Fotógrafa y realizadora audiovisual, fue herida con un balín y perdió la visión de su ojo izquierdo. A inicios de este año fue entrevistada por El Siglo.

Daniela Pizarro Amaya. Periodista. 11/02/2020Nicole Kramm es fotógrafa y realizadora audiovisual. Durante la noche de año nuevo rumbo a la Plaza de la Dignidad fue herida con un balín y perdió la visión de su ojo izquierdo. Hace un año fue atropellada en Cúcuta (frontera entre Colombia y Venezuela) por una tanqueta de la Guardia Nacional Bolivariana conducida por cuatro policías desertores. En entrevista con El Siglo habló sobre la violencia, su recuperación y del Chile que despertó.

¿Cómo fue el ataque que sufriste la noche de año nuevo?

Íbamos caminando por Alameda con amigos hacia la Plaza de la Dignidad y cuando pasando por el monumento de Carabineros de Chile al frente del GAM, divisamos a varios piquetes de policías, inmediatamente aceleramos el paso cuando de pronto siento un golpe muy fuerte en mi ojo. El golpe fue tan fuerte que me derribó y me descompensó por completo. Me sangraba un montón. Fue traumático y desesperante.  Los y las voluntarias de salud me vendaron los dos ojos y la cabeza, me subieron a la camilla y como Carabineros siguió disparando el paramédico puso un escudo para sacarme del lugar.

¿Cuál es tu diagnóstico médico hoy?

Trauma ocular con pérdida de visión en un 90% en el ojo izquierdo. Quedé con daño en el sistema nervioso. La agresión me provocó una serie de lesiones internas: hemorragia subretinal, edema de Berlín, hematoma en toda la zona de la retina, mácula, coroide.

¿Cuánto te cambió la vida?

Es lo más traumático y doloroso que he sentido en mi vida. Cuando ya me habían dado el golpe, los policías seguían disparando. Fue terrible el dolor físico, pero el shock emocional me marcó, pues la visión es mi herramienta de trabajo. El diagnóstico médico fue desgarrador, me dijeron que no existe una operación quirúrgica y tampoco un tratamiento efectivo que corrija el daño.

¿Cómo afrontas este transe?

Con mi familia lloramos ene, pero luego analizamos que al final eso es lo que buscan conseguir con las agresiones violentas. Que nos marquen, que nos envolvamos en la depresión, que nos aislemos y pensemos que estamos solos, buscan desmovilizarte para dejar las calles. Pero yo hice todo lo contrario, luego del quiebre emocional, sabía que estaba apoyada por un ejército de  amigas y amigos, colegas y mi familia, así que me levanté muy rápido, decidí buscar e iniciar todas las terapias y tratamientos posibles. Estoy tranquila, tengo apoyo y mucha energía, tengo un nexo con la naturaleza desde hace muchos años y estoy muy fuerte. Doy por seguro que mejoraré y que esta será una prueba más de la vida.

¿Interpusiste alguna acción legal?

No, estoy mil por ciento enfocada a mi sanación física y emocional.

¿Cuáles son las perspectivas de seguir desempeñando tu trabajo?

Luego de los meses de tratamiento, seguiré trabajando como siempre lo he hecho.

¿Cuándo ibas a cubrir las manifestaciones pensaste que podías ser víctima?

Siempre es una opción, la excedida represión policial era un tema que habíamos conversado con colegas, por eso creamos redes de apoyo, tenemos grupos de cuidado y métodos de seguridad para resguardarnos. Pero esto escapó de nosotros, esa noche iba con cuatro amigos, era  víspera de un nuevo año y el intendente Felipe Guevara había asegurado y permitido el derecho a reunión y festejo en la plaza. La agresión policial fue  después de las 11 de la noche mientras había completa tranquilidad ciudadana. Los carabineros estaban escondidos tras unas palmeras, fue lo más cobarde y criminal que haya visto, solo íbamos caminando tranquilos hacia la plaza, no éramos ningún peligro, nos dispararon como si estuvieran entrenando tiro al blanco, como si fuese un juego cualquiera.

¿Cuál es la diferencia de este ataque al episodio que viviste en Cúcuta?

Las dos agresiones premeditadas fueron perpetradas por policías al orden de la derecha. Ellos sabían que sus actos traerían horribles consecuencias y aún así no les importó herir a personas, pues esa es la intención. Lisa y llanamente la única diferencia es el lugar.

¿Qué te pasa cuando escuchas a las autoridades decir que se preocupan de los derechos humanos y por otro lado criminalizan y reprimen la protesta?

Se siente impotencia, porque sabes que mienten. Estamos en una falsa democracia a los ojos del mundo, las autoridades calman con mentiras y lo vociferan por televisión, mientras en las calles sigue la represión desmedida sin castigo a los culpables. Gonzalo Blumel, Andrés Chadwick y Mario Rozas, deberían estar procesados y condenados por crímenes de lesa humanidad, es lo mínimo tras las decenas de muertos, centenares de mutilados y miles de heridos, violados y torturados durante el estallido social.

¿Volverás a Plaza de la Dignidad o hay miedo?

Imposible decirte ahora, solo llevo dos semanas de tratamiento. Tranquilidad y tiempo al tiempo. Volveré a las calles de seguro, la única lucha que se pierde es la que se abandona.

¿Qué esperas de este Chile que despertó?

El pueblo despertó de una pesadilla que yacía normalizada en el subconsciente. Creo que no se volverá a dormir. Chile cambió, los tiempos de sumisión ante el abuso estatal y empresarial deben frenarse, sabemos que el sistema precario, segregador y desigual debe cambiar. Y Sebastián Piñera tiene que asumir su responsabilidad política y pagar ante sus crímenes, porque envió a militares y carabineros a torturar y a asesinar al pueblo. El tipo es narcisista, reaccionario y se niega a escuchar nuestras demandas. Por eso ya hay un juicio popular, la gente no lo quiere ver más, ya nadie lo aprueba, por eso sé que se seguirá ejerciendo presión para que renuncie.  No se  abandonarán las calles si no hay cambios estructurales reales. Si el pueblo no tiene participación directa en las mesas donde se toman decisiones, todo seguirá igual, la élite política arregla todo en beneficio a sus privilegios y eso la gente lo sabe y no lo permitirá más.