En entrevista desmenuzó lo ocurrido la semana que termina y habló del PRO, del Frente Amplio, la opción de provocar derrotas a la derecha y coordinaciones entre fuerzas antineolinerales.

Hugo Guzmán. Periodista. 04/10/2020. “No puede ser que en una convergencia, a unos les toque ir a votar y a otros les toque llevarse los cargos”

“Faltó responsabilidad política para comprender en el momento que estábamos y el nivel del desafío”

“Lo que realmente ocurrió es que la Democracia Cristiana, que estaba en el camino propio, fue capaz de ordenar y a la hora que quiso, recompuso la Concertación”

“Hagamos el máximo de trabajo y esfuerzo para que la derecha no alcance el 40% en ninguna parte”

“Existen todas las posibilidades de construir una coordinación que permita abordar el desafío de las elecciones”

Semana compleja, tensa, de mucho trabajo, largas conversaciones, y de intentos por lograr un acuerdo amplio de toda la oposición. Pero el intento fue fallido. Al final, con ayuda de Ciudadanos y el PRO, pareció rearmarse la Concertación. Pero también gravitan fuerte el Frente Amplio y los partidos que integran Unidad para el Cambio y Chile Digno. Como sea, el desafío sigue siendo el mismo: ganar ampliamente el plebiscito del 25 de octubre con el Apruebo nueva Constitución, y obtener triunfos en la mayoría de alcaldías y gobernaciones en las elecciones de abril del 2021.

Sobre todo eso habló en entrevista con ElSiglo.cl el secretario general del Partido Comunista, Lautaro Carmona, actor protagonista en las conversaciones de la semana que termina.

En definitiva, ¿dónde situaría usted los factores que llevaron a que no se concretara un acuerdo electoral amplio de toda la oposición?

Mira, partamos por recordar que Unidad para el Cambio planteó públicamente la necesidad de construir un acuerdo para abordar la batalla electoral de convencionales, de alcaldes y gobernadores. Eso requería de la asistencia del conjunto de la oposición. Porque a la fecha no hay una sola oposición. No hay una práctica de articulaciones entre los cuatro espacios de oposición. Entonces dijimos que había que ser capaces de construir un acuerdo, eso lo dijimos en la declaración, se anotó que eso fue incidente para la decisión que tomó el Frente Amplio, y nosotros valoramos altamente que ellos asistieran a contribuir a que participara el conjunto de la oposición. Eso lo dijimos en todas las bilaterales que tuvimos. Partíamos de la base de que no hay una sola fuerza que cubra el total, todas las fuerzas son necesarias, por eso había que construir un acuerdo con equidad y con respeto.

Pero se habló de que el Partido Comunista pidió blindajes.

Lo voy a explicar. Pero deja decirte que en esto tiene que ver la responsabilidad que tenemos los dirigentes de concebir que existen distintas expresiones de la oposición. Si usted tiene conciencia de eso, y que hace falta que todos participen y se aborda un proceso de primarias que legalizan candidaturas, ¿por qué alguien tenía ya cubierto todo Chile?, ¿por qué tenía un diseño de candidaturas en todo Chile? Entonces, le da lo mismo qué pase, qué se haga, porque otros no tienen derecho a tener candidatos. Cerraron espacios y obligaron a una competencia en todo el país. Eso es el dato real, yo no los obligué a inscribirse en todas partes.

Se planteó o lo que más se planteó en vocerías y en la prensa, es que el Partido Comunista exigió tener la candidatura a gobernador en Coquimbo…

Cuando nosotros fuimos invitados a una bilateral para empezar a abordar este tema, la formulación que se hizo de lograr un acuerdo de toda la oposición, fue en una fórmula mixta, que abordara omisiones que garantizaran mínimos para las partes -y entiendo que el mínimo es uno, no existe el medio en esto- y resuelto eso, en las regiones más significativas, incluyendo la Metropolitana y aquellas donde la votación de la derecha es superior al 40%, que hubiera primarias abiertas para toda la oposición. Esa formulación no es una creación nuestra, fue una creación de quienes nos invitaron a conversar.

¿Quiénes los invitaron?

Convergencia Progresista. En esa formulación, se entenderá la siguiente pregunta, para romper toda especulación. Al Partido Comunista se le acusa que pretendía tener un candidato blindado en Coquimbo. Y la respuesta fue no, porque aquí hay otro candidato. Entonces, ¿sólo cuando le toca al Partido Comunista es blindado? ¿Y cuando le toca a ellos es por derecho propio, y no es blindado? Entonces hubo una construcción absolutamente falsa, irresponsable. Que no es contribuyente después de lo que ha pasado, para crear un clima de convergencia. Eso puede llevar a reveses ya no por votos, sino por subjetividad. Nosotros apuntamos de acuerdo a las reglas del juego que otros pusieron. Porque la gente debe saber que cuando se hablaba de mínimos, no se referían solo a Unidad para el Cambio, ellos también tenían sus mínimos, en Convergencia Progresista, y sus mínimos no eran igual a uno. Entonces que no se ponga en debate un tema que nunca estuvo planteado de parte nuestra de blindar, sino en lo que estaba realmente sucediendo.

