El pueblo chileno supo cómo asociarse, logró una explosión callejera que obligó a la clase política, por primera vez en toda su historia, a escribir una nueva Constitución política.

Jean Flores Quintana. Politólogo. 19/10/2020. Los 30 años de democracia tutelada por el poder empresarial colapsaron el 18 de octubre de 2019. El tinglado institucional impuesto por la Constitución ilegítima de la dictadura cívico-militar resultó ser un éxito para los especuladores de la industria  y de la política transicional, junto con esto, profundizó las severas desigualdades que padece nuestra nación desde sus orígenes republicanos. Las constituciones políticas de 1833, 1925 y 1980 fueron redactadas para la defensa de los intereses de la clase patronal -y siempre- por un puñado de hombres, blancos, santiaguinos, oligarcas.

Desde la Batalla de Lircay en 1830 hasta nuestra Revolución de Octubre, el ejército ha masacrado 27 veces al pueblo. Cada vez que los sectores populares se han levantado, movilizado o exigido mejores condiciones para vivir, la clase dominante teme ver afectados sus intereses y arremete contra su histórico “enemigo interno” poderoso e implacable, sin escatimar en plomo ni balas.

Según el último informe de Amnistía Internacional “Ojos sobre Chile” publicado el 14 de octubre de 2020, que recoge las moderadas cifras desclasificadas por las instituciones respectivas, entre el 18 de octubre de 2019 y el 30 de noviembre de 2019, más de 12.500 personas se atendieron de urgencia en algún hospital público por incidentes ocurridos en las protestas (Ministerio de Salud); Al menos 347 personas resultaron con lesión ocular por impacto de balines (Instituto Nacional de Derechos Humanos). Según datos de Fiscalía Nacional se registraron 5.558 víctimas de violencia institucional, de ellos 1.938 fueron impactadas por armas de fuego; 834 heridos con niños, niñas o adolescentes; 246 hijos, hijas y residentes de nuestra Patria sufrieron violencia sexual, seis por penetración con un objeto y dos por violación, una de ellas, padeció violación múltiple; Existe en el Chile moderno post dictatorial, el Chile del nunca más, 134 compatriotas que fueron torturados, si, torturados por organismos del Estado, y junto a ello, 4.158 investigaciones abiertas por apremios ilegítimos. A estas graves violaciones a los derechos humanos perpetradas por el régimen de Sebastián Piñera mediante las fuerzas armadas, y principalmente carabineros, el pueblo chileno lamenta el asesinato de 31 luchadores sociales a manos de uniformados, sólo en el periodo de movilizaciones octubre-marzo.

El sujeto revolucionario -como colectivo- no puede remitirse a una clase que sólo ocupa un lugar en la estructura productiva, éste existe en tanto actúa de manera revolucionaria. La historia de Chile reciente desde mediados del siglo XX hasta nuestros días, indica que el principal sujeto revolucionario han sido los pobladores, y dentro de este segmento, las mujeres pobladoras, le siguen los estudiantes, y luego los trabajadores. Esto es relevante para comprender que no basta con identificar a la burguesía como adversarios, lo que debemos desmantelar es al capital financiero y derribar las actuales estructuras de poder.

El Octubre Chileno -que estalló en las portadas del mundo- tuvo tal connotación porque el pueblo de Chile manifestó su Poder. Este Poder es el que surge de la asociatividad y se expresa en la capacidad de administrar recursos. El pueblo chileno supo cómo asociarse, logró una explosión callejera espectacular que obligó a la clase política, por primera vez en toda su historia, a escribir una nueva Constitución política. Ahora, con el proceso constituyente abierto por la movilización social es fundamental administrar los recursos reales para convertirlo en una voluntad colectiva que genere una propuesta de nueva sociedad.

Desbordar el proceso constituyente

La tarea recién comienza. Una vez ganado el plebiscito del 25 de octubre en el que una amplia mayoría ciudadana aprobará el cambio constitucional mediante la Convención Constituyente, eligiendo al 100% de los representantes, continuará este ciclo político-social que definirá el carácter de Estado que tendrá Chile en los próximos 50 años.

Como hemos repasado en más arriba, cada vez que el pueblo chileno ejerce su Poder, encuentra férrea resistencia por parte de la clase dominante. Por lo tanto, será indispensable la asociatividad para hacer frente a sus ataques directos e indirectos. Donde existe poder, existe resistencia. Y ellos, los de arriba, tienen el control de los medios de producción, comunicación y coerción, por tanto, defenderán sus intereses a brazo partido.

La experiencia reciente en nuestro país muestra un camino posible: sólo la unión hace la fuerza. Así como fue el poder popular el que abrió este histórico proceso, del mismo modo, fueron las 3 millones de mujeres que se levantaron en todas las ciudades del país quienes ganaron la representación paritaria en la Convención Constitucional, presionado al Congreso para legislar a su favor.