El potencial de la cooperación científico-tecnológica entre China y Chile

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La sinergia de ambos países en innovación posee un alto potencial de crecimiento, y para Chile presenta oportunidades que contribuirán a los desafíos que hoy enfrentamos.

 Pablo Lobos Ruiz. Bioquímico, investigador en Universidad de Chile. El desarrollo de China en las últimas décadas ha suscitado interés internacional debido al “sorprendente” avance en sus indicadores de desarrollo, los que dan cuenta de la elevación de la calidad de vida de la sociedad China. Asimismo, ha impactado en el mejoramiento de los indicadores a nivel mundial que son claves para superar desafíos globales tales como la pobreza, la contaminación, la generación de tecnologías limpias, la salud entre otros.

A su vez, esto le ha permitido incrementar su participación en el mercado internacional, pasando de ser una economía fundamentalmente agraria, a una economía en vías de desarrollo con alta participación de la industria que se plantea desafíos de sostenibilidad humana y ambiental, como también de cooperación e integración internacional en diversos campos.

Sin embargo, un análisis más profundo permite despejar las apreciaciones de “sorpresa” o “milagro”, emergiendo las reales razones sobre la que están fundados estos avances. En 2019 fui invitado por la embajada China a participar en el “Seminar of Scientific and Technological Innovation and Entrepreneurship for developing countries”, en el cual se trataron y discutieron, desde la perspectiva de la innovación científica y tecnológica, factores involucrados en el desarrollo basado en el conocimiento y la innovación, así como también experiencias regionales en esta materia.

Un aspecto central, es la conceptualización sobre la que se sustenta la planificación del desarrollo nacional, que combina una mirada materialista dialéctica con las experiencias propias y de otros países, para generar una perspectiva de futuro soberana y un nuevo concepto de desarrollo. Esto facilita la determinación de prioridades, la generación de una perspectiva de largo plazo en la implementación de políticas sociales y económicas, la regulación de la relación entre el sector público y privado, la promoción del conocimiento, la ciencia y la tecnología, y en consecuencia el impulso a la innovación como eje del desarrollo humano.

Así, pese a ser un país de más de 1.450 millones de habitantes, sus planes de desarrollo son concisos y claros, presentan una estructura integral de indicadores de superación de los desafíos sociales, económicos, ambientales y tecnológicos, los que están basados en una visión de conjunto compuesta por cinco elementos- “la construcción económica, la política, la cultural, la social y la de la civilización ecológica”. De esta manera, en el campo de la innovación científica y tecnológica, las políticas de la superación de la pobreza y el medio ambiente juegan un rol central en la articulación de medidas a lo largo de la estructura de actores públicos involucrados, y generan incentivos adecuados al sector privado. Junto a esto, la integración territorial de políticas de desarrollo público-privada permiten ver cómo los resultados exitosos de la promoción en zonas más desarrolladas del país son transferidas a regiones que tienen mayores desafíos, tales como diversificación de su matriz productiva, formación de capital humano de gobiernos comunales y regionales, y el fortalecimiento de las instituciones científicas. Sin duda, la perspectiva solidaria en la transferencia de conocimientos y prácticas acelera los resultados satisfactorios.

En el ámbito de la ciencia, la tecnología y la cultura, el Estado Chino ha emprendido un esfuerzo sistemático en el fortalecimiento de las universidades, instituciones de investigación regionales, y centros nacionales de desarrollo de tecnologías, no sólo con políticas de infraestructura y apertura nuevos centros, sino que también, con políticas de formación de talento humano que han permitido el ingreso de millones de ciudadanas y ciudadanos a la investigación. Por esto, ya no es de extrañar ver a Universidades chinas liderando rankings en investigación y participando de los principales circuitos de colaboración internacional.

Otro aspecto muy interesante es el rol del Estado en la promoción del emprendimiento a nivel local, proporcionando incentivos y seguimiento efectivo a nivel provincial y municipal. De esta manera, la acción coordinada en la planificación territorial y el incentivo de la innovación, concentra los esfuerzos en el desarrollo y escalamiento exitoso del emprendimiento tecnológico a lo largo de todo su ciclo, poniendo el foco de mercado en la comercialización de innovaciones y no en la generación de mercados ligados a la promoción de éstos, como suele suceder en otras latitudes. Se entiende por tanto, la incubación de negocios basados en conocimiento como un proceso en el que, tanto el Estado como privados, participan apoyando de forma sustantiva desde etapas tempranas hasta las fases avanzadas de internacionalización.

Algunas áreas de mutuo interés son, por ejemplo, el desarrollo de herramientas de medicina de precisión para enfrentar enfermedades de forma personalizada, la geofísica y las ciencias aeroespaciales para el estudio de desastres naturales, o el uso de inteligencia artificial para resolver desafíos de movilidad en espacios urbanos complejos. Para avanzar en esta línea, un potencial mecanismo sería el establecimiento de laboratorios internacionales conjuntos entre instituciones de investigación chilenas y chinas, que promuevan la movilidad del conocimiento entre ambas naciones.

Asimismo, la sinergia de ambos países en innovación posee un alto potencial de crecimiento, y para Chile presenta oportunidades que contribuirán a los desafíos que hoy enfrentamos en términos de salud, medio ambiente, territorio, matriz productiva y recursos naturales. Esto puede verse materializado en acuerdos y alianzas para la transferencia bi-direccional de tecnologías, la formación de emprendimientos sino-chilenos a nivel privado, público y de organizaciones sociales, como también alianzas entre municipios de ambos países que faciliten la transferencia de conocimientos y experiencias en problemáticas comunes. De esta manera  podremos ver un avance cualitativo a nuevas etapas de amistad y cooperación no solo en el intercambio comercial, sino también en el intercambio cultural, de conocimiento e innovación, enfocados en el bienestar de ambos pueblos. Sin duda los cambios políticos que se avecinan en Chile pueden ofrecer importantes posibilidades para desplegar este potencial de colaboración.

 

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