El último análisis del experto electoral Axel Callis de Data Influyes. El factor abstención y el efecto de la distancia que exista entre el Apruebo y el Rechazo.

Yani A. Paulsen. Periodista. Arica. 23/10/2020. Más allá de los cálculos que se están haciendo en sectores del oficialismo acerca del valor de legitimidad que tendrán los márgenes de diferencia entre el Apruebo y el Rechazo, existe coincidencia en el escenario nacional de que el resultado del plebiscito de este domingo ya está jugado. Y con ello se ha instalado una sensación térmica en el ambiente de triunfo de las opciones del Apruebo y Convención Constitucional.

Al fin y al cabo, terminó por diluirse el riesgo de que no se haría el plebiscito o que por miedo a contagios del nuevo coronavirus la gente se desanimaría de ir a votar. Y, en cambio, sí “se respira optimismo en todas partes”, más allá de cómo respondan los distintos segmentos etarios, como señala Axel Callis, sociólogo y experto electoral de TuInfluyes, aun cuando en su visión el miedo al contagio en el mundo de la clase trabajadora “se perdió por obligación dado que tuvieron que trabajar y estar sobreviviendo durante mucho tiempo”.

Hace varias semanas las encuestas están adelantando una predicción bastante auspiciosa de que estarían votando más de 8,7 millones de electores de los 14 millones 855 mil personas a lo largo del país que pueden ir a votar.  Aunque para Callis esa valoración será buena o mala dependiendo con qué se compare, porque si la estimación se mira a la luz del plebiscito del ’88 donde votó casi el 91% de la población mayor de 18 años, “es bajísimo”, y si “equivale a cifras de hoy serían 13 millones, entonces cuando uno plantea 8,7 millones, teniendo como referencia el plebiscito del ’88, es insuficiente”.

En cambio, si la referencia es la última elección presidencial “cuando en segunda vuelta llegaron 7 millones y entre ambas, primera y segunda vuelta, llegaron 8 millones de personas distintas a votar, 8 millones no parece un número inabordable sino que más bien moderado, conservador, así es que debería estar de ahí para arriba”.

Con todo sigue siendo un factor crítico de este proceso eleccionario el nivel de participación, que por el hecho de estar asegurado el resultado esperado, algunas personas dejen de ir a votar; y Axel Callis pone acento en la gente mayor y personas con enfermedades crónicas que a lo mejor se restan de hacerlo.

En la experiencia que tiene como analista electoral ha comprobado que una de las razones importantes por las que no vota la gente en Chile, “es porque no tiene plata para la micro”: “las comunas con mayor abstención son comunas grandes donde tomar micro de ida y vuelta con una familia de cuatro personas son 8 mil pesos, lo que es harta plata en la perspectiva de la crisis socioeconómica que vivimos”.

En su opinión, si bien la pandemia puede ser el principal eje de abstención, para las personas mayores, “sigue siendo la distancia y la falta de locomoción y de acceso a los locales una de las principales formas de hacer que las personas no voten”.

Y pese al anuncio de gratuidad en el transporte anunciado por el gobierno, no estaría garantizada para el transporte de superficie ni en Santiago ni en regiones. Callis señala que la exención puede ayudar en algo a las personas que viven en el eje del Metro en Santiago o Valparaíso (Merval) “que es una de las comunas que tiene mayor abstención porque todos viven muy lejos de los locales y para trasladarse tienen que ir al plano y luego cambiar y subir, es una compleja la logística en Viña del Mar y Valparaíso”.

Dificultad también presente en las comunas de Puente alto, La Pintana, La Florida, Maipú, en la Región Metropolitana, donde hay personas que viven muy lejos de los locales de votación. Para el sociólogo, el problema es que “todavía en Chile nadie puede elegir el local donde quiere votar”. Y la correlación entre la distancia del lugar de votación y abstención, bastante estudiada, “demuestra que las personas que viven a menos de 10 minutos caminando votan más que los que viven más lejos”.

De todos modos, la fuerza de mayores votantes esperada para este domingo podría arrastrar a las otras votaciones que se vienen en abril, de alcaldes, gobernadores y convencionales. Y este fenómeno, también bastante analizado en la academia, indica que “cuando hay una elección vinculante con otra y esta tiene alta participación y están cercanas en el tiempo se produce un efecto inercial bastante poderoso”. En este caso el olfato de Callis dice que “es la elección de constituyente la que sería el gancho para todos los que ganen este domingo”, que en una comparación simple es como ir al casino, y “normalmente las personas que ganan quieren volver a ir al casino a ganar de nuevo, se produce una experiencia positiva respecto a eso”, explica. Es decir, “si votan sobre 8 millones y medio vamos a tener una elección municipal de las más concurridas en la historia de las elecciones municipales, de todas manera”, predice.

