Briones: “Mínima, acotada”. Ottone: “Sensata y razonable”. Muñoz: “Cambios estructurales, pero con moderación”. Cáceres: “Que no se generen expectativas”.

Patricia Ryan. Periodista. 13/11/2020. En el último tiempo desde la derecha y la socialdemocracia salieron algunas señales respecto a cómo ven la nueva Constitución que una Convención Constitucional comenzará a redactar desde abril del 2021.

Se repiten conceptos como que el nuevo texto constitucional debe ser moderado, acotado, sensato, mínimo, serio, que aparece contrapuesto a las tesis de que la nueva Carta Fundamental tenga un contenido transformador, antineoliberal, de derechos sociales, solidario, regulador y democratizador.

En entrevista en El Mercurio, el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, representante de la corriente conservadora en el ámbito empresarial y gubernamental, indicó que se espera “una Constitución bastante mínima, bastante acotada, bastante moderada”.

Añadió que, según él, “van a estar los grandes principios donde tenemos grandes acuerdos, no es la visión de un extremo ni del otro y me parece que eso lo inversionistas lo entienden, sin perjuicio de los riesgos que naturalmente el proceso encierra”, dando una señal al sector empresarial y financiero.

En The Clinic, Briones reforzó su argumento. “Nuestra tradición constitucional -dijo- sugiere que la nueva Constitución…debiera ser relativamente moderada”.

Pero además apuntó a un tema controversial. Manifestó que “el criterio de los dos tercios es fundamental, porque nos obliga a tener en la discusión de cada articulado cuestiones moderadas, cuestiones relativamente centristas, y no que sean el programa de gobierno de un extremo al otro”.

Como se sabe, desde los sectores progresistas y transformadores se está planteando que el quórum de los 2/3 es muy alto y podría afectar la confección de una real nueva Carta Magna.

En tanto, en el programa “En persona”, de Icare y Emol, Ernesto Ottone, un ideólogo dentro de la ex Concertación y considerado uno de los intelectuales incidentes en el mundo socialdemócrata, opinó que “se puede elaborar una Constitución sensata y razonable, que no sea una Carta Fundamental donde alguien liberal de derecha pero demócrata se sienta incómodo, ni que alguien de izquierda se incomode”.

Además, se inclinó porque en Chile se repita el tener un texto constitucional “lo más parecido al que existe en los países nórdicos…”

El presidente del Partido por la Democracia (PPD), Heraldo Muñoz, hablando de lo que representa su precandidatura presidencial por ese partido, apuntó que “quiero representar a un sector de clase media, a los que quieren cambios profundos pero también estabilidad, crecimiento y empleo, es decir, a un mundo quizás más moderado. Aspiro a representar a los que están por cambios estructurales, pero con moderación”.

Carlos Cáceres, ex ministro del Interior de la dictadura, empresario y presidente emérito del Instituto Libertad y Desarrollo, respondió en el periódico Pulso, a la pregunta de si esto será el fin de la Constitución de Augusto Pinochet, y afirmó: “Yo espero que no”.

Confesó que “honestamente creo que la Constitución de 1980 no constituía un elemento de división de la sociedad chilena”. Ante el cambio, planteó que “es muy relevante que los quórum finales de una reforma constitucional sean elevados”, algo que repetiría la situación actual. Y colocó un sello: “Espero que no se generen expectativas apresuradas de que la nueva Constitución va a traer la felicidad del país.

Esa serie de ideas se han ideo repitiendo desde la derecha, el empresariado y el mundo intelectual y académico conservador. Y tiene que ver cómo se bajan las expectativas respecto a un cambio realmente profundo y transformador que, por ejemplo, hable de un nuevo papel de Estado, de otro modelo de desarrollo, de mayor atribución reguladora del Estado, protección a la explotación de recursos naturales, de derechos a los pueblos originarios y consagración de derechos sociales y laborales.

En ese camino, desde el ámbito conservador también se introduce el elemento de una peligrosa incertidumbre, de que no habría un camino del todo claro. Como lo señaló la académica Lucía Santa Cruz, “nos acercamos a territorio desconocido”, y lo reforzó Carlos Cáceres al señalar que “estamos en un camino desconocido”.

Son rumbos que se barajan en medio del proceso constituyente y que serán planteados y defendidos en la Convención Constitucional por la derecha y sectores socialdemócratas, donde se podría coincidir en aquellos preceptos de buscar una nueva Constitución moderada y acotada, reflejado en las posturas ante las materias que se aborden.

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