El mundo humano actual está colmado de apariencias. Se dice, se anuncia y no se hace. Se vive la crisis de la transparencia. Esto último en y a toda escala.

Carlos Poblete Ávila

Profesor de Estado

29/09/2020. El mundo conductual humano ha de ser objeto de un permanente observatorio.

Los miles de millones de seres humanos que habitamos este maltratado planeta, de forma periódica tenemos innumerables conductas. Estamos hechos de actitudes, así como de palabras.

Todo acto humano responde a causas, a motivaciones razonables o no.

Cada día decimos y actuamos. Algunas veces se expresan conductas muy nobles. El decir y el actuar de cada cual en momentos nos parece de gran valor humano, social y ético.

Pero existen los quiebres, el desvanecimiento, la fragilidad, lo efímero  de las positivas  conductas… No todo en la vida suele ser lineal, rectilíneo. No todo es bondad por ejemplo.

Existen las bondades sospechosas. Estas últimas muchas veces obedecen a propósitos interesados no abiertamente declarados, o  a una suerte de intentar reparar daños u ofensas de diversa naturaleza causados de buena o mala fe. Son los llamados actos compensatorios.

El mundo humano actual está colmado de apariencias. Se dice, se anuncia y no se hace. Se vive la crisis de la transparencia. Esto último en y a toda escala. Hay que parecer y no ser. Las llamadas instituciones… actualmente tan desprestigiadas en el país y en el orbe están conformadas por personas, por seres humanos, son éstos quienes las hacen.

Se explica… -también se justifica- que todo lo que hacemos y nos pasa obedece a los sistemas de vida instalados, a los esquemas y prácticas de moralidad creados e impuestos por siglos, por no decir milenios.

Al final en los hechos, la especie humana es presa de un encierro, de un inmenso círculo vicioso del que no puede escapar o salir.

Se habla de una sociedad deslumbrada de “modernidad”…de “progreso”…de “desarrollo”, pero…si se observa a esta misma sociedad instalada en el observatorio crítico, se concluirá con pesar que lo que existe es un mundo humano mental, espiritual, material y hasta fisiológicamente afectado por las más diversas patologías; seres humanos  intoxicados en extremo.

La sociedad humana aparece descompensada, absolutamente contrahecha.

Se puede y se debe romper el mencionado círculo vicioso de dominación impuesto, porque el sistema que lo ha instalado “urbi et orbi” tiene en su esencia un frágil sustento. Es asunto de observar. Se puede y se debe construir un mundo mejor.