Las reacciones que produjo proyecto legislativo para que democráticamente la Convención Constitucional decida su funcionamiento.

Hugo Guzmán. Patricia Ryan. Periodistas. 17/11/2020. El gobierno, la derecha y personeros de la ex Concertación y de Revolución Democrática (RD) reaccionaron con furia y enfado ante la iniciativa de un grupo de parlamentarias y parlamentarios (de varios partidos, no solo del PC), que busca que los convencionales elegidos por la ciudadanía, una vez constituida la Convención Constitucional (CC) en abril, decidan los quórum para aprobar los nuevos contenidos de la Carta Magna, garanticen considerar la voz de la sociedad civil y del movimiento social, den espacio a los chilenos residentes en el exterior y se formalicen procedimientos de probidad y transparencia del funcionamiento de la CC. Es una idea que se debe llevar a discusión y aprobación en el Parlamento, no es una imposición. Sin embargo, el grupo de partidos (es una falacia decir que fueron “todos los partidos”) que firmó un “acuerdo político” redactado y cerrado por sus dirigentes el años pasado, insiste en que eso se debe respetar y, contradictoriamente, indican que fue lo refrendado por el plebiscito cuando casi el 80% votó a favor de la Convención, cuando todo análisis serio indicó, precisamente, que fue un castigo a los partidos y a los legisladores porque se desechó que una Convención Mixta fuera la que redactara la nueva Carta Fundamental. Al final del día, varios personeros oficialistas y de oposición se cuadraron con el gobierno en colocar una camisa de fuerza a la CC y no aceptar siquiera discutir la profundización de su carácter democrático y de garantía de la soberanía popular. Para una parlamentaria de RN se trata de ser “patudos” y para el presidente de la DC es una práctica chavista…Pero las y los parlamentarios que están por el intento democratizador presentaron el proyecto en la Cámara de Diputadas y Diputados y congresistas de algunas colectividades se abrieron a debatirlo e inclusive respaldarlo.

La furia del gobierno y la derecha

En las oficinas de La Moneda y en despachos de las bancadas parlamentarias de los partidos de derecha se conoció el lunes el proyecto que presentó un grupo de congresistas de la oposición para que la Convención Constitucional revisara el quórum de 2/3 fijado por el “acuerdo político” del año pasado y refrendado por colectividades oficiales y de oposición a nivel parlamentario, se fijaran otros quórum, se garantizara la participación de la ciudadanía y se establecieran reglas de probidad y transparencia.

El enojo fue inmediato. Sobre todo, porque en el gobierno y en los partidos del derechista conglomerado “Chile Vamos”, eso significa no cumplir el pacto entre algunas colectividades, y atentaría contra normativas de la actual institucionalidad.

Eso hizo que el Presidente Sebastián Piñera hablara ante empresarios este martes y dijera que hay parlamentarios que desean legislar y actuar al margen de la Constitución y que él ve como una obligación, ante eso, el recurrir al Tribunal Constitucional. Incluido el tema del segundo retiro del 10% desde los fondos previsionales de las AFP.

Luego vinieron las expresiones de furias. El vocero de La Moneda, Jaime Bellolio (por lo demás, militante de la ultraderechista Unión Demócrata Independiente), dijo que quienes presentaron la iniciativa respecto a la CC, “le están haciendo trampa a los chilenos, pretender cambiar las reglas del juego, una vez que ya comenzó es inaceptable de la democracia, que necesita de reglas claras de que todos sigamos esas reglas, de que dejemos completamente de lado de la violencia o que pretendamos hacer trampa saltándose las reglas”. Volvió, en la línea discursiva de la derecha, a meter el tema de la violencia cuando se habla de reivindicaciones desde la oposición, que es el diseño mediático creado durante la dictadura y que continúan sosteniendo el “segundo piso” del palacio presidencial.

Luego apuntó que “el pueblo soberano mandató en la Constitución a que hubiese una nueva Constitución y hubiese además una Convención Constituyente con ciertas reglas y resulta que ellos quieren torcerle el brazo a 7,5 millones de personas, quieren hacerle una trampa, cuando los chilenos votaron por una idea de 155 personas electas por la ciudadanía, con 2/3 para llegar a acuerdo”. Es una falacia, porque la gente votó por la CC pero nunca se preguntó por los quórum, como tampoco se preguntó sobre escaños reservados para pueblos originarios o por normas de participación. También es una falacia porque es la actual Constitución la que establece quórum como el de 2/3 y la propuesta de las y los legisladores busca cambiar aquello.

El ministro del Interior, Rodrigo Delgado, opinó que la iniciativa aumentará “la desconfianza de la gente en las instituciones políticas, la gente votó ampliamente en el plebiscito con las reglas del juego conocidas”. “No sigamos confundiendo a la gente, respetemos las reglas del juego”, enfatizó. ¿En qué parte del voto se describían las “reglas del juego”? ¿No es confundir a la gente decirle que votaron por “reglas del juego” que no estaban escritas en el voto? ¿Puede saber el ministro qué porcentaje de los que votaron en el plebiscito están o no de acuerdo con los 2/3?

