Insistente llamado a movilizarse pacíficamente. Actividades territoriales en varias regiones. Gobierno quiere instalar tema de la violencia.

Patricia Ryan. Periodista. 15/10/202. Aparece como un hecho que estos tres días serán de manifestaciones y protestas en muchos puntos del territorio social y popular al cumplirse un año de la revuelta social y ciudadana que partió la primera quincena de octubre de 2019.

Desde organizaciones sociales y políticas se está llamando a movilizaciones pacíficas, creativas, cuidando las medidas sanitarias, y realización de actividades creativas en barrios, villas, poblaciones, comunas y en espacios sectoriales. Se están planteando algunas manifestaciones en espacios públicos, intervenciones gráficas y actividades culturales, encuentros y cabildos, marchas, caravanas y trabajos en medios alternativos y a través de redes sociales.

También habrá recuerdo y homenaje a las miles de víctimas de la violación a los derechos humanos, a quienes murieron producto de acciones represivas de Carabineros y Fuerzas Armadas, a los amputados oculares, a quienes sufrieron golpizas y abusos sexuales.

Se espera una reivindicación de las demandas sociales, laborales, estudiantiles, poblaciones, indígenas, culturales, laborales, entre otras, lo que incluye una continuidad en la crítica a las medidas acotadas e insuficientes de parte del gobierno.

Hay una perspectiva de que la celebración del primer año de la revuelta social convoque a cientos de miles de personas a lo largo de todo el país en una actividad multifacética y multicolor.

En medios de prensa alternativos, redes sociales, espacios comunicacionales, se anuncian reportajes, notas, entrevistas, documentales, videos, especiales sobre la revuelta del 2019, con narración e información de hitos y sucesos, testimonios, resúmenes y análisis.

Nadie está convocando a la violencia o actos delictivos. Pero el gobierno está colocando el eje en eso, como si lo que viene este fin de semana sea un cuadro violento y personeros de La Moneda y de la derecha está estableciendo una supuesta y peligrosa conexión entre manifestación y violencia.

En la Región Metropolitana sólo como unidad de control del orden público se estima que habrá unos 40 mil carabineros en las calles, a los que hay que agregar de otros estamentos de la policía uniformada y los que serán instalados en las 16 regiones del país.

Hay un temor, inclusive con lo ocurrido en los últimos días, de que se produzcan extendidas violaciones a los derechos humanos y abusos de parte de Carabineros; sobre todo después de que el alto mando recibió permanentemente el apoyo a su actuar de parte del Presidente y del Ministro del Interior y que los generales de la policía uniformada no hay reconocido un solo error o deficiencia en su actuación, descalificando todos los informes de organismos de derechos humanos, fiscalías, abogados y reportes de la prensa.