Carlos Arrúe, encargado constitucional del PC, insistió en que eso se puede modificar porque la Convención Constitucional estará por encima de acuerdo político de partidos.

Hugo Guzmán. Periodista. 05/10/2020. En la última entrevista que tuvimos, quedó instalado en el debate lo del quórum de 2/3 en la Convención Constitucional para aprobar nuevo texto de Carta Magna. Hablaron editoriales de medios, abogados, dirigentes políticos, columnistas, criticando esa opción. Otros validándola. ¿Por qué crees que prendió tan fuerte ese debate?

Porque el motivo central de cuidar los 2/3 es la pretensión de extender en el tiempo la lógica del candado institucional de la Constitución de 1980. ¿Y por qué? Porque con los 2/3 se limita la posibilidad de cambio y mantienes el status quo. La apuesta de estos perpetuadores del orden neoliberal es continuar con su modelo. Es una falsedad que buscan grandes acuerdos. ¿Acaso un acuerdo de 51% no es un gran acuerdo?

Ahora bien, ¿por qué prendió este debate? Tenemos la convicción de que el Banco Central no debe gozar de autonomía constitucional por cuanto eso implica que se rige por “reglas técnicas” propias que son interpretaciones neoliberales de la política monetaria y cambiaria. Del mismo modo, estamos convencidos que debe debatirse el rol del Estado, que ha de ser solidario y no subsidiario. ¿Por qué? Porque ambos son parte de las causas de la desigualdad de un modelo neoliberal que concentra alrededor del 30% del PIB en un 1% de la población. Estos perpetuadores defienden eso y saben que cuando la gente comprenda cómo la Constitución ha creado un entramado para garantizar eso, van a quedar aislados. Entonces actúan desde ahora anticipando su derrota en el debate, mas no su derrota en la votación. Ergo, quieren mantener el veto de 1/3 y eso es antidemocrático.

Hubo quienes llamaron a desdramatizar esto de los 2/3 y otros dijeron que es aceptable para llegar a acuerdos macizos. ¿Lo ves así, los 3/5 no garantiza lo mismo?

Claro, llamar a desdramatizar busca bajarle el perfil al tema. Es intentar decir, “saben qué, no es para tanto. Mas bien, es una solución”. No comparto esa mirada porque justifica la defensa del acuerdo del 15 de noviembre por encima de la reflexión de fondo sobre qué quórum permite diseñar una Constitución como un verdadero pacto de convivencia. Si queremos que los derechos y las instituciones constitucionales no sean solo titulares y tengan orientación y bajadas, es decir, contenidos y directrices que se traducen en resultados tangibles y hechos concretos para el bienestar y no sea un listado de ofertas inalcanzables, hay que bajar los dos tercios. Te lo planteo de otro modo. Nadie está en desacuerdo con que exista el derecho al agua. Pero esa sola afirmación, no nacionaliza el agua, no garantiza que sea un bien público, no prioriza el consumo humano o que no se especule con ese derecho. Es allí donde el quórum de 2/3 se entrampa y te conduce a una redacción no sustantiva. Hay una diferencia entre un gran acuerdo y ningún acuerdo y el problema de los 2/3 es que el gran acuerdo será más bien ningún acuerdo.

En relación a los 3/5, preferimos mayoría absoluta, pero hay que reconocer que reunir 40% para oponerse a algo es una posición más robusta política y socialmente que 33% y se podría configurar un escenario de generación de “mínimos”, pretensión inalcanzable con los 2/3. Los llamados “minimalistas” deben mover su guarismo de un 1/3 a 2/5. Allí, podría recién existir mínimos reales.

Te preguntamos en entrevista anterior si la Convención podía cambiar los 2/3. Dijiste que sí porque es el órgano constitucional elegido por el pueblo. Pero varios salieron a decir que eso era no respetar el acuerdo político de noviembre pasado. ¿Está el acuerdo político de un grupo de partidos por encima de la Convención?

El acuerdo político generó un procedimiento constitucional que regula este proceso, pero ¿qué pasaría si el 25 de octubre gana el Rechazo? ¿Se hace igual el proceso constituyente? No, no existiría mandato para aquello y es porque el hecho vinculante es la decisión del pueblo y no el parecer del acuerdo. Entonces, el verdadero poder que da origen al proceso constituyente, no está en el acuerdo, sino que en la decisión del pueblo. Desde luego, si ese pueblo votó “Apruebo” y “Convención Constitucional”, ¿de dónde proviene el poder de la Convención? ¿Del acuerdo? Evidentemente no. Yo lamento esta sostenida actitud despectiva con el pueblo.

En definitiva ¿está o no cerrada la puerta para bajar el quórum de 2/3?

Para nada está cerrada. Sería bueno abrir este debate y resolverlo pronto. Preguntarnos qué entendemos por grandes acuerdos. Debatir sobre el alcance del poder del pueblo. Limpiar las manchitas que tiene la hoja en blanco y deconstruirnos de la impronta antidemocrática de la Constitución 1980. Confiemos y empoderemos al pueblo y superemos la errada idea de que la única forma de convivir democráticamente sea haciendo lo que la elite quiere.