Precisamente, la mayoría estuvo en contra de la Convención Mixta porque sería integrada en un 50% por parlamentarios. En cambio la CC serán 100% ciudadanos electos y todos los sondeos apuntan a que no haya sobre representación de ex legisladores y partidos.  Y el gobierno, la derecha, partidos de la ex Concertación y RD esgrimen que lo que se debe mantener es el acuerdo de parlamentarios y partidos…

Parafraseando al Ministro del Interior, ¿bajará la desconfianza en las instituciones manteniendo el quórum de los 2/3 e insistiendo en que la Convención debe actuar acorde a lo que decidió un grupo de partidos y parlamentarios? De acuerdo con las y los autores del proyecto en debate, la confianza aumentaría si son los propios convencionales quienes deciden las “reglas del juego” de la Convención, no el gobierno, ni los partidos.

La furia se volvió a ver en la derecha frente a esta iniciativa. En declaraciones citadas por La Tercera, la subjefa de la bancada parlamentaria de Renovación Nacional, Karin Luck, dijo que el Partido Comunista “nuevamente demuestra que no cree en las democracias, que no cree que cuando las cosas se votan en democracia hay que respetarlas”. Añadió que “tiene que entender que acá no funciona de acuerdo a lo que ellos quieren. No pueden ser tan patudos de llegar y decir que se tiene que eliminar un acuerdo al que se llegó por todos los partidos democráticos”.

Su palabra sintetizó lo que se dice en el oficialismo, pero omitió que el proyecto no es solo del PC, sino que fue presentado por seis colectividades políticas, y mintió al señalar que “todos los partidos democráticos” firmaron el acuerdo, porque varios de ellos no lo hicieron.

El diputado Luciano Cruz-Coke (Evopoli) se sumó a ese camino discursivo y declaró que la iniciativa “habla de cómo el PC entiende la democracia. Entienden la democracia cambiando permanentemente las reglas. Acá hubo un acuerdo que señaló cómo se iba a llevar adelante (el proceso) constituyente, acuerdo en el que justamente no participó el PC”.

Se sumaron a la línea argumental de la derecha el presidente de la Democracia Cristiana, Fuad Chahín, y el diputado de RD, Pablo Vidal. El primero colocó en redes sociales: “Las reglas del juego nunca se cambian en medio de la partida. Un quórum de 2/3 en la C C es lo que se votó en el Apruebo para q la Constitución nos represente a tod@s. Inaceptable proyecto de @camila_vallejo que con una lógica Chavista pretende cambiar esta regla básica”. Vidal indicó que “no estoy de acuerdo con la iniciativa, creo que los dos tercios le hacen bien a la convención (…) los defiendo, no fue solo fruto de una negociación, hay que respetar los acuerdos y voy a honrar mi palabra”.

Por lo demás, en esos cuestionamientos se olvida o se busca ocultar que se trata de una iniciativa de reforma que se debe discutir y aprobar democráticamente en el Parlamento, ahí sí con todos los partidos de representación legislativa, y por tanto no es una imposición de un grupo de colectividades.

Respaldos, confusiones, aperturas

Las y los congresistas que presentaron el proyecto entregaron sus argumentos legislativos, políticos y democráticos (Ver nota en esta edición en www.elsiglo.cl) y llamaron, en definitiva, a discutir materias que le otorguen mayor soberanía y condiciones democráticas a la Convención Constitucional.

Adriana Muñoz, presidenta del Senado y militante del Partido por la Democracia (PPD), sostuvo que “es un proyecto que se presenta para abrir un debate. A mí me parece legítimo”.

Y agregó que “los parlamentarios tenemos la iniciativa manteniéndonos dentro de los marcos constitucionales, de presentar iniciativa de ley”. Apuntó que “si el tema es controvertido, lo veremos en el debate que tendremos en el Parlamento”.

Varias y varios legisladores del PPD, Partido Comunista, Partido Comunes, Acción Humanista, Federación Regionalista Verde Social, Partido Socialista, Partido Humanista, Convergencia Social, se abrieron a la posibilidad de debatir y acordar sobre la iniciativa y varios adelantaron estar de acuerdo con el proyecto.

Una situación confusa se produjo cuando la diputada del PS, Maya Fernández, pidió este martes que se retirara su nombre del proyecto, que ella había firmado, aduciendo que así contribuiría a la unidad en la oposición. Eso, en la línea de que la directiva de su partido no está de acuerdo con la iniciativa presentada para democratizar el funcionamiento de la Convención.

Claro que Maya Fernández no se restó del todo y declaró: “Quiero valorar la iniciativa, hay temas que se tocan en profundidad que son muy importantes, por ejemplo, el reglamento, que se podría tomar todo el tiempo en el debate. Qué pasa con los chilenos en el exterior y sobre todo qué pasa con la participación ciudadana. Es uno de los temas que yo creo que quedó pendiente y se tiene que garantizar que los ciudadanos y ciudadanas de nuestro país que votaron mayoritariamente participen”.

Explicó que “yo estoy por la unidad y la fuerza y nosotros tenemos que ser capaces de generar proyectos que en lugar de dividirnos, nos unan. Y en ese sentido, yo espero que nosotros también recojamos también aquellas cosas que aún están pendientes en las cuales tenemos que avanzar, pero en unidad”.