En cuanto a lo que pasará con las protestas, de si éstas continuarán después de haberse ganado el plebiscito, el experto electoral señala que dependerá de la cantidad de gente que vote. “Si hay una respuesta masiva, yo creo que la calle no va amainar, pero sí la violencia podría amainar, es decir, efectivamente lo que se institucionaliza es un camino con una legitimidad bastante grande en términos de masividad. Si vota poca gente, evidentemente que la incertidumbre va a estar mucho más presente y ahí no sería extraño que volvieran actos un poco más radicalizados”.

El escenario siguiente a la conquista del resultado esperado, relacionado con la preparación para la elección de convencionales, ve la contradicción que se viene frente a la necesidad de que haya mucha más participación de independientes y personas de la sociedad civil y de las asambleas territoriales.

De un lado, la parte buena, la parte llena del vaso, es que “la Cámara de Diputados aprobó hace una semana o diez días rebajar el número de firmas y hacer mucho más simple la inscripción de independientes, se estaría rebajando de 0,4% a 0,2% y la lista de 1,5% a 0,5%. O sea estaría bastante al alcance de cualquier persona inscribirse que tenga un mínimo respaldo, incluso ya no es necesario llevar a los firmantes a la notaria, sino que sería con clave única”.

Del lado del vaso medio vacío “la dispersión evidentemente va a ayudar a la derecha a obtener un numero de constituyente mucho mayor que el número de votos que saque porque va a haber mucha más dispersión en la oposición y la dispersión siempre ayuda a la derecha”.

La redacción del nuevo texto constitucional

Por lo pronto, el experto no está “para nada preocupado” por cómo se tenga que redactar la Constitución, tarea que tendrán los 155 convencionales de ganar la opción Convención Constitucional este domingo. “Yo creo que es un tema absolutamente fácil. Y lo digo porque creo que el sentido común es lo que se necesita para redactar una Constitución, para eso existen personas especializadas que son los que escriben” A su modo de ver, “el déficit mayor en una eventual Asamblea Constituyente es tener la sabiduría para determinar lo que necesita  y no necesita la gente y ahí operan los sentidos comunes”.

“La redacción es comprable en el mercado, es decir, pedirle a alguien que escriba no cuesta nada, lo importantes es saber qué debe escribir en términos de ideas y conceptos y visión y desde ahí una persona que no tenga ningún estudio puede tener tanta sabiduría como un doctor en constitucional. Yo confío más en personas con sabiduría que tiene mucho estudio”.

Y sobre si se deba escribir la Constitución sobre una hoja en blanco o partir de algún documento base como, por ejemplo, el Informe Ejecutivo que hizo el Comité de Sistematización en enero de 2017, que fue validado por el Consejo Ciudadano de Observadores y que reunió todas las actas del proceso participativo iniciado en el segundo gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, Callis es de la idea que en un proceso constituyente es preferible “no tener nada a la base”. Que “lo primero es ver quiénes serán los electos, cuál es la correlación de fuerzas que va a existir adentro y cuales son la competencias, los saberes que van a haber ahí”.

Su sugerencia es abordar lo más complejo al principio que es ponerse de acuerdo en el reglamento de la Convención Constitucional, y respecto de las ideas de constitucionalistas “hay que tenerlas como referencias pero no las pondría en un lugar sagrado; refiero a gente del pueblo a un exceso de abogados”.

Lo más recomendable es: “No hay que tenerle miedo a que personas normales sean los que redacten la Constitución. Mientras menos abogados lleguen va a fluir más”.

Y sobre la paridad, también cree que va a funcionar bien “porque es un elemento mecánico, es decir, no habrá una paridad perfecta, pero vamos a tener algo muy parecido al 50% por cada lado, y también se va a legislar la próxima semana los pueblos originarios”.

El estimulo económico que recibirán los convencionales elegidos será de 50 UF (2,5 millones de pesos), además de lo que acuerden internamente en la Convención, lo que no deja de ser si los elegidos llegan a ser ciudadanos o ciudadanas que han estado sobreviviendo con el sueldo mínimo, por ejemplo. Data Influye, que dirige Axel Callis, indagó sobre la percepción de las personas sobre ese sueldo de los convencionales y la mayoría consideró que es un pago justo o razonable.