Ha llamado la atención una serie de “entrevistas” de Cristián Warnken para “En persona” de ICARE, junto a Emol TV. No se trata del género periodístico, sino de un plan comunicacional.

José Luis Córdova

Periodista

29/09/2020. Es probable que la entrevista sea el género periodístico peor abordado por los conductores o “comunicadores” de la televisión chilena. Pocos de estos “profesionales” saben que la entrevista es una técnica periodística que constituye en realidad también un género periodístico, área en la cual en el pasado destacaron personalidades como Tito Mundt, Raúl Matas, Raquel Correa, Eugenio Lira Massi, Mario y José Gómez López, Jaime Celedón, entre unos pocos más.

En la actualidad, entrevistar ha devenido en una conversación banal y desordenada entre personas. Pero lamentablemente observamos que en espacios matinales, en programas de opinión política y otros, se convierte finalmente en diálogos con objetivos diversos, a menudos difusos y ambiguos.

Se sabe que una entrevista no es casual sino que es un diálogo interesado con un acuerdo previo e intereses y expectativas por parte tanto del entrevistador como del entrevistado. Ello debe tenerse presente incluso en entrevistas en terreno, en directo, desde donde ha ocurrido alguna información relevante y se recurre entonces a testigos presenciales del hecho noticioso.

Se dice que es la más pública de las conversaciones privadas. Funciona con todas las reglas del diálogo privado, pero está construida para un ámbito público. El sujeto entrevistado sabe que se expone a la opinión de la gente. Por otra parte, no es un diálogo libre con dos sujetos. Es una conversación centrada en uno de los interlocutores, y en la que uno tiene el derecho a “preguntar” y el otro a ser escuchado sobre la información requerida. Es la forma en que personajes como Pablo Longueira ha vuelto a la arena política (?).

Naturalmente que ha diversos tipos de entrevistas: de perfil, actualidad, testimonial, remembranza, investigación, denuncia, revelación, invención, etc., etc, y etc. Entendidas así las cosas, en el marco conceptual, en la televisión chilena se han efectuado muy pocas -y cada vez menos- entrevistas a personajes, personalidades o simplemente transeúntes en las calles.

Han resultado desde penosas hasta insultantes, las “entrevistas” al ex presidente Lagos, a Lavín, a José Miguel Insulza y otros representantes del neoliberalismo a quienes jamás se les consulta por las “democracias” del tipo Colombia, Israel, Brasil que defienden y por personajes como Franco, Mussolini, Duque o Bolsonaro.

En las últimas semanas ha llamado la atención una serie de “entrevistas” del profesor y poeta Cristián Warnken para el programa “En persona” de ICARE, junto a Emol TV (de la cadena El Mercurio), con autoridades como el ex ministro Jaime Mañalich, el presidente de la CPC, empresario Juan Sutil, el rector de la UDP, Carlos Peña, la actriz y gestora cultural del FA, Javiera Parada, el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, el ex presidente Ricardo Lagos y la alcaldesa de Providencia Evelyn Mathei.

Desde luego que no se trata -para nada- del género periodístico de entrevista, sino de un plan comunicacional del empresariado local mediante la asesoría de Manuel Cereceda y Magdalena Matte de la consultora Perspectiva y un comité de ICARE representado por su director ejecutivo, Manuel Vargas. Curiosamente participa también el periodista José Pedro de la Carrera.

¿Puede tratarse de un trabajo periodístico? ¿Son sus objetivos realizar entrevistas a personalidades? Claramente es una operación de estrategia comunicacional del gran empresariado con objetivos y metas obvias en defensa y protección de sus intereses neoliberales. Nada más lejano a los móviles y prácticas de un periodismo sano que pretenda informar veraz, oportuna y libremente a la ciudadanía.

Nada de ello debería sorprendernos, salvo el momento político y social que estamos viviendo, en medio de una pandemia sanitaria que alcanza a más de medio millón de contagiados, más de 15 mil muertos, decenas de miles de personas expuestas al hacinamiento y el hambre, casi tres millones de personas que han perdido su trabajo. Una realidad que no parece interesarle demasiado al gran empresariado, mal acostumbrado a la Teletón, las donaciones, la “colaboración” con el gobierno y otras prácticas paternalistas, de caridad y desmovilización.

Precisamente todo lo contrario que necesita la gente, los televidentes que deben ser oportuna y verazmente informados. El actual proceso constituyente obliga a los medios a contribuir a la formación ciudadana, a la preparación del próximo plebiscito de entrada, superando la apatía, indiferencia y campaña del terror de la derecha y el gobierno para entrabar la reacción de la primera Constitución Política de la República de Chile, democrática y participativa.