Si se parte de lo que usted señala de que había varias oposiciones conversando, se podría pensar que lo natural era que todas pudieran tener derecho a candidaturas, a una distribución equitativa o a participar en primarias para definir. Si no, para qué conversar.

Es que eso es evidente hasta en un paseo de curso. No puede haber cuatro o cinco que eligen el menú, establecen qué hacer, comerse hasta el postre, y lo que quede es para los otros, y además a esos otros les toca aportar la comida, nada más. No puede ser que en una convergencia de este tipo, a unos les toque ir a votar y a otros les toque llevarse los cargos. Faltó responsabilidad política para comprender en el momento que estábamos y el nivel del desafío.

¿Finalmente Convergencia Progresista y la Democracia Cristiana optaron por hegemonizar ese proceso, por garantizarse a sí mismos toda la torta?

No les voy a cargar a ellos solamente lo que ocurrió.

Pero hicieron planteamientos…

Mira, ellos plantearon en un momento eso de la competencia a todo evento, pero donde nosotros podíamos, éramos los blindados, y donde ellos querían candidatos los querían garantizados, y si uno de ellos, en Convergencia Progresista, llevaba candidato en un lugar, los otros lo iban a apoyar. ¿Y esos no son blindados? Si se apoyan entre ellos, eso es natural, ahí no hay blindaje. Pero para nosotros eso no corría.

Columnistas, analistas, dirigentes políticos, dijeron que después de lo ocurrido, el Partido Comunista quedó aislado.

Es una frase que explica una posición política de quienes les encantaría disminuir al Partido Comunista, pero el Partido Comunista comparte esta situación con otros. En esa mirada que hay, ¿el Frente Amplio no quedó aislado? ¿El Frente Regionalista Verde Social no quedó aislado, el Partido Humanista no quedó aislado? ¿Por qué solo el Partido Comunista quedó aislado? Mira, lo que realmente ocurrió, y está la foto, es que la Democracia Cristiana, que estaba en el camino propio, fue capaz de ordenar y a la hora que quiso, recompuso la Concertación. Con un aporte más a la derecha de Ciudadanos y una cosa que no logro entender, con el Partido Progresista (PRO), que en los hechos está en esa Concertación. No es que lo hagan o no lo hagan, tienen el derecho de hacerlo, lo que es observable es el mínimo de respeto en las relaciones. El PRO tuvo todas las posibilidades durante todo este tiempo y en esas 48 horas de conversaciones, para advertirle con quienes se relacionaba, que había al final una opción propia.

El PRO no respetó códigos

En concreto, esa opción que el PRO manejaba se la debió decir al Partido Comunista y el Frente Regionalista con quienes integraba Unidad para el Cambio.

Pero si ese día de la conversación tuvimos una reunión con el Frente Amplio, con los cuatro partidos del Frente Amplio, donde estuvo el presidente del PRO, y tampoco lo dijo ahí. En política hay códigos que suponen un básico respeto por el otro.

¿Y ese código no lo respetó el PRO?

El PRO no le comunicó nada a nadie.

¿Fue una traición?

No lo voy a calificar. Es un debate que tienen que hacer entre ellos. Espero que ellos califiquen su propia actuación. A lo menos quiero marcar que un código elemental entre gente formada políticamente, es que se advierta lo que se piensa hacer, y para eso hay que tener personalidad y valor político, decir esto es lo que pienso y lo que haré. No ir por aquello del golpe avisa. Si uno da esa señal en política, y para generaciones futuras, es muy mala señal. Escuché declaraciones de (Marco) Enríquez-Ominami valorando mucho a la Concertación, que ya es una cosa distinta, y valorando los cambios que él había sufrido para entender eso, que es un derecho legítimo, pero yo no inventé la distancia con la Concertación que expresaban ellos. Lo complicado fue que en la confianza absoluta -tuvimos reunión en su sede, en la de ellos, tenían hasta la cancha para formular lo que planeaban- pudieron decir lo que pensaban y hubiéramos tenido más restricciones en los planteamientos para que no los conocieran con quienes iban a negociar por adelantado. Bueno, cada uno sacará sus experiencias.

Las fuerzas antineoliberales

Eso del PRO se usó en el argumento de que quedaron aislados.

