Se resaltó que votó Apruebo y que es nueva generación UDI. ¿Eso cambiará la doctrina seguida en Interior? La difícil relación con el jefe de Carabineros y el tono autoritario de La Moneda.

Equipo El Siglo. 04/11/2020. 1 ¿A quién se debe Rodrigo Delgado? ¿A su perfil propio o al perfil del gobierno? Esa es una primera premisa a establecer, cuando en ámbitos políticos y en medios de prensa se comenzó a resaltar que el ahora ex alcalde de Estación Central pertenece a una nueva generación de la UDI (Unión Demócrata Independiente), que es más versátil y con nexos con la oposición, que votó Apruebo en el último plebiscito y que viene a ser “un rostro joven y fresco” en el gobierno. La segunda premisa es la interrogante: ¿todo eso implica que dejará de lado las tesis y actuaciones autoritarias de Interior, que no respaldará las acciones represivas de Carabineros, que se preocupará de los derechos huamnos, que diseñará una política para La Araucanía?

2 Es difícil suponer que Delgado, finalmente militante de la UDI y seguidor de la doctrina de esa colectividad, se vaya a apartar, o se pueda apartar, de la actual política de seguridad pública y orden seguida por el gobierno de Sebastián Piñera, caracterizada por priorizar el uso de la fuerza, avalar y respaldar a Carabineros, reprimir la movilización social, despreocuparse y no dar respuestas ante las negativas cifras de violaciones a los derechos humanos, insistir en que los problemas en el país tienen que ver con la violencia y el vandalismo. Más aun si se considera que su antecesor, también de la UDI, Víctor Pérez, tuvo que renunciar precisamente por esas actuaciones, pero no porque Piñera no compartiera su comportamiento y sus decisiones. La salida forzada de Pérez no se debió a que en La Moneda modificaran los criterios de actuación de Interior, sino a una acusación constitucional promovida por la oposición. Así, es difícil suponer que Delgado logre un cambio profundo en la dependencia, aunque le puede dar otro sello comunicacional o de formas.

3 Un desafío de Rodrigo Delgado es el relacionamiento con el alto mando de Carabineros y específicamente con el general director, Mario Rozas, posicionado y anclado por Sebastián Piñera. Ya en la tarde se filtraba que entre los generales se hablaba del jovencito llegado a Interior, con quien ellos no tienen la amistad ni los nexos que tenía con Víctor Pérez, un experimentado cuadro de la dictadura que llevaba años de relacionamientos con los militares y los carabineros. Rozas está fuerte en La Moneda, aunque haya cuestionamientos y resulte difícil -hasta la fecha- sacarlo. El general director ya vio pasar a tres ministros del Interior, dos de ellos hombres de “Los Coroneles” de la UDI, autoritarios, con fuertes lazos con los poderes fácticos, partidarios de la mano dura ante la protesta social. Delgado no llega ante Rozas y el alto mando como un personero experimentado y respaldos macizos, y frente a él el general director podría tener una actitud impositiva y al menos pareja, pese a que el nuevo ministro es su jefe. ¿Cómo reaccionaría Rodrigo Delgado ante las nuevas y previsibles violaciones a los derechos humanos cometidas por Carabineros? ¿Los defenderá como lo hicieron Andrés Chadwick, Gonzalo Blumel y Víctor Pérez cuando se descubran nuevos montajes, alteraciones de instrumentos públicos, coordinaciones para mentir y alterar los hechos, ocultamiento de pruebas, como lo vienen haciendo oficiales, suboficiales y funcionarios de la policía uniformada?

4 Se vienen las elecciones y dentro de ellas la elección de los convencionales para la Convención Constitucional. ¿Cómo asumirá esa tarea en un gabinete donde los más duros e integrantes del equipo políticos más cercano a Piñera son personas del Rechazo? ¿Cómo se relacionará con la presidenta y el secretario general de la UDI que representan posiciones ultraderechistas dentro de la colectividad, que hablan permanentemente de combatir a “la extrema izquierda” y a “los violentistas” cuando se refieren a los manifestantes. ¿Primarán sus posiciones esgrimidas cuando estuvo a favor del Apruebo?

5 La tarea de ser el jefe de gabinete de un gobierno fracasado, autoritario, represivo, sin rumbo, trastoca cualquier perfil “fresco” que pueda tener Rodrigo Delgado. Si continúan las decisiones de Interior de no asumir las violaciones a los derechos humanos, respaldar ciegamente a Carabineros, persistir en una política militarizada en zonas mapuches, recurrir a medidas autoritarias y de respaldo a sectores desestabilizadores y conservadores, de poco le servirán a Delgado los vínculos con gente de la oposición. Quizá su perfil se use comunicacional y mediáticamente, pero políticamente es muy probable que no tenga mayor efecto en su gestión, sin el tonelaje como para imponerle a Piñera y su equipo duro, un cambio de política o de actitud. Lo más probable es que el ex alcalde de Estación Central tenga, con el tiempo transcurrido, que guardar su perfil propio en un maletín, y tomar en sus manos el perfil del gobierno. Hasta que aguante.

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