Guillermo Teillier dijo que los convencionales no pueden encerrarse en un edificio y poner un candado. Llamó a no crear una disputada entre partidos, independientes y dirigentes sociales.

Equipo El Siglo. 09/11/2020. Al participar en el programa “De domingo a domingo. Sin restricción” de Radio Nuevo Mundo, el diputado Guillermo Teillier, presidente del Partido Comunista, abordó el tema de las listas opositoras para enfrentar la elección de integrantes de la Convención Constitucional, se refirió al papel que jugarán los cabildos y asambleas de la ciudadanía y que deberán ser escuchados por los convencionales, llamó a lograr acuerdos y no entrar en un debate entre partidos, independientes y dirigentes sociales para llevar candidatos a la Convención y de paso comentó la llegada de Luis Arce a la presidencia de Bolivia y la derrota del Donald Trump en Estados Unidos.

Los siguientes son párrafos destacados:

Las listas de candidatos a convencionales

Hay muchas cartas, declaraciones, firmas, movimientos, abogando por una lista para elección de convencionales (de la oposición), aunque dicen que están apuntando a que haya dos, y yo digo por qué no dicen derechamente que haya dos, y se acabó el cuento y no estemos con esas fintas raras. Lo que pasa es que es difícil que quepan todos los partidos, todas las fuerzas, todos los independientes, en una sola lista (en este sistema de elección por distritos). Hay mucho interés por ser convencionales, están los independientes, que ahora tienen más facilidades con leyes que aprobamos en el Congreso para que puedan inscribirse con más facilidad e incluso conformar listas. Eso está en el Senado ahora.

Lo que hemos dicho en conversaciones, es que debemos precavernos de la no proliferación de muchas listas de los que estuvieron por el Apruebo, porque eso será muy complicado. No sé, hasta este momento, cómo lo vamos a hacer para llegar a un acuerdo que involucre a partidos políticos, a independientes, a dirigentes sociales. Porque todos tiene derecho a ser candidatos a convencionales. Nosotros como Partido Comunista, tenemos la mirada de facilitar la presencia de candidatos independientes que tengan una vínculo, un liderazgo entre la gente, y de dirigentes sociales representativos. Eso se está construyendo, hay conversaciones. Pero es difícil llegar a acuerdos. Está el factor de que será con paridad de género, está pendiente lo de escaños reservados para pueblo originarios.

Ahora, el acuerdo de lista unitaria, o dos listas unitarias, debiera pasar por el acuerdo de todos los que estuvimos por el Apruebo, sobre las materias que deben quedar en la Constitución, porque si no, sería un acuerdo vacío. Las demandas del pueblo, las cosas que está demandando el pueblo, tienen que ser nuestras prioridades.

Lo otro, es que el pueblo debe seguir en pie de lucha como ha estado hasta ahora y muy vigilante. Además, proponiendo materias y que sean acogidas por la Convención Constitucional. Esa es la manera en que el pueblo quiere participar, y ser tomado en cuenta, son los que iniciaron este proceso. La sociedad entera no quiere quedar afuera y se vio que la sociedad quería participar, se vio en el plebiscito, y ahora quiere participar en los contenidos de la nueva Constitución. Nosotros debemos favorecer eso, si somos partido político, debemos saber escuchar la voz del pueblo.

Cabildos, asambleas

La gente va a participar, ya sea en cabildos, en asambleas, la gente va a querer participar. Ahora, lo que ahí se discuta, se proponga puede ser vinculante. Puede ser vinculante por ley o por los hechos. Quién decía que era vinculante toda la movilización del estallido social y resulta que dio lugar a este proceso constituyente. No era vinculante esa demanda, pero se hizo vinculante por la fuerza de la razón.

