Se habría instalado la tesis del “dejar hacer” para crear clima de violencia. Pasividad, áreas no cubiertas y posibilidad de que policías infiltrados hayan provocado vandalismo.

Equipo El Siglo. 18/10/2020. Fue cuestión de seguir las transmisiones, sobre todo de radioemisoras, el trabajo de medios alternativos y cientos de mensajes en redes sociales, para constatar que en varios puntos de la ciudad de Santiago, Carabineros mantuvo una actitud de pasividad y no presencia en puntos tensos donde todo indicaba que podrían ocurrir episodios de vandalismo, como iglesias, estaciones del Metro y edificios públicos y privados.

Varios periodistas y comentaristas expresaron la extrañeza de la pasividad y ausencia de la policía uniformada en lugares donde hubo hechos de violencia o donde era previsible que ocurriesen; y el que no llegaran cuando se estaban produciendo sucesos de vandalismo. Por ejemplo, el relato de que por el canal de televisión CNN-Chile se estuvo muchos minutos mostrando cómo unas personas encapuchadas intentaban entrar violentamente a un edificio, hasta que lo hicieron, sin que llegara policía alguna. También llamó la atención lo que ocurrió con la iglesia institucional de Carabineros, que hace tiempo es foco de protección policial…menos este día. Primero, varios individuos pudieron entrar y quemar objetos en horas de la tarde con luz de día; superado eso, extrañamente horas más tarde, en la noche, esa iglesia ardió expansivamente. ¿Cómo pudo ocurrir aquello, dos episodios en horas, en un lugar que hasta este día era fuertemente custodiado por carabineros? Al cierre de esta nota, se reportaba que uno de los sujetos detenidos por el incendio en la iglesia de Carabineros, sería un miembro de la Armada, pero después se dijo que los detenidos fueron dejados en libertad. Durante el día, en varias comunas, piquetes de Fuerzas Especiales hostigaron a gente movilizada por el 18 de octubre, se hicieron presentes en las manifestaciones pacíficas, pero no aparecieron en lugares donde era previsible la acción vandálica o cuando ésta se estaba realizando.

Entrevistado por Radio ADN, Eduardo Vergara, especialista en temas de seguridad pública y director de la Fundación Chile21, dijo que todo podía ser extraño si el gobierno habló de que movilizaría a 40 mil carabineros esta jornada -lo que era prácticamente imposible porque es la mitad de la dotación total en el país- y eso no se vio. Apuntó a que hubo “un repliegue masivo” y con “una pésima estrategia” de no estar “en los focos que deben estar”.

Por redes sociales, como en otras oportunidades, aparecían encapuchados en actividades vandálicas y antes o después, cerca de carabineros o vehículos policiales.

Los medios de prensa proclives al gobierno, a partir de las 20:00 horas dejaron de informar de las masivas movilizaciones de la gente y la expresión pacífica de cientos de miles de ciudadanos, y dedicaron titulares y notas al vandalismo, los incendios y ataques a Comisarías.

Este día se fue instalando la tesis del “dejar hacer” como una estrategia política del gobierno y del alto mando de Carabineros para activar un clima de violencia y de tensión en el país y principalmente en Santiago. Eso explicaría los rasgos de pasividad de la policía y el silencio que tuvo el gobierno hasta horas avanzadas de la noche frente a lo que sucedía.

En ese marco, se reafirmaría la teoría de que Carabineros, y sus jefes, actúan con criterios políticos y que serían coincidentes con estrategias del gobierno de la derecha. De hecho, extrañó que el Presidente Sebastián Piñera comenzara el diseño comunicacional del día y se produjera la vocería del ministro del Interior, Víctor Pérez, ex funcionario de la dictadura, una vez producido el incendio de una iglesia a cuadras de la Plaza de la Dignidad.

Durante la jornada, en ámbitos de organizaciones sociales y de la oposición política, existía sospecha por los episodios enrarecidos de incendios y otros hechos vandálicos y el accionar de la policía uniformada. Incluso no se descartaba los sucesos violentos, finalmente, le permitieran al gobierno, partidos de derecha y parlamentarios del oficialismo poner el acento en los hechos de violencia, dejando en un segundo plano la masiva y pacífica movilización en la Plaza de la Dignidad y las manifestaciones pacíficas en cientos de ciudades, comunas y barrios de casi todo el país. Es más, algunos comentaristas apuntaron a que los episodios violentos podrían ayudar a quienes promueven el voto de Rechazo en el plebiscito del 25 de octubre; incluso en redes sociales, usuarios de derecha y ultraderecha ligaron los episodios de vandalismo a la opción Apruebo.

En este marco, también se instaló la sospecha de que carabineros infiltrados hubiesen incitado e incluso participado en actos vandálicos. Más, después de conocer el caso del uniformado infiltrado en Lo Hermida y que llamó a personas a realizar acciones violentas.

Todo esto en un suma y sigue de Carabineros, donde la desconfianza y baja credibilidad va en aumento a nivel de la opinión pública. Ahora hay nuevas situaciones que deberían aclararse.