La voz del pueblo determinó nueva Constitución y cambios profundos en la estructura económica y social. La gravitación de la movilización social y la participación electoral.

Equipo El Siglo. 25/10/2020. 1.- Un triunfo contundente, histórico, popular, se produjo este domingo. El primer dato del análisis es casi el 80% de apoyo a la opción Apruebo una nueva Constitución, porcentaje que estuvo arriba de la mayoría de las encuestas, análisis y proyecciones. Demostró un desbordamiento positivo de la ciudadanía en la exigencia de que haya un nuevo texto constitucional.

2.- Otra victoria aplastante y significativa fue que la Convención Constitucional obtuviera también más del 70% de las preferencias de las y los ciudadanos como órgano que redactará la nueva Carta Magna. Nadie, absolutamente nadie, predijo esa diferencia con la Convención Mixta que no llegó ni al 30% de la votación. Tantas veces se habló de que la gente podría estar confundida con la Mixta, que no se comprendía lo de las convenciones, que ahí la diferencia sería estrecha. Y el pueblo demostró que estaba informado, que comprendía, que tenía claridad respecto a sus opciones, si no, es imposible explicar ese resultado a favor de la Convención Constitucional.

3.- El fantasma del abstencionismo se escabulló y si bien los datos cercanos a la medianoche de este día no indicaban un aumento ostensible de la participación, comparado con elecciones anteriores, sí dieron cuenta de una concurrencia importante de la gente a las mesas de votación, sin olvidar que rige el mecanismo de voto voluntario. Como sea, algo que quedó claro fue la disposición de una amplia mayoría a participar en el acto plebiscitario.

4.- Nadie que pretenda describir el cuadro político y social chileno instalado este domingo podrá esquivar el significado de casi un 80% a favor del Apruebo y de la Convención Constitucional. Fue, sumado a lo ocurrido con la revuelta social del año pasado, la confirmación de que el país cambió y de que Chile no solo despertó, sino que está muy despierto. Ahí estriba la voluntad soberana respecto a lo que debe venir en el país y que, si se trata de querer otra Constitución, implica desarmar una estructura económica, institucional, jurídica y militar que está en el origen de la desigualdad, el abuso, la represión y la falta de participación. Eso establece un desafío respecto a que lo que viene del proceso constituyente, la elección de las y los integrantes de la Convención Constitucional y la redacción del nuevo texto de la Carta Magna, debe dar cuenta de este casi 80% que se expresó nítidamente.

5.- En todo caso, estas son horas y días en que el pueblo celebrará un triunfo contundente en una de sus aspiraciones y demandas. Más allá de vocerías de dirigentes, ministros o parlamentarios, los protagonistas de la jornada son millones de chilenas y chilenos, jóvenes, trabajadores, pobladores, mujeres, profesionales, artistas, indígenas, que votaron a favor de una nueva Constitución. Como hace un año en la revuelta social, el pueblo fue el protagonista y construyó esta victoria semana tras semana, en cabildos, asambleas, marchas, encuentros, en las redes sociales, en sus organizaciones territoriales y sociales. Quedó demostrado que son las ciudadanas y los ciudadanos de los dirimen los temas a nivel nacional. En el último año, demostrado que lo hacen con la movilización, organización y con el ejercicio del voto. No es entre cuatro paredes, cocinas legislativas, acuerdos de unos cuantos, labores de la elite donde se está decidiendo el futuro del país. Los sucesos de los últimos meses demuestran que el país, la sociedad, marchan en función de la manifestación multifacética y creativa, de la organización y autoconvocatoria popular, del compromiso de la gente con expresar su voluntad a través del voto.