Mientras más cabildos, asambleas y otros organismos haya para discutir, mucho mejor. Que estén existiendo simultáneamente con la Convención Constitucional. Creo que la Convención debería prever tener audiencias con representantes de los cabildos, de esos organismos, que de alguna manera van a estar en territorios, en regiones. Los convencionales tienen que estar abiertos a eso. Harían muy mal si se oponen a eso y cierran las puertas y se van a encerrar a un edificio, le ponen candado y se encierran ahí. Tiene que ser abierto, transparente, y que el pueblo esté mirando cuáles son las posiciones de cada uno, el pueblo tiene que estar bien informado, porque después hay un plebiscito de salida para aprobar la nueva Constitución.

Ahora, los convencionales podrían reunirse y tomar decisiones, porque por ejemplo, se les impuso ese quórum de 2/3 para aprobar las materias, pero pueden reunirse y decir que no, que puede haber otro quórum para algunas materias. En la actual Constitución muchas materias son de 2/3 y hay otros de 3/5. El candado puesto por la Constitución de (Augusto) Pinochet, sigue operando en relación a la nueva Constitución, a través de la Convención. Nosotros estamos analizando en la Bancada Parlamentaria del Partido Comunista algunas reformas para cambiar eso, aun estamos a tiempo.

Partidos y convencionales

Hace mucho tiempo que en el país hay una campaña anti partidos, que pretende imponer el apoliticismo, que muchas veces se confunde con ser independiente, con ser apolítico. Ser independiente no significa ser apolítico, no es un sinónimo. Se puede tener un pensamiento político y no militar en un partido. Hay independientes que fueron presidentes de la República, y fueron de derecha, como Jorge Alessandri, y era independiente, ¿pero independiente de qué?, si era de derecha, respondía a los partidos de derecha, a los consorcios de empresarios. Esa es una campaña que viene de la dictadura, prohibió a los partidos políticos, hizo política genocida contra los partidos, asesinó a militantes, aplicó tormentos a muchos de ellos. Y dele que dele, muchos años la cantinela en contra de los partidos políticos. Eso queda pesando como un lastre en la sociedad. La derecha se aprovecha de eso.

Cuando se habla en contra de los partidos políticos, ¿lo hablan en la derecha, los partidos de la derecha? No pues. ¿Dónde metieron esto del bichito de los partidos políticos, que son los malos de la película? Fundamentalmente en los sectores populares, desgraciadamente. Ahí se ve baja de la votación, desconfianza hacia los partidos. Los partidos han cometido errores, los dirigentes políticos también, hemos conocido temas de corrupción y otros. Ahora, esta Constitución que el pueblo quiere cambiar, no la hicieron los partidos políticos, la hizo la dictadura, con Jaime Guzmán, con once personas, ellos la hicieron.

Ahora los partidos y todos los que votamos por el Apruebo queremos cambiar esa Constitución, todos. En eso tenemos que empeñarnos todos, si nos dividimos por cuestiones formales, porque si los partidos, porque si los independientes, porque si los dirigentes sociales, nos va a ir mal. Tenemos que tratar de conseguir una convergencia de todas las voluntades que están por el Apruebo, lo otro sería un error grave. Si nos vamos a dividir entre los que son de un partido, los que son independientes o los que son dirigentes sociales, estamos mal.

En todo esto, como en otros países y en cualquier sistema, los partidos políticos son imprescindibles, sin partidos no hay gobierno, no hay funcionamiento. Más bien hay que mirar a los partidos políticos por lo que representan. Porque si alguien va a ir a votar por convencionalistas que estuvieron por el Rechazo, está muy desubicado, tiene que poner una brújula.

En esto, los partidos políticos tenemos una responsabilidad histórica, de unir y no dividir, frente al proceso constituyente. Esta no es cualquier elección, esa una elección para elegir a los convencionales que van a redactar la Constitución que va a regir al país los próximos 30, 40, 50 años, y a eso debemos responder.