A quienes dicen que estamos aislados, puedo decirles que estamos trabajando por potenciar al máximo, en Unidad para el Cambio, con Chile Digno, con cuatro partidos legalizados y al menos cinco movimientos políticos, un camino de acuerdos, de convergencias.

¿Qué fuerzas son?

El Frente Regionalista, Partido Humanista, Partido Igualdad, Partido Comunista, Acción Humanista, Izquierda Libertaria, Victoria Popular y Partido Piratas.

¿Qué tan real es que esto sería un nuevo polo de izquierda, una alianza de fuerzas transformadoras, donde estarían los partidos de Chile Digno, de Unidad para el Cambio, y del Frente Amplio, entre otros? Y que puedan enfrentar este proceso electoral de alcaldes y gobernadores.

Creo que lo primero es la obligación del respeto que nos debemos a cada identidad. El respeto al Frente Amplio, a Chile Digno y Unidad para el Cambio, y construir desde lo que tenga representación común, una coordinación -porque en este país somos campeones para ponerle nombre por adelantado a las cosas-, solo una coordinación, que tiene contenidos. En primer lugar, las transformaciones de fondo que permitan iniciar un proceso de democratización plena de la sociedad que termine con el sistema neoliberal imperante. Eso es común a quienes estamos en estas fuerzas políticas. Existen las condiciones para una coordinación. Esa coordinación se puede representar en muchos planos y es un intercambio que está abierto, en la perspectiva de enfrentar los procesos de elecciones de gobernadores y alcaldes. En el caso de gobernadores, donde se inscribieron pactos legales por las primarias, hagamos el máximo de trabajo y esfuerzo para que la derecha no alcance el 40% en ninguna parte. Hay condiciones para eso porque la derecha ha tenido una gestión que millones de personas han criticado. Dado ese tema, quienes somos oposición, unos en pacto legalizado para primarias, y los otros que no inscribieron pactos o primarias, debiéramos convenir, en el respeto, la igualdad de condiciones, que nadie imagine que tiene más respecto del otro, una coordinación que se proponga alcanzar una votación que nos ubique como primera mayoría de la oposición. Ése es el tema de fondo.

¿Eso quiere decir que se puede abrir la puerta a un acuerdo entre Chile Digno, Unidad para el cambio y el Frente Amplio?

Eso significa que es un desafío. Yo no soy quien abre o cierra una puerta. Esto tiene que ser una conclusión común de las partes, en sus lógicas, en sus soberanías. Lo que digo es que existen todas las posibilidades de construir una coordinación que permita abordar el desafío de las elecciones. Incluyendo el usar recursos para seleccionar las mejores candidaturas, por la vía de primarias convencionales, consultas, que lleven a que este sector que no está en ese pacto de la ex Concertación, se levante como la primera fuerza de la oposición y pase a ser la fuerza que dispute en una segunda vuelta las gobernaciones.

Después de las conversaciones fallidas entre toda la oposición se habló de que la derecha podía ver el camino algo despejado para, por ejemplo, ganar muchas gobernaciones, a pesar de tener menor votación, por la fragmentación opositora. Por lo que usted dice, eso no es tan así, las fuerzas opositoras podrían lograr triunfos en gobernadores y ganar en la mayoría de regiones.

El hecho es tan concreto, lo digo para los tremendistas y los que tienen un origen de información que llevan a decir que sólo se construye una opción si nos hubiésemos subordinado a otras políticas y no a las propias, como que la derecha no puede asumir que en alguna parte de Chile es el 40% o más. Porque la forma de gobernar de la derecha afecta a la inmensa mayoría de los ciudadanos. La gente vincula la explosión social del 18 de octubre, los errores en el tratamiento de la pandemia, la afectación de la calidad de vida, con la gestión de la derecha, con un acento en el capital y no en los seres humanos. La crítica es permanente, creciente, y eso pone una situación crítica para el gobierno de derecha. No sé en qué fuerza se va a sostener la derecha para imaginarse como primera mayoría en las regiones. Ahora, hay que construir acuerdos, es posible. Por eso digo que no es habilidoso ni sabio, el empezar a denostar, a descalificar con argumentación falsa a quienes van a ser necesarios, si hay disposición de acuerdo para enfrentar elecciones y hacer retroceder las posiciones de la derecha. En eso hizo harto daño Enríquez-Ominami, que inclusive usó un lenguaje descalificando a quienes tuvimos una mirada distinta, habló de miserables, y lo único que no dijo, es que capaz que seamos consecuentes con lo que decimos, hacemos y comprometemos con la gente.

Las alianzas del PC

El Partido Comunista fue leal, todo el mundo lo dice, con el programa y el gobierno de la Nueva Mayoría pero algunos de sus aliados torpedearon ese proyecto. Luego el PC hizo alianza con el PRO, y otros partidos, y el PRO se largó. ¿Se equivocó en su política de alianzas? ¿Apostó mal el Partido Comunista?

