El gobierno, la UDI, RN, Evópoli, poderes fácticos, grande empresarios, medios conservadores, planes distorsionadores, avasallados.

Patricia Ryan. Periodista. 25/10/2020. Fue una gran derrota para la derecha. Para el gobierno de Sebastián Piñera, para el conglomerado “Chile Vamos”, para el pinochetismo y la ultraderecha representada en grupos como el Partido Republicano, para los centros de estudios, para los medios conservadores, los poderes fácticos y los directivos y miembros de los gremios empresariales y los consorcios financieros.

Lo sabían y comenzaron a plantear que con los resultados del plebiscito “gana Chile”, que “nadie puede atribuirse un triunfo”, que “será oportunista el que capitalice este resultado”. Al mismo tiempo planificaron colocar a la administración piñerista como la que consiguió este logro plebiscitario y este lunes la derecha orgánica hará un acto político para celebrar “el triunfo” después de la consulta ciudadana.

Algunos segmentos de la derecha previeron con antelación lo que venía y se subieron a un carro que despreciaron durante décadas. Y aparecieron los que respaldaron el Apruebo, planteando su postura de respaldar una nueva Constitución. Son perdedores que se anticiparon a una derrota y ahora querrán ser mencionados como vencedores.

Y es que toda la derecha perdió esta batalla ideológica, política, institucional y estratégica el año pasado. Hay que recordar que todos los sectores del oficialismo y del conservadurismo criollo, sin excepción, rechazaron que el programa de gobierno de Sebastián Piñera contuviera el seguimiento del proceso constituyente iniciado en el gobierno de Michelle Bachelet; luego, iniciada esa administración, absolutamente todos los dirigentes de derecha se opusieron a que siguiera cualquier proceso constituyente y desecharon la opción de nueva Constitución; además, “Chile Cambio” y La Moneda se opusieron a reformas y pretendieron echar por tierra cambios operados durante el gobierno de Bachelet.

Distintos analistas y representantes políticos apuntan y recuerdan en estos días que la crisis política del año pasado, en el marco de la revuelta social, sobre todo en las semanas de noviembre, tenían acorralado al Piñera y su gobierno, la frase “renuncia Piñera” era masiva y repetida, se hablaba del colapso del gobierno de derecha y en ese marco, algunos estrategas del oficialismo se abrieron a un “acuerdo político” para salir de ese callejón y el eje fue dar luz verde al plebiscito por nueva Constitución; un costo alto, pero acorde a la crisis que vivían. De allí que la presidenta de la ultraderechista Unión Demócrata Independiente (UDI), le enrostrara al presidente de Renovación Nacional (RN) que se había salido con la suya con el “acuerdo político” que llevaba a la consulta plebiscitaria. Se sabe que la UDI aceptó a regañadientes el plan, porque desde La Moneda le informaron que sin eso, era impredecible lo que pasara con el gobierno y el escenario político.

Ahí empezó la derrota de toda la derecha que, según sectores de la oposición, recibió oxígeno para sortear la crisis. Como sea, tuvo que decir que sí a algo que durante años dijo que no. Eso calza con que lo ocurrido al instalarse el plebiscito, fue un triunfo del pueblo y una derrota de los sectores conservadores.

Fueron avanzando los meses, y todo análisis y encuestas apuntó a que el Apruebo nueva Carta Magna arrollaría. Asimismo, que la gente se inclinaría por la Convención Constitucional como órgano que redactará el nuevo texto constitucional. De ahí surgieron tesis y planes como los de Joaquín Lavín, Manuel José Ossandón y Pablo Longueira, de aparecer respaldando el Apruebo e inclusive la Convención Constitucional.

Claro que la inmensa mayoría de la derecha levantó una postura de Rechazo, una oposición férrea a la nueva Constitución, se movieron piezas comunicacionales, parlamentarias, políticas, fácticas, y en el momento de convencerse de que el Apruebo ganaría, apostaron por reducir la ventaja con el Rechazo, lo que fracasó rotundamente con alrededor del 70% a favor del nuevo texto constitucional y un bajo 25% en contra.

Por lo demás, los datos electorales apuntaron a que fue una derrota de la base social de “Chile Vamos” que pudo imponer el Rechazo en un porcentaje bajo de comunas.

Es difícil que con el escenario que termina instalándose la noche de este domingo, la derecha o segmentos de ella, e inclusive Sebastián Piñera, puedan convencer a alguien que salieron ganadores o fueron parte del triunfo social y democrático. La derecha, en su conjunto, recibió un golpe muy fuerte. Tanto o más del que recibió con la revuelta social.

En términos de fondo, fue una derrota de la institucionalidad política, del modelo neoliberal, de las tesis conservadoras, de los preceptos ideológicos de la derecha y del pinochetismo.