Bolivia, Estados Unidos

El pueblo de Bolivia se impuso, impuso la vuelta a la democracia, todo eso por encima de un golpe de Estado, muchas muertes, juicios contra Evo Morales y sus ministros. Asumió el mando el nuevo Presidente de Bolivia (Luis Arce), y va a tener una tarea dura, porque la situación económica boliviana pos pandemia no es buena y en corto plazo la presidenta de facto echó abajo mucho de lo que se había avanzado (en el gobierno de Evo Morales) en muchos años en Bolivia.

Hay que desearles mucho éxito, todas las miradas van a estar puestas en Bolivia, en ese proceso, que es muy interesante, donde hay una mezcla de muchas cosas. Están, por un lado, los trabajadores, el mundo social diverso, todos los pueblos originarios, las fuerza de izquierda, y también hay una derecha que es bastante ultra en su forma de actuar, tal es así que apoyaron el golpe de Estado del año pasado. Vamos a ver cómo será la convivencia con las Fuerzas Armadas y las policías que se prestaron para ese golpe de Estado. También hay que ver cómo se mueve la Justicia, porque en el gobierno que terminó se cometieron violaciones muy serias a los derechos humanos, hubo sectores que subvirtieron el orden democrático.

Hubo una intervención externa que la hizo la OEA (Organización de Estados Americanos), que fue la que ambientó, propició el golpe de Estado en Bolivia. Estaba (Donald) Trump en el gobierno (de Estados Unidos) y, claro, a este triunfo del proceso boliviano se suma un nuevo elemento muy positivo mundial, de la derrota de Trump. Ya esa política ultraderechista, diría neofascista de Trump, que auspiciaba el neofascismo en el mundo entero, ha sido derrotado. Por estrecho margen, cuidado con eso.

Es posible que Estados Unidos vuelva a la comunidad de naciones, que se reintegre a la Organización Mundial de la Salud, a las instancias medioambientales, y se atenga a respetar los acuerdos sobre proliferación de armas a nivel mundial, algo que Trumpo echó a un lado con el peligro de desatar una guerra de consecuencias imposibles de impedir. Pudiera ser que este gobierno (de Joe Biden) tuviera una mirada diferente hacia América Latina, yo diría de más colaboración, de política económica, en igualdad de condiciones, respetando lo que es cada país. Pero no dándole privilegios a las grandes corporaciones, porque eso es lo que pasa, las intervenciones estadounidenses son para que las grandes corporaciones se apropien de recursos, del petróleo, del gas, del litio, de las riquezas naturales de los países.

También hacia los migrantes, desde luego ante toda esa política racista que estaba llevando adelante Trump, eso tiene que terminarse.

Ojalá sea un cambio positivo en Estados Unidos. Hay que destacar esa participación tan potente del pueblo estadounidense, que casi no la conocíamos, muchos ni la sospechaban. Eso da cuenta que Estados Unidos no es una sociedad donde no haya pensamientos progresistas y diversos, como en todos los países. Tampoco que el pueblo no se pronuncie. Si el pueblo se pronuncia, como ahora, es un gran alivio para el mundo entero.

Si Estados Unidos restablece las relaciones tan deterioradas que dejó Donald Trump con China, eso sería de beneficio para la economía mundial. Respecto a Cuba, esa puerta que abrió (Barack) Obama y que cerró tan violentamente Trump, debiera reabrirse, no solo en provecho de los cubanos, sino de sectores de Estados Unidos, incluso empresariales. Respecto a Venezuela, mantener un bloqueo tan criminal como el que hay ahora, eso debiera también revertirse, por razones humanitarias incluso, y cambiar la forma de relacionarse con Venezuela. Por más que sea adversario o enemigo ideológico, tiene que haber una forma de convivencia, no puede ser que un imperio, que una potencia imperial, actúe de esa manera con países como Venezuela, como el nuestro.

(El Siglo es Soberanía Informativa. Información para el Conocimiento. Por ello es generador de contenidos que contribuyen al análisis, el debate, la profundización temática)

 

 

 

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