La respuesta puede ser por la última parte de tu pregunta. Si nosotros redujéramos las políticas de alianzas a un problema de apuesta, pero no opera así. La política de alianza opera a partir de definir cuál es la contradicción que hay que resolver en un período, y por tanto las alianzas sirven para orientar la acumulación de fuerzas para construir correlaciones que permitan conquistar posiciones de poder. Y nuestra política -eso lo hemos definido en Congresos del partido- se define por el desafío de resolver la contradicción entre neoliberalismo y democracia. Hacer avanzar una política que termine con el sistema neoliberal y abra camino, con el pueblo y con otras fuerzas, hacia una sociedad plenamente democrática.

¿Qué viene ahora mirando las elecciones que vienen y ya pasado el episodio de esta semana?

Lo que viene para Chile Digno, Unidad para el Cambio, para el Partido Comunista, es hacer todo por lograr una movilización que marque una presencia histórica en la votación del próximo 25 de octubre, y que los votos sean inequívocos en mayoría para la opción Apruebo una nueva Constitución y para una Convención Constitucional cien por ciento integrada por ciudadanos. En ese camino se va a ir despejando desde las fuerzas que no estamos en pacto de primarias, las coordinaciones -con respeto, con fraternidad- para elegir el mejor camino, el más eficaz que, primero, haga retroceder a la derecha y, segundo, se levante por la calidad de sus propuestas, de sus candidaturas, en primera fuerza de la oposición. Mucho de eso se definirá en los territorios, como la comuna de Santiago que convocó a una primaria ciudadana para definir la candidatura a alcalde.

Eso quiere decir que en algún momento, y pronto, tendrán que conversar con el Frente Amplio.

Yo parto de que toda la coordinación será entre Unidad para el Cambio, Chile Digno y el Frente Amplio. No es un referente nuevo, no digo eso, sino una coordinación para abordar las batallas electorales que vienen.

La elección de los convencionales para la Convención Constitucional, ¿se pone complicada con lo que sucedió? El presidente del Partido Comunista, Guillermo Teillier, dijo que cuando mucho debería haber dos listas, los analistas electorales dicen que si la oposición va con tres, cuatro o más listas, le abrirá la llave a un triunfo de la derecha.

Creo que ahora hay espacios que hacen más natural el cómo construir dos listas, si sería el caso. Los pactos realizados no incluyen el tema de los convencionales. Está ese pacto de la Concertación más Ciudadanos y el PRO, y por otro lado queda la posibilidad de articularnos, en esta coordinación, estos referentes -Unidad para el Cambio, Chile Digno y Frente Amplio-  para que en conjunto coordinemos una lista común y hay posibilidades para potenciar al máximo la votación con altos grados de electividad y por esa vía logremos superar el tercio y así las fuerzas de toda la oposición serán más de dos tercios. Espero que eso permita caminar hacia cambios estructurales, de fondo, a una nueva Constitución.

¿Cómo puede incidir este cuadro en lo que es la instalación de la candidatura presidencial de Daniel Jadue?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la instalación de la candidatura de Daniel Jadue no es por decisión de una estructura del Partido Comunista, no es porque el Partido Comunista proclamara a Daniel Jadue, esa no es la razón por la cual está instalado donde está instalado. La razón es que existe una valoración y una validación de la gente, de los ciudadanos, de las capacidades de su liderazgo y su gestión que él lleva adelante en un territorio en el país, que es el Municipio de Recoleta.  La gente ha transformado a Daniel Jadue, por su obra, en su candidato. Si es así, en gran parte es porque se hacen evidentes las políticas públicas antineoliberales y la necesidad de responder en concreto a las demandas y necesidades de la gente, y se potencian las propuestas populares. Contrario a lo que algunos sostienen, en este cuadro como decías, de que quieren sacar a Daniel Jadue o que esto le afecta, yo creo que eso está muy lejos, creo que él va a ganar más visibilidad por las posiciones, tareas y logros que representa. El liderazgo de Daniel Jadue va más allá del Partido Comunista, él representa a amplios sectores del pueblo, las propuestas antineoliberales y es coherente con los derechos de la gente. Es así, por ejemplo, que es una candidatura que puede asistir a una primaria con participación de los ciudadanos, abierta, y que permita un mecanismo participativo.

Quiero agregar en este contexto de los desafíos electorales, de cara al plebiscito y las batallas sociales actuales y que vienen, que los militantes del Partido Comunista, de las Juventudes Comunistas, debemos usar y potenciar la energía de trabajo y en el debate dentro del proceso de Congreso que estamos viviendo, para elevar el aporte a las batallas diversas que hay por delante.