No podemos renunciar a ninguna batalla, aunque nos parezca que no es del todo lo que queríamos, porque eso, nunca nos ocurrirá.

Jorge Baradit. Escritor. 22/10/2020. Las luchas del pueblo chileno nunca han sido fáciles ni nada se nos ha entregado en bandeja.

Peleamos con sangre, sudor y lágrimas por avanzar unos centímetros en nuestras reivindicaciones. A veces un metro nos cuesta muertos y aun así podemos llegar a retroceder. No creo que sea el momento de jugar al todo o nada cuando los dados están echados.

Puede que esta no sea exactamente la Asamblea Constituyente que queríamos, pero es una con la que ni siquiera soñábamos hace un par de años.

No es entregarse, no es conformarse, es entender que tenemos que dar todas las luchas que se nos presenten y pelear por todos los espacios que se abran. No podemos renunciar a copar un espacio porque no es como lo queríamos. Este es un espacio DEMASIADO IMPORTANTE como para no pelearlo en las condiciones que sean.

Nunca ha sido fácil para nosotros, nunca lo será. Si la pelea es en su terreno, allá iremos. Nunca va a ser la papa pelada y cocida si eso es lo que esperamos, porque el otro equipo también juega, es poderoso y empuja en el sentido contrario. Demos la pelea por este espacio, también. Sin renunciar a los otros.

Todos los espacios de lucha deben ser disputados, los trabajadores nunca hemos tenido otra opción y esa es nuestra honra y orgullo, además.

No podemos renunciar a ninguna batalla, aunque nos parezca que no es del todo lo que queríamos, porque eso, nunca nos ocurrirá. Lo nuestro es avanzar, nada será regalado ni justo, nunca.