profunda intervención civil de Carabineros que ponga en el centro de su quehacer un cambio cultural de respeto a la ciudadanía y sus derechos humanos”.

En el mismo sentido se expresó el senador Alfonso de Urresti (Partido Socialista), quien sostuvo que “es urgente avanzar en una transformación profunda de Carabineros que permita que nuestra sociedad pueda confiar en su policía”.

La diputada Marisela Santibáñez (PC), consideró que “la salida del general Mario Rozas llega muy tarde. Estando a cargo de la institución, fue responsable de graves violaciones a los derechos humanos, represión, muertes, lesiones oculares, lanzamiento de persona al río y balazos a niños del Sename. Renunciar a su cargo, no será suficiente”, apuntó, y se sumó a la exigencia de reestructuración de fondo en Carabineros y cambio en su doctrina.

El jefe de la bancada parlamentaria del PPD, Raúl Soto, señaló que “ya no resistía un solo día más a la cabeza de Carabineros (Rozas), ahora que ya es un hecho, se debe realizar una reforma profunda para reconciliar a la institución con la ciudadanía, cuya relación se ha visto sumamente dañada desde el estallido social con las violaciones a los derechos humanos”.

Andrea Parra (PPD), integrante de la Comisión de Seguridad Ciudadana de la Cámara de Diputadas y Diputados, planteó en redes sociales que “la salida del general director Rozas no puede ser una anécdota más en la crisis terminal de Carabineros de Chile. El gobierno debe poner ahora urgencia a proyectos de ley que contemplan la reestructuración total de la policía uniformada. No hay tiempo que perder”.

El respaldo de Piñera a Rozas y al actuar de Carabineros

Pese a una línea de casos de violaciones a los derechos humanos, agresiones criminales contra jóvenes, fallas permanentes en aplicación de protocolos, casi tres mil querellas por acciones represivas y abusivas, procesados por mutilar ojos y realizar golpizas, alteraciones de pruebas y mentiras, obstrucción a la justicia y alteración de instrumento público, el Presidente Sebastián Piñera no deja de respaldar a Carabineros y su alto mando.

Un ejemplo elocuente de eso fue que a menos de 24 horas de que funcionarios de la policía uniformada le dispararan a dos menores de edad en un recinto del Servicio Nacional de Menores (Sename), Piñera ratificara su total apoyo y gratitud a Mario Rozas, hablara de que los jóvenes estaban “accidentados” (sic) y no hiciera crítica alguna al actuar policial, una constante en su actitud.

Al anunciar que aceptaba la renuncia del ahora ex general director -renuncia obligada y gatillada por el hecho de Talcahuano, no por decisión consciente de Rozas- el mandatario indicó: “Quiero expresar con toda la fuerza y claridad del mundo que tengo el mayor aprecio, admiración y gratitud por la labor que ha cumplido”.

En tono de elogio y valorando lo que sería el buen cumplimiento del deber, Piñera manifestó sobre Mario Rozas: “Una vida entera dedicada al servicio de Carabineros y en consecuencia a todos los chilenos, especialmente porque le tocó dirigir a Carabineros en un tiempo extraordinariamente difícil y complejo en el que hemos vivido demasiada violencia”.

Paradójicamente, el Presidente expresó sobre la misión del nuevo general director, Ricardo Yáñez, prácticamente lo mismo que le encargó a Rozas, reformar a Carabineros, algo que, obviamente, no se cumplió ni se cumple. “Le hemos hecho un encargo -manifestó Piñera- muy especial de impulsar con un total compromiso y voluntad la modernización de Carabineros, algo que todos sabemos que es necesaria. Es necesaria porque Carabineros cumple una función fundamental para proteger nuestras vidas, nuestros bienes y ellos saben muy bien que arriesgan sus propias vidas en el cumplimiento de ese deber”.

El lineamiento discursivo del mandatario no apuntó de cuestionar situaciones negativas producidas sobre todo en el último año con la policía uniformada, ni asumir una autocrítica gubernamental, dado que el Ejecutivo y el Ministerio del Interior son los jefes institucionales de Carabineros. Esto indicaría que desde La Moneda no se pueden esperar modificaciones sustanciales sobre esa entidad policial.

Es así que el diputado Gabriel Ascencio (Democracia Cristiana), declaró que el ex general director “se va homenajeado por un Presidente que no entiende. Ni una palabra de repudio por baleo a niños. Ni las violaciones a los DDHH con muertos, heridos, mutilados, o la corrupción en Carabineros bastaron. Chile no solo necesita otra Policía, también otro Presidente”.

En redes sociales, la diputada comunista Karol Cariola, apuntó que “el discurso de @sebastianpinerae es indignante, hace una apología al comportamiento de @carabchile, ningún autocrítica”. La legisladora habló asimismo de la necesidad de un interventor civil en la institución policial.

En la misma línea, el diputado Tucapel Jiménez (PPD), manifestó que “claramente necesitamos a un interventor civil que se haga cargo de la institución, y se parta de nuevo con ella, porque no hay ninguna justificación para explicar el actuar de Carabineros”. Enfatizó que “lo que viene ahora tiene que ver con la reestructuración de Carabineros, revisar qué ocurre en la institución, cómo a un carabinero se le puede ocurrir responderle a un menor de edad con balas”.

La diputada de Revolución Democrática, Catalina Pérez, sostuvo que “faltó que le pusieran una medalla. ‘El mayor aprecio, admiración y gratitud por Rozas, en la crisis más grave de DDHH que ha vivido el país desde la vuelva a la democracia. Qué vergüenza”.

La diputada Claudia Mix (Partido Comunes) apuntó que la salida de Mario Rozas no soluciona nada y cuestionó a Sebastián Piñera: “Tenemos a un Presidente que ampara las violaciones a los derechos humanos. Necesitamos cambios profundos y una refundación urgente de Carabineros”.

INDH: Revisar doctrina y reestructurar

Sergio Micco, director del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), entidad que ha realizado múltiples denuncias y presentado miles de querellas contra Carabineros, reaccionó ante la salida de Mario Rozas y sostuvo que fue parte “de una crónica anunciada. Van tres ministros del Interior que han salido los dos últimos años. Decenas de generales de Carabineros han sido pasados a retiro”.

Insistió en que “se requiere una reforma integral de Carabineros, cuya esencia es que Carabineros se subordine plenamente al poder civil. Esa reforma hay que hacerla ahora ya, no puede esperar un minuto más. El Instituto viene exigiendo esta reforma hace una década”. Planteó la necesidad de “revisar doctrinas”, hacer una reestructuración “orgánica jerárquica” y apuntar y reforzar “la formación y capacitación inicial y permanente”.

Para Micco, parte de los cambios en la policía uniformada pasan porque “los mecanismos de selección, ascenso y retiro sean con enfoque de derechos humanos”.