En entrevista con el diario La Jornada el presidente electo dijo que no hay garantía de que no haya otro golpe e hizo un análisis de la situación producida en su país.

La Paz. 11/2020. El presidente electo de Bolivia, Luis Arce, concedió una entrevista al periodista Luis Hernández Navarro del diario mexicano La Jornada, de la cual se entregan párrafos destacados:

La crisis del golpe

“Cuando dan el golpe, nos encuentra desorganizados, desunidos y con una victoria en las elecciones, empañada por la participación de la OEA, que veía un supuesto fraude.

Las organizaciones sociales estaban en la incertidumbre ante una derecha que tenía 21 días bloqueando el país, particularmente las ciudades, con efectos en la gestión y en la economía. Ese movimiento desata el golpe de Estado.

Nuestras organizaciones sociales se movilizaron tímidamente para defender al gobierno del compañero Evo. No pudieron reaccionar oportunamente. Cuando viene la reacción es tarde, porque el golpe se consuma. Vienen las fuerzas armadas, la policía y todos los órganos represivos del Estado y se consolida el golpe.

Fue un golpe de Estado cruento, que instauró un régimen que no era democracia. El ascenso de la señora Áñez fue inconstitucional. La población tiene una herida de no haber podido reaccionar oportunamente. Tiene una deuda con el Movimiento al Socialismo (MAS), luego de haber hecho tantas cosas por el país: de haber crecido, hecho obras, mejorado la educación, la salud, el nivel de vida de la gente. Todo eso se acumula junto con la derrota por la fuerza del pueblo en las calles. Ahí hay una herida en el pueblo boliviano que no estaba cicatrizada.

El segundo consiste en que el gobierno de facto, en lugar de hacer gestión, empieza a hacer persecución política a dirigentes con el pretexto de la pacificación. Mete a muchos de ellos en la cárcel por actos supuestamente sediciosos.

Luego viene una sensación de que la economía está mal. En el último trimestre del año pasado y en el primer trimestre de este año, sin coronavirus, el manejo económico era malo.

El tercer elemento tiene que ver con la pandemia, su mal manejo, y el uso que le dan. La derecha tenía el plan de que las elecciones se realizaran hasta 2021. La pandemia les da oportunidad de postergarlas. En una primera instancia, la fecha de elecciones era el 3 de mayo. En abril, deciden llevarlo a agosto, luego a septiembre y luego a octubre. El pueblo, a través de la Central Obrera Boliviana y el Pacto de Unidad, se moviliza en plena pandemia y logra arrancar una fecha definitiva para las elecciones: el 18 de octubre.

Son un cúmulo de cosas, más el mal manejo de la pandemia, que puso a Bolivia en el sexto lugar en la relación de muertes con respecto a habitantes. En las elecciones se va viendo eso y a una derecha sin ideas, sin propuestas. No proponían algo nuevo. Su consigna era ‘que no vuelva el MAS’.

En cambio, nosotros fuimos con una propuesta para salir de la crisis. Tuvimos el voto oculto de la clase media, que había participado en las jornadas de octubre del año pasado y que se volcó al MAS, porque era el único partido que le podía proponer y garantizar estabilidad económica, política y social”.

Garantías para evitar otro golpe

“Nunca existe una garantía cuando están las cosas así y además la policía es endeble. Pero ahora las condiciones son diferentes.

Tenemos una victoria contundente del pueblo boliviano con 55 por ciento, inobjetable. Con un árbitro de ellos, designado por este gobierno, por la dictadura, por los partidos políticos que participaron en el golpe Estado. Las Fuerzas Armadas y la policía han sido duramente criticadas por el pueblo de Bolivia por lo que ocurrió. Ellos saben que han dañado su imagen e institucionalidad. La población se está dando cuenta ahora de que en realidad estos minoritarios son los que buscan la violencia, no nosotros.

La situación de la economía

“Para darle algunas cifras de comparación. La proyección de interno bruto para esta gestión 2020 está entre menos 8 y menos 11 por ciento. Es más, de acuerdo con las cifras oficiales de este gobierno, tres meses atrás ya habríamos alcanzado menos 8. Estamos con rumbo a profundizar la crisis. Esto, cuando Bolivia crecía a 8.2 por ciento. Es una caída de 15 o 16 puntos porcentuales, que es mucho. Por otra parte, el desempleo. Teníamos un desempleo de apenas 4 por ciento. Ahora supera 30 por ciento.

Otro elemento es el déficit fiscal. Planteamos que íbamos a llegar a 6 por ciento de déficit fiscal. Pero ellos, ya a esta altura -y no ha acabado el año-, están en 9 por ciento de déficit fiscal. ¡50 por ciento más!

El otro tema es la deuda. Es un tema muy preocupante. La deuda la dejamos en 25 por ciento del PIB. Ahora ya está a más de 32 por ciento, acercándose a 38 por ciento.

Lo más importante: ha crecido la deuda interna del Banco Central, es decir, la maquinita de hacer billetes. Nosotros dejamos una deuda de cerca de 3 mil millones, más o menos, y ellos, en este tiempo, ya se han prestado entre 7 mil y 9 mil millones. Sumando estos 3 mil, ya estamos entre 11 y 12 mil millones. Es la estimación, porque no hay cifras. Estamos hablando que se habría cuadruplicado la deuda interna, con sus consiguientes riesgos sobre la inflación.

El deterioro es muy fuerte. Con las cifras que hemos visto, salir de la crisis, para retomar el nivel de crecimiento, nos va a demandar entre uno y medio y dos y medio años. Va a ser un trabajo duro.

Felizmente tenemos un plan para sacar el país adelante. Queremos implementarlo a la brevedad. Entre el siguiente año, el año y medio que viene, vamos a estar retomando las cifras que teníamos antes del golpe de Estado y de la pandemia”.

 

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