Es imperativo hacernos cargo y debatir el contenido que debería tener nuestro nuevo pacto social, nuestra nueva Constitución.

Fernando Monsalve. Abogado. 05/11/2020. Luego del histórico triunfo del 25 de octubre recién pasado, nos enfrentamos al inmenso desafío de plasmar las esperanzas, sueños y dignidad que el  pueblo chileno tanto añora y por el cual tanto se ha luchado.  Es así como es imperativo hacernos cargo y debatir el contenido que debería tener nuestro nuevo pacto social, nuestra nueva Constitución.

El gran constitucionalista latinoamericano Roberto Gargarella[1] ha sido claro al describir aquella imperiosa necesidad de transformar o modificar el verdadero poder en las constituciones, para que, de manera cierta, los derechos y aperturas democráticas y de participación real, tengan una resultante o ejecución efectiva. Es así como ha acuñado el concepto de “sala de máquinas” a esas instituciones y poderes que no han sido y deben ser reconstruidos o eliminados, para poder encontrarnos ante una Constitución que realmente sea moderna y de la ciudadanía.

En nuestro país, a pocos meses que se elijan ciudadan@s que representen a todos/as en la eleboracion de un nuevo pacto social constitucional, lamentablemente poco o nada se ha discutido, debatido y propuesto respecto de la denominada parte orgánica y/o sala de máquinas del poder.

Las discusiones y planteamiento han sido profusos respecto de derechos y principios que debiesen regir nuestra nueva carta fundamental (derecho a la salud, a la vivienda, a la sindicalización, etc.) incluso respecto del modelo económico y del rol del Estado, pero poco y nada de lo que ejecutaría o derechamente bloquearía esos derechos, las instituciones y poder concreto.

Según Gargarella este “olvido” “se trata, ante todo, de que no reconocemos el peculiar lugar que ocupa la parte orgánica no reformada: lo que está en juego es el núcleo básico de la organización de poderes, esto es, la sala de máquinas de la Constitución.[2]

En el proceso constitucional que se nos avecina es fundamental entonces comenzar a discutir respecto de, al menos, aquellos organismos que constituyen explícitamente las eventuales piedras de tope para el ejercicio pleno de nuestros futuros nuevos derechos:

1.- Poder Judicial: es necesario discutir profundamente la democratización en los nombramientos y carrera funcionaria, tanto vía elección popular como vía concejo de la magistratura. Es urgente que este poder del Estado sea transparente y no responda a intereses de quienes determinan sus nombramientos, sino que respondan a las exigencias del ordenamiento jurídico y con ello del soberano, que no es otro más que el pueblo.

2.-  La existencia de la defensoría del pueblo y de un Ministerio Publico independientes, con autonomía y reales facultades para defender nuestra nueva constitución y sus leyes. Nunca más supeditadas a los nombramientos ni a cuoteos políticos.

3.- La existencia o no de un Tribunal Constitucional, y en caso de existir, que sea con facultades acotadas a su real función y no como una tercera cámara, que ha sido en la práctica su actual funcionamiento. Adicionalmente con autonomía en cuánto a la elección de sus integrantes en caso de existir.

4.- La Contraloría General de la Republica, sus facultades e independencia total como contrapeso del poder y actuaciones de la administración del Estado.

5.- La necesaria existencia del referéndum revocatorio de las autoridades electas popularmente, con mecanismos claros y consagrados.

6.- La iniciativa popular de ley

7.- El régimen de gobierno, ¿hiperpresidencialista como hoy? ¿Parlamentario? Semi presidencialista?

8.- La unicameralidad o bicameralidad de  nuestro Congreso Nacional.

9.- La duración de los cargos populares y la re elección en los mismos.

De esta forma, existen muchas otras materias que se deben comenzar a discutir y profundizar,  es asi como sin tener claridad sobre estos aspectos en una constitución, todo el resto, la parte dogmatica, dejará de tener un efecto y consecuencia real en la vida de tod@s quienes han luchado por este momento refundacional.

Todo esto, es una obligación histórica para la izquierda constituyente, que a partir del 26 de octubre debe trabajar sin cesar para que lleguemos a abril con una sala de máquinas coherente, que dé respuesta efectiva a los requerimientos y necesidades que el pueblo ha impulsado desde la calle.

[1] Abogado y Sociólogo, Doctor en derecho por la Universidad de Buenos Aires y la Universidad de Chicago, postdoctorado en la Universidad de Oxford.
[2] Revista Nueva Sociedad Nº 257, 2015

 

 

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